Los siete cadetes de la escuela santafesina del Servicio Penitenciario acusados de abusar sexualmente de un compañero de estudios quedaron en libertad, por decisión de la jueza Rosana Carrara, en una audiencia de medidas cautelares realizada este viernes en los tribunales de la capital provincial.
Quedaron en libertad los cadetes de la Escuela Penitenciaria acusados de abusar de un compañero
Se trata de siete aspirantes a guardiacárcel que esquivaron la prisión preventiva mientras avanza la investigación. Deberán someterse a estrictas medidas de conducta.

Se trata de Álvaro J., Michael G., Andrés F., Taiel F., Héctor F., Roque F. y Catriel D., quienes están imputados de lesiones y abuso sexual simple.
En la sala estuvieron los distintos abogados defensores (una decena) y las dos fiscales que el Ministerio Público de la Acusación designó para la investigación, las doctoras Jorgelina Moser Ferro y Vivian Galeano.
Los imputados presenciaron el acto desde su lugar de detención, en la Alcaidía de la Unidad Regional I, a través de una videollamada.
La señal sólo se interrumpió para escuchar la palabra del joven atacado, que habló con notable incomodidad. Dijo que sintió “bronca” y “vergüenza”, que lo tomaron desprevenido, que la situación fue “fea” y que ahora es difícil volver al cursado, porque “todos voltean para mirarme”.
Sobre el motivo de discusión de la audiencia, el muchacho fue contundente: “No se les tendría que dar la libertad”.
Emboscada
El hecho que se investiga ocurrió en una de las cuadras de la Escuela “Marcos Sánchez” del Servicio Penitenciario de la provincia -que funciona en el predio de la cárcel de Las Flores- durante la tarde del jueves 13 de agosto pasado.
El joven abusado tiene 19 años y recién terminaba de rendir un examen de defensa personal y esposamiento. Caminó hasta su barraca, donde iba a cambiarse, pero allí fue emboscado.
Según la hipótesis de la fiscalía, los siete acusados atacaron a la víctima. La golpearon, la patearon, la hicieron caer, la redujeron y cuando estuvo indefensa comenzaron con los abusos sexuales.
Querían sacarle la ropa, pero como no pudieron desprender el pantalón uno de los agresores le apretó el pene y los testículos, mientras le decía: “Chiflá”. Algunos lo sujetaban y otros le tocaban la cola y trataban de meter sus dedos por la cintura.
El ataque terminó porque otros tres alumnos escucharon los gritos y se apresuraron para auxiliar al muchacho, que cuando pudo levantarse gritó: “Van a tener que hacerse cargo de lo que hicieron”.
Los compañeros lo llevaron hasta la cocina, donde el joven quedó sentado en el piso llorando. A la fiscalía le dijo luego que sintió “bronca”, “impotencia” y “vergüenza”.
Argumentos
Las fiscales expusieron el hecho, las pruebas y la necesidad de la prisión preventiva para los acusados.
Explicaron, entre otras cosas, que el delito investigado acarrea una pena en expectativa alta, de prisión efectiva, y que podría incrementarse si con el correr de los días pueden demostrar que se trató de un abuso cometido “en manada” gravemente ultrajante.
También hicieron referencia a la falta de arraigo de los acusados, el riesgo de fuga y la posibilidad de que entorpezcan la investigación.
No obstante, luego de escuchar a las defensas, la jueza Carrara decidió liberar a los imputados, que deberán cumplir con estrictas normas de conducta: tienen prohibido acercarse a las víctimas y a los testigos de manera presencial o por algún otro medio y deben presentarse periódicamente ante el Ministerio Público de la Acusación, entre otras.
La magistrada dio por acreditado el hecho, con el testimonio de la víctima y los tres cadetes que lo socorrieron, pero entendió que la prisión preventiva era una medida excesiva.








