Tras 606 días de su derrumbe de la cúpula de la parroquia por una fuerte tormenta, la estructura fue reconstruida y una grúa de gran porte la subió 41 metros.
El 14 de septiembre de 2023, la cruz volvió a lo alto de la ciudad del departamento San Martín. Créditos: El Litoral
Vendaval de viento, truenos y un estampido estremecedor. Era domingo al atardecer, el cielo se había puesto plomizo y el agua caía a baldes. Las ráfagas ya habían arrancado árboles, destrozado tinglados y volado techos en todo el ejido urbano. Se cortó la luz. Era 16 de enero de 2022. En la parroquia había misa y nadie se atrevió a moverse del lugar.
En ese momento, hubo un estampido y miles de pedazos metálicos que se hicieron añicos en la vereda de la iglesia San Lorenzo Mártir. Se había caído la cruz de la iglesia. Pudo haber sido una tragedia. Dios quiso que no.
Pasaron 606 días de aquella tormenta. Un año y medio y un día después, el 14 de septiembre de 2023, la cruz volvió a lo alto de la ciudad. Y fue en el día de la exaltación de la Santa Cruz, ni más, ni menos. Como un ejemplo de resiliencia, la cruz que cayó, volvió a lo alto, más linda, más brillante, más imponente.
Arduo trabajo
Una ciudad, un grupo de trabajadores, empresarios, voluntarios, ciudadanos, anónimos, pusieron lo suyo en talleres y hogares para volver a reconstruir la cruz.
Para la tarea, se utilizaron partes rescatadas originales. Lamentablemente, el gallo de la veleta original fue robado al día siguiente de la caída. También se sumó a la estructura acero inoxidable, un sello de esta ciudad.
Y así se culminó el 10 de agosto, para el Santo Patrono, y la bendijo Monseñor Fenoy. Ahora había que volver a subirla a lo más alto. La cruz debía volver a su lugar. La cúpula, de 41 metros de altura, estaba huérfana y reclamaba su parte final. La sagrada cruz, de 9 metros de alto y 650 kilogramos de peso.
Una grúa de gran porte de una empresa sanlorencina, con una pluma de 80 metros, subió la reliquia a lo más alto. Créditos: El Litoral
Para ello, se reconstruyó la estructura interna de la torre, el andamiaje y se colocaron nuevos materiales, más modernos y resistentes.
En los días previos, se habló de la posibilidad de un helicóptero para elevarla. Finalmente, fue una grúa de gran porte de una empresa sanlorencina, con una pluma de 80 metros, la que subió la reliquia a lo más alto. Arriba la esperaban tres operarios, que atornillaron los 18 bulones de acero y terminaron de ubicar la cruz, mirando al saliente.
Una multitud se acercó a la plaza San Martín, desde las 15. La cruz se posicionó en lo más alto a las 17.55. La gente aplaudió, hubo lágrimas y abrazos.
El Trébol recuperó su fisonomía final, la misma que tuvo durante 90 años. Como un ejemplo de resiliencia, de volver a empezar, de caerse y levantarse. Y de recuperarse, para brillar aún mucho más.
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