Nicolás Darío Castro, un joven boxeador profesional de 26 años, enfrentará en los próximos meses un juicio oral por jurado, acusado de tratar de matar a quien entonces era su pareja. Esta semana, la fiscalía y la querella presentaron sendas acusaciones, en el paso previo a la audiencia preliminar; la primera pidió una pena de 16 años de prisión y la segunda 22.
Los graves episodios de violencia de género de este caso comenzaron el 3 de abril de 2024, cuando el hombre agredió a la mujer en el negocio que ella tiene en Santa Isabel, localidad del departamento santafesino General López, en el sur provincial.
La agresividad fue en aumento y tuvo su pico el 28 de julio de ese año. "No te voy a pegar, te voy a matar, me dejaste abandonado en la ruta. Vine a matarte. No voy a parar hasta no matarte”, le habría dicho Castro luego de entrar por la fuerza a la casa de la joven.
Cuando ella escuchó que “estallaba” la puerta trasera de la vivienda intentó escapar por el frente pero el atacante la interceptó.
Lo que siguió fue una paliza descomunal. Le aplicó golpes de puño, patadas en las cotillas y la cabeza; también en la vagina, la cola y las piernas. Como si fuera poco, le recriminó tener los labios pintados y la mordió allí hasta perforarlos. Finalmente, apretó su cuello y sólo la soltó cuando pensó que ya no respiraba, según se sostiene en la denuncia.
Horas después, cuando ella recobró el conocimiento, el hombre se sorprendió y le dijo: “¿Qué hacés acá?”.
Brutal
El relato de la víctima es escalofriante: “Termino rompiendo la puerta trasera de mi casa, la hizo explotar, siendo que tiene un postigo de aluminio y el vidrio de la puerta, rompió todo. Cuando escuche la explosión ya sabía que había entrado, por lo que lo primero que se me vino a la cabeza fue salir corriendo por la puerta del frente, pero al tratar de irme, llegó y me agarró, manoteándome de la cabeza”.
“Comenzó arrastrándome hasta adentro de la casa. Fue ahí donde de verdad pensé que me moría, ya que me dijo que por qué lo había abandonado comenzó de muy fea manera y aproximadamente y sinceramente una hora golpeándome, a golpe de puños, patadas, me golpeó en la cabeza, se me paró en la cara, en la garganta, se cansó de patearme en las costillas, no hubo lugar en mi cuerpo que no me golpeara, también me vio con mis labios pintados y me dijo ‘así que te pintas los labios p.’ y me los agarró y estiraba y también me los mordía, de tal manera que a pesar del tiempo todavía no se me recupero del todo”, relató.
“Cuando terminó de golpearme seguía enojado. Yo ya no sentía nada, solamente el gusto a la sangre que me salía por haberme perforado la boca. Él como si nada, se fumó un pucho y se fue a la cama a dormir como si nada hubiera pasado. Yo como pude, tenía el sillón a unos 5 metros, y literalmente me estuve arrastrando una hora para poder llegar, no podía más del dolor en las costillas. Fue tal como me pegó que hasta él se terminó lesionando su tobillo.
Sin salida
“Luego, como pude me subí y me quedé ahí sentada como podía, siendo que luego él se volvió a levantar, ya que no me sentía en la cama y al venir, me dice que, qué estaba haciendo ahí, haciéndome la víctima. ‘Sabés que todo esto paso por tu culpa, por haberme abandonado y dejarme solo. Mirate como tenés la cara, ahora no vas a salir de acá en una o dos semanas, hasta que se te vayan todos los moretones, no sé cómo vas hacer, pero vos de acá adentro no te vas a ir y lo de la cabeza fíjate que inventar para decir que te paso’, me dijo”, recordó la mujer.
La víctima fue rescatada luego por una psicóloga y por su madre. Se radicó la denuncia y horas después fue detenido el boxeador, que intentó golpear a los policías que finalmente terminaron tirándolo sobre una cama para reducirlo y esposarlo.
Este hombre ahora deberá enfrentar un juicio oral por jurado que se realizará en fecha a determinar, en los tribunales de Venado Tuerto.
Las abogadas querellantes son Carolina Walker Torres y Rebeca Di Battista, mientras que la fiscal del caso que representa al Ministerio Público de la Acusación es Maira Vuletic.