Durante las semanas centrales de 2025, la tos convulsa volvió a ocupar un lugar de preocupación en la agenda sanitaria de Santa Fe.

El último boletín epidemiológico provincial confirma una marcada baja en los casos de coqueluche en Santa Fe luego de las semanas con mayor circulación de la enfermedad. Aunque la tendencia es descendente, las autoridades sanitarias insisten en no relajar la vigilancia ni las coberturas de vacunación, especialmente en bebés y personas gestantes.

Durante las semanas centrales de 2025, la tos convulsa volvió a ocupar un lugar de preocupación en la agenda sanitaria de Santa Fe.
El último informe epidemiológico provincial refleja una disminución sostenida de los casos confirmados y probables respecto de las semanas en las que se registró el mayor número de notificaciones.
La tendencia, aunque alentadora, no implica que el riesgo haya desaparecido y refuerza la importancia de sostener las estrategias de prevención.

Según el Informe Epidemiológico elaborado por el Ministerio de Salud de la provincia, entre las semanas epidemiológicas (SE) 1 y 51 de 2025 se notificaron en Santa Fe 357 casos sospechosos de coqueluche, de los cuales 71 fueron confirmados y 12 clasificados como probables.
El análisis de la curva epidémica muestra con claridad que la mayor concentración de casos se produjo en un grupo acotado de semanas, coincidiendo con el período invernal y el inicio de la primavera, tal como ocurre históricamente con esta enfermedad
Luego de un ascenso sostenido que llevó al pico de casos confirmados y probables, las notificaciones comenzaron a descender de manera progresiva.
En las últimas semanas incluidas en el boletín, el número de casos nuevos es considerablemente menor en comparación con el momento de mayor circulación, lo que marca un quiebre en la tendencia ascendente que se había observado meses atrás.
Desde Epidemiología provincial explican que esta baja puede asociarse a múltiples factores, entre ellos el refuerzo de las acciones de vigilancia, la notificación oportuna de los casos sospechosos, el diagnóstico precoz y, especialmente, el impacto de la vacunación.

El informe detalla que la coqueluche afectó a personas de todas las edades, desde un mes de vida hasta adultos mayores de 68 años. No obstante, el grupo etario con mayor número de casos confirmados fue el de los menores de un año, con 25 registros, lo que vuelve a poner el foco en la vulnerabilidad de los lactantes frente a esta enfermedad respiratoria
La distribución por edades, reflejada en las tablas oficiales, muestra además una presencia significativa de casos en niños, adolescentes y adultos jóvenes, lo que confirma que la tos convulsa no es una enfermedad exclusiva de la infancia.
En muchos de estos grupos, la presentación clínica puede ser más leve, pero el riesgo de transmisión a bebés pequeños —que aún no completaron su esquema de vacunación— sigue siendo alto.
En términos geográficos, el departamento Rosario concentró casi el 80% de los casos confirmados, seguido a gran distancia por La Capital y otros departamentos con menor cantidad de notificaciones. Esta concentración territorial también se observa en los gráficos del informe, que muestran cómo el brote tuvo un comportamiento localizado, aunque con impacto provincial.

Uno de los datos más relevantes del informe es la comparación entre las semanas de mayor notificación y la situación actual. Mientras que durante el pico se registraban varios casos confirmados semana a semana, el último boletín muestra una caída notoria en la curva, con menos diagnósticos nuevos y menor presión sobre el sistema de salud.
A nivel nacional, el panorama también ayuda a contextualizar lo ocurrido en la provincia. En todo el país se confirmaron 930 casos de coqueluche en lo que va de 2025, una cifra superior a la registrada en varios años previos, con una incidencia acumulada de 1,96 casos cada 100.000 habitantes.
Este aumento generalizado explica, en parte, el impacto que tuvo la enfermedad en Santa Fe durante los meses más críticos

La coqueluche es una enfermedad inmunoprevenible. El esquema de vacunación incluye dosis en la infancia, refuerzos en la adolescencia y la vacuna triple bacteriana acelular durante el embarazo, fundamental para proteger a los recién nacidos durante sus primeros meses de vida.
El informe provincial recuerda un dato sensible: durante 2025 se registró el fallecimiento de un bebé de un mes de vida con diagnóstico de coqueluche, que no había recibido la vacuna por no encontrarse aún en la edad indicada, y cuya madre no contaba con antecedente de vacunación durante el embarazo.
Este caso refuerza el mensaje sanitario sobre la importancia de la vacunación materna como estrategia de protección indirecta.
Desde el Ministerio de Salud insisten en que la actual baja de casos no debe interpretarse como el fin del problema, sino como una oportunidad para fortalecer las coberturas y evitar nuevos picos.
La notificación obligatoria ante casos sospechosos, el diagnóstico oportuno y el cumplimiento del calendario de vacunación siguen siendo las principales herramientas para sostener la tendencia descendente que muestran los últimos datos.