El 27 de abril se cumplirá un año del crimen de José Ricardo Cejas, el peluquero de 59 años hallado sin vida en su local y vivienda de calle Francia al 3400, en la ciudad de Santa Fe. El caso, que conmocionó al barrio Constituyentes por la brutalidad del ataque, avanza hacia la instancia de juicio mientras familiares, amigos y vecinos continúan reclamando justicia.
A un año del crimen del peluquero de barrio Constituyentes, amigos de José Cejas reclaman justicia
A pocos días del primer aniversario del homicidio que conmocionó a barrio Constituyentes, amigos íntimos de José Ricardo Cejas hablaron en Santa Fe Policiales, recordaron su perfil solidario y reclamaron una condena ejemplar para el presunto autor.

En una entrevista brindada al programa Santa Fe Policiales, conducido por Danilo Chiapello y Verónica Ensinas por CyD Litoral, Estefanía y Damián, dos personas muy cercanas a la víctima, reconstruyeron quién era José, cómo vivió el barrio el asesinato y qué esperan de la causa que investiga el fiscal de homicidios Carlos Lacuadra.
“Era una persona extremadamente solidaria, siempre dispuesto a ayudar”, resumió Estefanía, vecina y amiga de la víctima. Según relató, José era conocido en la zona no solo por su trabajo como peluquero, sino por su costumbre de tender una mano a quien lo necesitara, desde brindar alimentos hasta colaborar con tareas cotidianas en el barrio.

“Tenía siempre el valor de la colaboración muy presente. Cualquier persona que golpeara su puerta para pedir ayuda, él respondía”, recordó, todavía conmovida por el recuerdo de quien definió como “una persona buena, querible y profundamente bondadosa”.
Un crimen que sigue generando preguntas
La causa tuvo, en un primer momento, un detenido que luego recuperó la libertad. Más tarde, una segunda persona quedó bajo sospecha luego de que peritajes de ADN la vincularan directamente con la escena del crimen.

Para Damián, quien fue una de las últimas personas en ver con vida a José y quien además lo encontró sin signos vitales horas después, todavía persisten interrogantes sobre cómo ocurrió el hecho.
“Yo había estado cenando con él esa noche y me fui cerca de la medianoche. Por eso siempre pensé que alguien pudo haber esperado el momento”, sostuvo.
El testimonio aporta una hipótesis que sigue sobrevolando la investigación: si se trató de un hecho al voleo o si hubo cierta observación previa de los movimientos de la vivienda.

Según contó, al ingresar al inmueble se encontró con una escena imposible de olvidar. “Es una imagen que jamás me voy a sacar de la cabeza”, dijo, al recordar el momento en que intentó asistirlo.
Aunque no alcanzó a advertir el desorden general de la casa en ese instante, luego trascendió que varios ambientes estaban revueltos, lo que reforzó la línea investigativa vinculada a un robo seguido de homicidio.

La demora en la investigación y el reclamo del barrio
Uno de los puntos que los amigos de la víctima remarcaron fue la demora en las primeras actuaciones y, especialmente, en la recopilación de imágenes de cámaras de seguridad.
Estefanía fue contundente al respecto. “Lo que más nos llamó la atención fue el tiempo que se tardó en reunir las cámaras, sobre todo porque es una zona con muchísimas, tanto municipales como privadas”, expresó.
La mujer también recordó otro episodio que generó preocupación entre los vecinos: semanas después del crimen, personas desconocidas volvieron a ingresar a la vivienda de José. Ese hecho, captado por cámaras particulares, incrementó la sensación de vulnerabilidad en el barrio.

“Nos sentimos bastante desprotegidos”, admitió.
La causa, sin embargo, avanzó con nuevas pruebas y el ADN terminó siendo clave para orientar la acusación sobre el segundo detenido, quien sería, en principio, el presunto autor material del asesinato









