Influenza A(H3N2): la llegada del subclado K y su impacto en las infecciones respiratorias en Argentina
La detección de una nueva variante genética de la influenza A(H3N2) encendió la vigilancia sanitaria en el país. Aunque no se asocia por ahora a mayor gravedad clínica, su rápida expansión global obliga a reforzar la prevención, la vacunación y el monitoreo epidemiológico en el marco de un escenario complejo de infecciones respiratorias agudas.
Se confirmó la detección en Argentina del subclado K de la influenza A(H3N2)
En el cierre de 2025 y el inicio de 2026, la vigilancia epidemiológica volvió a poner el foco en las infecciones respiratorias agudas (IRA), un conjunto de enfermedades que cada año representan una de las principales causas de consulta, internación y, en los casos más graves, mortalidad.
En ese contexto, el Boletín Epidemiológico Nacional N°789 confirmó la detección en Argentina del subclado K de la influenza A(H3N2), también identificado como J.2.4.1, una variante genética que mostró una rápida expansión a nivel internacional.
La aparición de este subclado no implica, al menos hasta el momento, un cambio drástico en la gravedad de la enfermedad.
Sin embargo, su circulación se da en un escenario donde conviven múltiples virus respiratorios, como la influenza B, el SARS-CoV-2 y el Virus Sincicial Respiratorio (VSR), lo que exige una lectura integral de la situación sanitaria y un refuerzo sostenido de las estrategias de prevención.
Su circulación se da en un escenario donde conviven múltiples virus respiratorios
Qué se sabe hasta ahora de esta variante
El subclado K de la influenza A(H3N2) comenzó a expandirse con mayor intensidad desde agosto de 2025 y ya fue detectado en más de 30 países.
En el hemisferio norte, impulsó un aumento de la actividad gripal durante el otoño e invierno, especialmente en Estados Unidos y Canadá. En América Latina, la vigilancia genómica permitió identificarlo en países como Brasil, Chile, Perú, Colombia, Ecuador y Bolivia.
En Argentina, el Laboratorio Nacional de Referencia del INEI-ANLIS confirmó su presencia a partir del análisis genómico de 18 muestras de influenza A(H3N2) recolectadas entre diciembre de 2025 y enero de 2026.
La vacuna sigue siendo la principal herramienta para reducir complicaciones, hospitalizaciones y muertes
De ese total, el 50% correspondió al subclado K. Los casos se registraron en las provincias de Buenos Aires, Mendoza, Neuquén y Santa Cruz, además de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).
Los pacientes identificados incluyeron tanto personas internadas como ambulatorias y abarcaron distintos grupos etarios, desde niños hasta adultos mayores. En algunos casos se consignaron antecedentes de viaje al exterior, principalmente a Europa, mientras que otros no registraron viajes recientes, lo que sugiere que la variante ya podría estar circulando a nivel local.
Desde el punto de vista clínico, las autoridades sanitarias aclararon que no se observó, por ahora, un aumento significativo de la gravedad asociada específicamente a este subclado. No obstante, se recuerda que las temporadas dominadas por influenza A(H3N2) suelen tener un mayor impacto en adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.
Para dimensionar la relevancia del subclado K, es necesario observar el comportamiento de las infecciones respiratorias agudas durante todo 2025. Según los datos oficiales, se notificaron más de 1,2 millones de casos de Enfermedad Tipo Influenza (ETI) en el país.
Entre las semanas epidemiológicas 12 y 18, los indicadores alcanzaron niveles compatibles con brote, con una incidencia superior a la registrada en la mayoría de los años previos, con excepción de 2022 y 2024.
En contraste, la neumonía y la bronquiolitis mostraron una tendencia más estable o incluso descendente en gran parte del año. En el caso de la bronquiolitis, el mayor impacto se concentró en los meses de invierno, afectando principalmente a menores de un año, con un pico de circulación del Virus Sincicial Respiratorio entre las semanas 29 y 30.
La dinámica viral fue cambiante: durante buena parte de 2025 predominó la influenza B, mientras que hacia el final del año se observó un incremento de la influenza A, con mayor peso del subtipo A(H3N2).
El SARS-CoV-2, en tanto, mostró un ascenso leve y sostenido desde la semana 34, sin generar un colapso del sistema de salud, pero manteniéndose como un actor relevante dentro del ecosistema de virus respiratorios.
En términos de internaciones, se registraron 7.648 detecciones de influenza en pacientes hospitalizados a lo largo del año, de las cuales más del 90% correspondieron a influenza A. Además, se notificaron 220 fallecimientos asociados a esta infección, lo que refuerza la importancia de la prevención, especialmente en los grupos de mayor riesgo.
Frente a la detección del subclado K, el Boletín Epidemiológico remarca la necesidad de fortalecer la vigilancia genómica, una herramienta central para identificar nuevas variantes, monitorear su expansión y anticipar posibles cambios en el comportamiento de los virus respiratorios.
La secuenciación permite, además, aportar información clave para la actualización de las vacunas antigripales.
En este sentido, las autoridades sanitarias insisten en la importancia de sostener y completar los esquemas de vacunación antigripal, especialmente en los grupos priorizados: personal de salud, personas gestantes, niños de 6 a 24 meses, mayores de 65 años y personas con factores de riesgo.
La vacuna sigue siendo la principal herramienta para reducir complicaciones, hospitalizaciones y muertes asociadas a la influenza.