Una mujer condenada a prisión perpetua en febrero de 2020 por el homicidio de su marido, a quien prendió fuego en su casa de barrio Los Cipreses, solicitó la domiciliaria por cuestiones de salud. El juez Nicolás Falkenberg le concedió el beneficio, por tiempo limitado al tratamiento de sus dolencias y bajo control electrónico.
Aidee Trinidad Buffi (63) fue condenada por el "homicidio agravado por el vínculo" de quien fuera su esposo, y padre de sus hijos, Ramón Alberto Díaz (69). El 7 de febrero de 2017, la mujer le arrojó combustible por la espalda mientras se encontraban en el interior de la vivienda que compartían, y lo prendió fuego. Roció también los muebles de madera, generando un gran foco ígneo. La víctima sufrió quemaduras en más del 70% de su cuerpo y al cabo de cinco días de agonía falleció.
A un año y medio de que los jueces Gustavo Urdiales, Susana Luna y Octavio Silva le impusieran la pena máxima, Buffi solicitó la prisión domiciliaria. Sus hijos acompañaron el pedido, ya que la mujer tiene una ceguera parcial y requiere una cirugía de cataratas en uno de sus ojos para mejorar la visión. La fiscalía se opuso enfáticamente.
Tenés que leerPrisión perpetua para la mujer acusada de quemar al marido El abogado defensor Elmer Baumgartner realizó la solicitud formal de audiencia. La misma se llevó a cabo a primera hora de este viernes, y contó con la presencia de un médico del Servicio Penitenciario, el Dr. Julio Rico, que se refirió a las patologías y tratamientos médicos requeridos por Buffi, que está alojada en la Unidad Penitenciaria N° 4 (Cárcel de Mujeres).
A su turno, la fiscal Rosana Marcolín se opuso al requerimiento, alegando que Buffi recibe atención médica diariamente, respetándose su derecho a la salud, que no corre riesgo de vida y que a su entender "no hay ningún fundamento médico para otorgarle la prisión domiciliaria". Además, se refirió a que la condenada está cumpliendo pena por un delito muy grave.
Tenés que leerPrendió fuego a su marido y lo matóLa decisión estuvo en manos del juez Nicolás Falkenberg, quien le otorgó el beneficio a Buffi "hasta tanto logre revertirse la ceguera o pueda ser intervenida quirúrgicamente". En su resolución, el magistrado señaló que la prisión domiciliaria "se efectivizará con el previo otorgamiento de una pulsera electrónica", por lo que hasta que este dispositivo esté disponible, la mujer continuará tras las rejas.
La domiciliaria cesará "apenas sea revertida la dolencia aludida, a cuyos fines además deberá aportar Buffi o su defensa informes mensuales acerca de la evolución del tratamiento y la obtención de turnos a tales fines, debiendo justificar -en su caso- la no realización de la cirugía".