“Ha quedado palmariamente demostrado con la cantidad de testimonios arrimados a la causa e indicios, que las situaciones vividas dentro de los claustros eran anómalas irregulares y perjudiciales para los seminaristas que han venido trayendo su versión para esclarecer los hechos”, dijo la jueza Mascheroni en su sentencia.
A su vez, descartó que exista “un ánimo económico como fin último, sino simplemente hacer conocer la verdad sobre las circunstancias padecidas por los mismos, las cuales durante mucho tiempo estuvieron sepultadas en la sospecha y el encubrimiento”.
Sentencia
Verdad sepultada
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