Juliano Salierno

Numerosas escuchas telefónicas colocan a los uniformados en una situación de cercanía e incluso complicidad con los principales integrantes de la banda narco-familiar del noroeste de la ciudad.

Juliano Salierno
El fiscal Federal Nº 2, Walter Rodríguez, solicitó la indagatoria para dos policías de la provincia de Santa Fe, acusados de formar parte de la organización narco-familiar liderada por el ex candidato a concejal Luis Ángel “Coco” Bergallo y sus hermanos Miguel Ángel y Fabián, por lo cual resultaron procesadas otras cinco personas por infracción a la ley 23.737 de estupefacientes. El Ministerio Público Fiscal atribuyó a los funcionarios públicos la probable responsabilidad por los delitos de “confabulación agravada e incumplimiento de los deberes de funcionario público”, motivo por el cual además, puso en conocimiento de lo ocurrido a las autoridades del Ministerio de Seguridad.
Si bien en un primer momento, cuando se produjeron los allanamientos y las detenciones de la banda, los policías Adrián Alberto Nazara y Carlos Alberto Maldonado quedaron al margen de la investigación, los informes de Inteligencia de Prefectura Naval Argentina permitieron establecer una serie de vínculos directos con la organización.
Para el fiscal Rodríguez, ambos habrían actuado -sino de manera directa en el delito de comercialización-, en la realización de lo que se consideran “actos preparatorios” para su comisión. Numerosa evidencia pone a los funcionarios policiales en una situación de conocimiento absoluto de lo que ocurría puertas adentro de la organización.
La pata policial
No sólo la sospecha de que habrían utilizado su investidura policial para brindar cierta protección a la organización; sino que además existen otros elementos puntuales que hacen inferir la “confabulación” y el consecuente “incumplimiento del deber”.
Nazara por ejemplo, registra conversaciones telefónicas con Miguel Ángel Bergallo -hermano de Coco-, en ocasión de encontrarse alojado en la cárcel de Las Flores por un homicidio. El tenor de las charla da cuenta de un código propio, para disimular el real sentido de la comunicación, en las que uno y otro aparecen como parte del engranaje delictivo en sus diferentes fases -preparación/consumación-.
El mismo policía mantenía una relación de pareja con una mujer, cuyas hermanas -a su vez en pareja con los hermanos Miguel y Fabián Bergallo- se encuentran: procesada una y prófuga la otra, en el marco de la causa. Por último, existe una autorización en favor del policía, para manejar un vehículo propiedad de Fabián Bergallo, también procesado.
En cuanto al otro policía (Maldonado), alias “Pipí”, un informe de Prefectura lo sindica como el encargado de conseguirle “clientes” a la organización del noroeste santafesino, afirmación que tiene como respaldo numerosas escuchas telefónicas que así lo indican.
Megaoperativo
Los nombres de ambos policías trascendieron el pasado 7 de julio, cuando alrededor de 260 efectivos de la Prefectura Naval Argentina desembarcaron en Santa Fe para realizaron múltiples allanamientos, los cuales en su mayoría se concentraron en el noroeste de la ciudad, principalmente en el corazón del barrio Yapeyú, pero también en los barrios San Agustín, La Tablada, La Gran China, Cabaña Leiva y la cárcel de Las Flores; además de una casa de la localidad de Cañada Rosquín, en el departamento San Martín.
Durante la jornada fue allanada una vivienda de calle Aguado al 6500, perteneciente a Nazara, donde se secuestraron elementos afines con el delito de comercialización de estupefacientes, es decir una balanza de precisión y un picador de marihuana de bronce, los cuales se encuentran secuestrados. No obstante, ninguno de los dos fue detenido al momento de los allanamientos.
En la misma jornada, Prefectura secuestró un pan con medio kilo de cocaína, en el domicilio de las avenida 12 de Octubre y Teniente Loza, cuyo frente estaba atravesado por un gran pasacalle con la leyenda “Coco Bergallo concejal”, en alusión a la precandidatura por una banca en el Concejo local para Luis Ángel Bergallo.
>> ¿Qué es confabulación?
El delito de “confabulación” está previsto en el artículo 29 bis de la Ley 23.737 de estupefacientes. En él establece que: “Será reprimido con reclusión o prisión de uno a seis años, el que tomare parte en una confabulación de dos o más personas, para cometer alguno de los delitos previstos en los artículos 5, 6, 7, 8, 10 y 25 de la presente ley, y en el artículo 866 del Código Aduanero”. “La confabulación será punible a partir del momento en que alguno de sus miembros realice actos manifiestamente reveladores de la decisión común de ejecutar el delito para el que se habían concertado”, indica la normativa. Se entiende a la confabulación como sinónimos de “complot, conspiración, estado de connivencia o componenda”.
Procesamientos
El juez federal Nº 2, Francisco Miño, procesó con prisión preventiva el 21 de julio a los hermanos Darío Miguel y Luis Ángel Bergallo como coautores del delito de “comercio de estupefacientes” en su carácter de “organizadores”, una figura prevista en el artículo 7º de la ley 23.737 en función del artículo 5 de la misma ley; así como los delitos de “comercio y tenencia de estupefacientes con fines de comercialización”, agravado por la participación de tres o más personas.
Junto con ellos fueron procesados un tercer hermano, llamado Fabián David Bergallo, y tres mujeres: María Laura Lamanna, Silvia Elisa Díaz y Judith Anahí Segovia, como coautores de los delitos “comercio de estupefacientes” y “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización” agravados.
En tanto, los dos últimos procesados fueron Roberto Carlos Herrera y Cándida Eulogia Sandoval, por el delito de “tenencia con fines de comercialización”. Cabe destacar que éstos últimos fueron aprehendidos en Cañada Rosquín, en la casa de Sandoval, ex pareja de Coco Bergallo.