Una pareja quedó en prisión preventiva este miércoles, en el marco de la investigación de un ataque ocurrido a finales de diciembre en el barrio San Agustín, al noroeste de la ciudad de Santa Fe.

El juez rechazó la domiciliaria solicitada por la mujer, pese a que tiene hijos pequeños. También valoró en forma negativa la presencia de un arma en la casa familiar.

Una pareja quedó en prisión preventiva este miércoles, en el marco de la investigación de un ataque ocurrido a finales de diciembre en el barrio San Agustín, al noroeste de la ciudad de Santa Fe.
El fiscal Andrés Marchi atribuyó a Joana Alegre y Sandro López haber intentado asesinar a un vecino, persiguiéndolo a los tiros la noche del 28 de diciembre pasado. La víctima recibió tres disparos, que afortunadamente no fueron fatales.
El juez Martín Torres dispuso la prisión preventiva sin plazos para los imputados, rechazando la propuesta de medidas cautelares no privativas de la libertad realizada por el abogado defensor José Ignacio Mohamad. El magistrado también rechazó la posibilidad de imponer prisión domiciliaria a la mujer, pese a que tiene hijos de 9, 5 y 1 año.
Durante la audiencia se reveló que todo comenzó esa tarde, cuando el hombre que resultó herido se encontraba sentado junto a sus dos hermanos en la vereda de su casa. Entonces se acercó hasta la casa de un vecino a pedirle cigarrillos, algo que habían acordado como parte de pago por un trabajo.

Tras un breve intercambio de palabras, y con la intervención de uno de los hermanos de la víctima, la situación escaló y terminaron a los golpes.
Un par de horas más tarde, cuando los tres hermanos caminaban por el barrio, fueron interceptados por Alegre y López, que circulaban en un motocicleta conducida por él. La mujer los increpó, y preguntó qué había sucedido y quién le había pegado a su padre.
Dos disparos al suelo asustaron a los hermanos, que comenzaron a correr.
Según lo sostenido por la fiscalía, allí comenzó una breve persecución a los tiros. La víctima pasó el tejido de una casa e intentó esconderse, pero recibió tres disparos: uno en el abdomen, que lo atravesó, uno en el glúteo izquierdo y otro en el antebrazo del mismo lado.
El hombre dijo que fue Alegre quien le disparó, que ella portaba un revólver calibre 38mm y que López tenía una pistola 9mm. Herido, se refugió en el interior de una vivienda, donde recorrió unos metros y se desplomó en el piso.

La visión del hombre ensangrentado y en mal estado alarmó a los habitantes de la casa. La mujer se comunicó rápidamente con la Central de Emergencias 911 para solicitar un patrullero, mientras que su pareja salió a la calle y, al ver a una persona armada, le pidió que se fuera.
La víctima fue trasladada al Hospital Iturraspe, donde recibió atención médica y permaneció internada durante varios días. Además de apuntar directamente a sus agresores aportando sus identidades, entregó a los investigadores los perfiles de Facebook tanto de Alegre como de López.

El 16 de enero la pareja fue detenida durante un allanamiento en su vivienda. La policía secuestró un arma de fuego, apta para el disparo, en el interior de la misma. Es por esto que, además de la coautoría de “tentativa de homicidio calificado”, el fiscal Marchi les atribuyó la tenencia compartida del arma.
A la hora de resolver ordenar la prisión preventiva para la pareja, el juez Torres tuvo en cuenta que la pena en expectativa sería de ejecución efectiva. Además, se explayó respecto a la existencia de riesgos procesales, tanto de fuga como de entorpecimiento probatorio.
Ésto último, debido a que deben preservarse los testimonios de quienes ya han declarado en el marco de la investigación, así como aquellas persona que aun no lo han hecho y que podrían ser influenciadas.
En cuanto al pedido de que Alegre recibiera la morigeración de la prisión preventiva, cumpliéndola de forma domiciliaria para poder estar con sus hijos menores de edad, el magistrado decidió rechazarlo.

Enmarcádose en la perspectiva de niñez que debe regir para resolver estos casos, Torres advirtió “no necesariamente garantizador de la perspectiva y la integridad de los niños que los padres permanezcan en el hogar”.
A esto sumó que “no se ha dicho que implique un problema que puedan estar, al menos un tiempo y hasta que se aclaren algunas circunstancias, al cuidado de terceras personas”.
Además, el juez consideró que podría afectar a los niños “la convivencia con personas que son proclives a la comisión de este tipo de hechos, hablando en términos probabilísticos, y fundamentalmente ostentando armas de fuego dentro de la casa”.
Por todo esto, dispuso la prisión preventiva para la pareja acusada de haber intentado asesinar a un hombre en barrio San Agustín.
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