
La siguiente producción está dedicada a quienes (algunos más que otros) siguen con mucho esfuerzo y desde hace años a los dos grandes de la capital de Santa Fe, ya sea en el orden nacional como internacional. A un año de la obtención de la primera estrella, lograda por Colón el 4 de junio de 2021 en aquella final jugada en San Juan contra Racing, a quien venció 3-0, los relatores y comentaristas de las radios más escuchadas por los hinchas contaron sus sensaciones al narrar un acontecimiento único, el cual ojalá no sea irrepetible para el fútbol santafesino.

"Aquel 4 de junio de 2021 representó uno de los momentos más fuertes y más intensos en mi carrera periodística como relator de fútbol. Sin dudas me sentí un privilegiado por poder traducir en palabras todo ese sentimiento profundo y popular del hincha de Colón, que durante 116 años había anhelado un campeonato, tener una estrella en la camiseta. Parecía que el tiempo de Colón había pasado después de aquel movimiento enorme generado en Asunción del Paraguay, que terminó con una frustración deportiva en la final de la Copa Sudamericana. Hasta que llegó el gran momento el 4 de junio del año pasado.
Sin dudas el desafío que teníamos los periodistas era para poder expresar todo lo que estaba sucediendo, todo lo que el hincha de Colón no podía presenciar por culpa de la cruel pandemia que azotaba a la humanidad, imposibilitando la presencia de público. Por eso todo lo que decíamos nos parecía poco, porque aparte de relatar un partido de fútbol, había que contar todas las cosas que están ligadas al sentimiento del hincha de Colón, y acentuado por la pandemia.
¡Cómo no acordarse del abuelo que ya no estaba; del padre que lo había acompañado a la cancha durante tantos años y no resistió a la pandemia; de la madre que rezó tantos rosarios para que Colón pudiera ganar un partido; de los amigos del barrio; del primer amor; de las noches eternas de porrones compartidos soñando con un campeonato; de los viajes interminables; del triunfo tanto en el Morumbí como en Estación Quequén!
Nosotros debíamos traducirlo, expresarlo, narrarlo, y ese desafío terminó siendo uno de las más grandes de la carrera de los relatores y comentaristas de fútbol. Personalmente lo viví intensamente, con mucha fuerza, con muchas ansias. Eso hacía que todo lo que expresaba me parecía poco; pero intenté que mi producto vaya dedicado sobre todo a los hinchas, a toda esa gente para la cual el fútbol significa mucho, como una parte importante de su vida. Un año pasó de ese acontecimiento, que seguramente, tanto para los sabaleros como para nosotros, los privilegiados que pudimos vivirlo, perdurará para todos los tiempos".
"La sensación que tengo es la de sentirme un privilegiado. Porque el campeonato logrado por Colón fue en plena pandemia, y tanto la semifinal como la final en San Juan fueron sin gente. Por eso digo que me sentí un privilegiado, por saber que tantos colegas que han pasado por la historia del fútbol de Santa Fe no pudieron vivir lo que yo estaba viviendo, que me haya tocado presenciar en vivo el primer campeonato de un equipo de Santa Fe.
Además la forma de la consagración, creo que le agrega brillantez al título de Colón, porque con la claridad que ganó la semifinal y con la contundencia con que ganó la final contra Racing no es algo habitual, es muy difícil, sobre todo en una definición tan apretada, porque en la semi de aquel torneo Boca y Racing empataron 0 a 0 en un partido muy malo y Colón le ganó a Independiente claramente 2 a 0; y luego golea a Racing marcando una gran superioridad.
Recuerdo la emoción de Vignatti, alguien a quien le cuesta mucho quebrarse, pero me acuerdo que estábamos con Adrián (Brodsky) en la cabina, y cuando Colón se consagra campeón el narra el final y yo inmediatamente hago el comentario final, después bajo y justo lo engancho a Vignatti muy emocionado. Sabemos que es una persona dura y complicada de sondear, pero en ese momento estaba quebrado, y no era para menos, había logrado el objetivo de su vida.
Otra cosa para destacar es el hecho de saber que en Santa Fe había una movilización tan importante de gente, que Colón había hecho tan feliz a tanta gente que había esperado durante tantos años, y saber que muchas personas no pudieron disfrutar el campeonato porque había muerto por la pandemia. Otra cosa paradójica fue venir de un hecho tan histórico como el de llevar 40.000 personas a Paraguay y no poder lograr el objetivo, y después salir campeón sin público".
"Se me viene a la memoria un texto publicitario de Kelme que me toco grabar que decía: 'La palabra recordar significa etimológicamente volver a pasar por el corazón...' Parece increíble que un acto como recordar tenga que ver con el corazón y no con la mente ¿no?
La pasión es una de las características más sobresalientes del santafesino, del argentino, y lo vivido aquel 4 de junio fue maravilloso para los sabaleros y para Santa Fe.
Tal vez sea poco objetivo que yo elija lo mejor de aquel día, es difícil elegir un momento con exclusividad, obviaría cosas tal vez que el hincha las tiene a flor de piel. La estrella consumada, los tres goles, el equipo, los festejos y la copa en lo alto, las lágrimas de Domínguez, la multitud en la Costanera, Boulevard Gálvez, J.J. Paso y en los barrios. La gente recordando de mil maneras a los que ya no están y la herencia de este amor... puedo seguir...
Página de oro. Orgullo y enfermedad de un pueblo sufrido y feliz. Grabado a fuego el 4 de junio..."
"Quiero describir una parábola que va desde mayo de 1964 hasta junio de 2021. 57 años hace que llevo haciendo periodismo, desde que llegué desde Rosario, ciudad en la que estaba estudiando, para hacer la cobertura para un medio rosarino, del triunfo de Colón sobre el Santos, donde nació la leyenda del Cementerio de los Elefantes, y trasladarme hasta el día de la primera estrella, 57 años después.
En el medio hubo jornadas de gloria, como fue el primer ascenso a Primera, con aquel Colón del 65 con Ítalo Giménez como presidente y de Pepe Etchegoyen como técnico; y un año después, el otro equipo santafesino logra el mismo éxito, con el doctor Casabianca en la presidencia y el Pulpa Etchamendi de entrenador. Después hubo otras alegrías, como el ascenso del 95, con el Buche Chabay en Colón y el del 96 con el Cabezón Trullet en Unión.
Tampoco me puedo olvidar de aquellos equipos de mediados de la década del 70, con el Gitano Juárez en Colón y el Toto Lorenzo en Unión; o del 79, cuando Unión estuvo muy cerca de ser campeón, con Reynaldo Volken de técnico, jugando dos finales con River, que finalmente fue campeón por haber marcado un gol en el 15 de Abril.
Hasta que llegó este 2021, en tiempos de pandemia y con tribunas vacías, lo que generó que la gran alegría y los festejos solo se vean en las calles santafesinas, rompiendo esa internación domiciliaria a la que estaba sometido el pueblo, pero viviendo la gloria de poner el fútbol de Santa Fe en el techo. Ojalá que solamente haya sido el techo lo que tocó Colón, que arriba, en la terraza, podamos vislumbrar otra estrella más para el fútbol santafesino".
"A un año de aquel gran acontecimiento, uno lo puede analizar de otra manera, ya sin la adrenalina que se vivió aquella noche en San Juan, con mucha más tranquilidad por supuesto. Pero si nos remontamos a aquel 4 de junio de 2021, en lo previo uno comenzaba a prepararse para algo que no estamos acostumbrados en el fútbol de Santa Fe. Ojalá que esto comience a tener más fuerza y que en los próximos años nos acostumbremos a este tipo de situaciones, como hoy se está disfrutando la participación en octavos de final de ambos equipos en las copas internacionales.
Si bien ya habíamos tenido la experiencia de relatar la final en Asunción del Paraguay, un año y medio después nos encontramos con esta en San Juan. No sé si un tanto inesperada, pero con la llegada de Domínguez Colón se fue acomodando y modificando algunas cuestiones, dentro de un marco de pandemia que fue muy bien aprovechado durante el campeonato.
Colón se fue metiendo en el torneo, jugando de buena manera, siendo protagonista y llegando a cuartos de final con un panorama alentador, expectante, de ilusión, que se fue acrecentando a medida que iba quemando etapas en el reducido. Después de haber pasado un partido muy difícil contra Talleres, el equipo se dio cuenta de que se podía, mejoró muchas cuestiones, superó ampliamente a Independiente y en la final frente a Racing mostró una gran superioridad.
Las sensaciones fueron muy fuertes. Uno se fue preparando en lo previo, pero luego del pitazo final de Pitana fluyeron muchas sensaciones, muchas emociones, muchos recuerdos; porque en esta carrera de más de 30 años en mi caso, nunca me había tocado cerrar una transmisión de un partido con la emoción de haber conseguido un título a nivel nacional de un equipo santafesino.
Por supuesto que por mi cabeza fueron cruzándose muchas cosas. Familiares, amigos, tantos sacrificios en lo personal en los medios que uno ha transitado, porque he recorrido muchos estadios muy modestos, con equipos también modestos, como cuando se compitió en el ascenso por ejemplo, pero esa noche se coronó algo tan esperado que todas esas vivencias fueron apareciendo. Me siento un privilegiado por haber sido testigo y por supuesto, desde lo laboral, en esa finalísima en la cual Colón consiguió el título hace un año en San Juan, algo que seguramente será imborrable en mi trayectoria profesional y en mi vida personal".
"Pensaba en dos cosas en ese momento. Primero, en la enorme cantidad de dirigentes, socios, hinchas, allegados y todos los etcétera que quieran agregarle, que tanto esfuerzo, dedicación, sacrificio y dinero pusieron para perseguir ese sueño que en ese momento se estaba concretando. Y segundo, desde lo personal, en la cantidad de hechos, anécdotas y experiencias vividas en los tiempos duros y complicados, sobre todo en el ascenso, con aquéllas noches interminables de vigilia frente a la oficina del doctor Ochoa y Gómez, por entonces abogado de Agremiados, esperando una solución económica que generalmente tardaba en llegar y demoraba hasta el límite el viaje del plantel para jugar el partido del día siguiente.
Del lado de los dirigentes, se me pasaba la imagen de dos personas: Italo Giménez y Joaquín Peirotén. Cada uno a su estilo. Italo, aventurero, arriesgando todo y marcando un sendero. Don Joaquín, "poniendo" -y perdiendo- fortunas en la búsqueda de un ascenso que se le negaba. Entre ellos, muchos otros que tuvieron el mismo sueño pero quizás fuera de tiempo o en circunstancias en las que no era tan sencillo, menos para un equipo del interior, alcanzar la gloria, como por ejemplo pasó con el contador Salerno.
También se me vino en ese instante, a la memoria, la imagen de don Omar Jullier, siempre parado en el ingreso a la zona de palcos, un tipo tan querido y necesario, dispuesto a solucionar todo con una sonrisa y un gesto de cordialidad. El sí que puede hablar de los momentos duros; como don Pablo Gigliotti, quien pudo darse esa noche el gran y último gusto en vida, porque lo vio salir campeón a Colón y un par de meses después dio su salto a la eternidad.
La emoción de "Juanchi" Oldani, el relator de aquella transmisión, hizo el resto para entender que en ese instante se estaba consumando un hecho sin precedentes. Dichosos los que pudieron vivirlo; pero estoy seguro que ese grito de ¡campeones! fue uno solo, aquí en la tierra como en el cielo".
"Cuando me preguntan las sensaciones que he tenido del campeonato logrado por Colón, siempre respondo lo mismo: son únicas. Hay emociones, recuerdos, lágrimas, y por más que se busquen un montón de palabras en el diccionario, nunca se encontrará a la que redondeará una situación de tal magnitud, la que generó cierta adrenalina que nos hace tratar de explicarnos a nosotros mismos qué es esta locura que nos transmite el fútbol.
Como relator lo viví de una manera muy particular, en tristes tiempos de pandemia, en que nos tocó viajar a San Juan y una vez llegados al estadio la organización de la Liga nos ubicó en una cabina muy cómoda. Recuerdo mucho el viaje de ida, durante el cual con mi compañero comentarista hablábamos de cómo debía jugar Colón; y el viaje de vuelta, comentando lo bien que jugó, que ganó muy merecidamente la copa. A esa altura no éramos los periodistas sino los futboleros que pudimos ver a un equipo de Santa Fe como campeón.
Hoy escucho mis relatos de los tres goles y el comentario final y siento que me quedé corto, que pude haber dicho más cosas que me quedaron pendientes, como de los amigos que no pudieron estar esa noche y de los que ya no están y no pudieron disfrutar de un campeonato logrado por Colón.
Por supuesto que en lo personal también me pasaron muchas cosas por la cabeza, recordando a mis viejos, a mis hermanos, sobre todo a Manuel, que jugó tantos años en Colón, en una época muy complicada, pero sin dudas siendo parte de la historia rojinegra. Cada vez que recuerdo esa noche me emociono mucho, es algo inevitable".

"Todavía me pregunto cómo hubiese sido esa noche de San Juan con los hinchas de Colón en el estadio. Aunque la nueva normalidad intentaba acostumbrarnos a transmitir con canchas vacías, recuerdo que aquella tarde del 4 de junio dejábamos el auto de la radio en un amplio estacionamiento con muchos lugares para elegir. Había tanto espacio vacío afuera como adentro, las tribunas estaban repletas de silencio, el gris cemento se adueñaba de ese lugar sagrado de los hinchas. El irresistible olor al chori nunca fue una amenaza a nuestros estómagos nerviosos, esos choris nunca estuvieron en el paisaje, ni las banderas en las calles y mucho menos colgadas en los alambrados, nada era natural para semejante final. O sea, todo lo que había rodeado a Colón en Paraguay un año y siete meses antes no estaba. La pandemia había desnaturalizado todo, menos la sensación única e irrepetible de estar cara a cara ante una nueva final.
Las comparaciones de la previa con la Nueva Olla eran inevitables. Fantasmas del pasado reciente y virtudes de ese presente que hacían presagiar noventa minutos para un final con gloria eterna. Eduardo Domínguez (cerebro irrepetible para el momento indicado de la vida sabalera) se encargaba de mandar todas las señales para que nada pudiese fallar. El Barba y sus jugadores sabían de memoria el plan perfecto. Y yo, desde una cómoda cabina en el frío Estadio del Bicentenario, tenía todas las sensaciones de que aquella historia de Paraguay se iba a borrar con una máxima del deporte más lindo del mundo: El fútbol siempre da revancha.
San Juan fue distinto a todo, tan distinto como la inolvidable experiencia de contarle a miles de oyentes de qué manera Colón paría la primera estrella para nuestra Santa Fe futbolera".
"El haber estado esa noche en el Bicentenario de San Juan ese 4 de junio significa para mi haber sido tocado por la varita mágica. Siento haber sido signado por Dios para estar en el lugar justo y en el momento indicado. Poder transmitir sensaciones fue fácil y difícil a la vez. Fácil porque el relator transmite emociones, y en ese momento fue fácil porque lo que estaba transmitiendo estaba frente a mis ojos y salía de mi corazón. Sabía que esos momentos quedaban grabados para toda la vida, y que más allá de la tecnología, ese momento era sublime.
Y difícil porque uno se prepara toda la vida para poder transmitir ese momento, para poder reflejar lo que uno está viendo y sintiendo. Anoté dos mil millones de palabras y cientos de frases, pero en ese momento no dije ni una de las que tenía escritas, simplemente fluyó a través del corazón. Por eso uno siente mucho orgullo por haber estado ahí.
Uno siempre tiene motivos por los cuales se inspira. Yo me inspiré en mi abuelo, que ya no está. Fue el que me llevó por primera vez a una cancha, a la de Colón. Yo era muy chico. Por eso pensé en él, que lamentablemente no pudo disfrutar de un momento increíble. ¡Cómo no emocionarme contando eso...!
Repercusiones de ese momento tengo un montón, pero uno de los primeros mensajes que recibí fue el de Ricardo Porta, que fue al que primero escuché relatar desde que llegué a Santa Fe desde Buenos Aires. Pensaba ¡cómo podía ser que un tipo tan groso como Ricardo (que en ese momento era compañero en Radio Gol) no tuvo la posibilidad de relatar un campeonato de un equipo santafesino!
Podrán venir más vueltas olímpicas, más estrellas, más campeonatos, pero para el hincha de Colón, ésta, la primera, seguramente será la sublime, la que quedará en la historia para toda la vida, y en el corazón de todos los sabaleros".

"Daba la sensación que Colón podía hacer historia. En principio porque ganó muy bien el grupo, ganando partidos con mucha autoridad, con un funcionamiento muy aceitado. Clasificó a los cuartos de final jugando de local, contra Talleres, con una gran actuación de Burián en un partido en el cual puede ser el único en el que quizás no mereció ganar, pero terminó pasando por penales. De ahí en más uno pensaba que el sueño podía ser realidad.
En la semifinal frente a Independiente, Colón mostró una marcada superioridad y por eso ganó merecidamente. Más que nunca nos quedaba la sensación que ese equipo podía ser campeón. Igualmente nadie se animaba a decirlo, quizás por cábala o porque muchas veces anticiparse a los hechos no siempre resulta positivo.
Otro hecho que no es menos importante es que a Colón le costaba mantener un once titular. Primero el Pulga Rodríguez, después Goltz, Delgado, hasta Farías estuvo un partido afuera por Covid. De hecho Ferreira, que no era titular, jugó la final, pero cualquiera que entraba jugaba muy bien. Eso era por el muy buen funcionamiento grupal. Por eso creo que habrá que hacer un párrafo aparte para Eduardo Domínguez, por haber sido el gran mentor del equipo que logró el campeonato; y de la dirigencia, encabezada por Vignatti pero con tres laderos fundamentales como Darrás, Alonso y Fleming.
Y en lo futbolístico quiero nombrar a tres jugadores que para mi fueron fundamentales. El primero el Pulga Rodríguez por la ascendencia que siempre tuvo en el grupo; el segundo Aliendro, que faltó en la final de la Sudamericana y que contra Racing mostró todo su esplendor; y el tercer lugar es compartido entre Lértora, por su personalidad y lo que transmitió al equipo; y Bernardi, que cuando faltó el Pulga fue fundamental. De todos modos, pienso que el equipo fue más importante que algunas individualidades.
Por último, la paradoja de haber logrado su primer título sin sus hinchas. Ojalá Colón repita un campeonato para que la gente pueda disfrutar y festejar como se lo merece".
"No puedo dejar de marcar algunas cosas realmente extraordinarias para la ciudad y ni hablar para el hincha de Colón. Para los futboleros, haber estado en vivo transmitiendo un partido que le dio a la capital de la provincia la primera estrella. Con la pandemia de por medio y con un espectacular estadio desértico, con solo algunos allegados presentes, he sido uno de los pocos privilegiados por vivir algo hasta el momento único, que ojalá no sea irrepetible.
"Ese campeonato de Colón nos quitó, a nosotros como periodistas, esa necesidad de poder narrar algo tan impactante. ¡Cuánta gente fue feliz!, ¿cuánta gente ese día sintió que su presencia en este mundo ya estaba hecha. El futbolero, el fanático, el que va mucho más allá de la razón y el corazón, dice: Me puedo morir tranquilo, lo vi a mi equipo campeón...
Nosotros, a través de lo que contamos por los micrófonos, nos permitió a través de los instantes vividos, recordar todo eso. Todos los que estuvimos ahí les vamos a poder contar a nuestros hijos, nietos, amigos y a todas las personas que queremos, que cuando surjan imágenes de ese Colón-Racing, uno estaba ahí, en la cancha, mucho más siendo comunicador, con tanta gente del otro lado
Colón fue campeón después de 116 años, con un equipo que era bueno en nombres, sin dudas no era el mejor Colón de la historia, pero los planetas se alinearon y creo que el hecho de jugar sin público le ha quitado presión a un equipo que hacía poco tiempo había tenido una frustración deportiva muy grande al perder la final de la Sudamericana
Lo que me tocó vivir ese 4 de junio fue impresionante, y una vez que uno vive eso quiere que vuelva a pasar. He relatado clásicos y partidos que han significado el ascenso tanto de uno como de otro equipo, pero esto es distinto, y ojalá que nuestra ciudad vuelva a tener este tipo de alegrías porque a nivel humano y profesional hace mucha falta".

"El tiempo pasa volando, cambiamos de un año a otro casi sin darnos cuenta, pero hay momentos en los cuales el tiempo se detiene, y sin dudas aquella fría noche en San Juan del 4 de junio de 2021 es uno de ellos. A contramano de lo que marca la historia de Colón, con su gente, con su pueblo acompañando a todos lados, con movilizaciones únicas
Ese viernes éramos muy pocos los testigos presentes en el estadio del Bicentenario, considero que somos sumamente afortunados los que tuvimos la posibilidad de ver a un Colón que aprovechó esa oportunidad, con cada granito de arena en su mejor momento, con niveles individuales que hicieron que en lo colectivo seas imparable, algo que venía ya desde la etapa regular, siendo primero en su zona
Pero en la semifinal contra Independiente y en la final frente a Racing mostró su mejor versión. Recuerdo que al mediodía nos enterábamos que jugaría Ferreira, llamando la atención a muchos, pero fue la pieza que rompió los planes del rival, fue el factor sorpresa para el trámite de un partido tan importante como muna final
Ser campeón le abrió otras puertas. El presente está encadenado a aquel objetivo de máxima alcanzado hace un año, pero no hay ninguna duda que lo que vivimos aquella noche en San Juan fue algo único. Santa Fe gritó campeón por primera vez, y estoy convencido de que fue sólo el inicio de muchas cosas buenas".
En lo general el título de Colón significó la coronación de un nuevo campeón a nivel nacional, lo que no es poco en tiempos de concentración económica en pocos clubes, y el resto que se arregle como puede... Por lo tanto, ese campeonato demostró que bajo un tipo de competencia corto, en el fútbol argentino los que se arreglan como pueden, pueden..., siendo para mí esto un detalle distinguido y positivo del fútbol argentino que es parejo, intenso y competitivo.
Para la ciudad, indudablemente historia pura. Un logro que llevó la exigencia a otro plano. Santa Fe es una ciudad con gran riqueza cultural y popular vinculada al fútbol, que moviliza como ningún otro episodio social. Quedó demostrado en la felicidad que se desperdigó por las calles como un carnaval eterno, y todavía parecen retumbar por los rincones aquellos bocinazos interminables de un festejo que esperó 116 años.
Después de la final en Paraguay ante Independiente del Valle, el fútbol quedó en deuda con Colón, y por suerte, poco tiempo después, las cuentas quedaron saldadas, aunque la historia siga, el tiempo y los calendarios no paren..."

"Como profesional me sentí un privilegiado por vivir semejante hecho. Si bien ya llevo 30 años de profesión durante los cuales he presenciado varias gestas deportivas importantes, esto de ganar un título del fútbol argentino por un equipo santafesino realmente fue sentir que desde la profesión, uno tuvo ese privilegio de poder contarlo, de poder narrarlo, no solo el partido final, sino todo el campeonato.
Lo otro que quiero destacar es la forma en que se dio, sin público en la cancha y en San Juan, tan lejos de Santa Fe; y además mi compañero de trabajo en la cabina del estadio, Gustavo Borsatto, lo contó con palabras que calaron hondo, porque fue un desahogo para el fútbol de Santa Fe.
Sé que la ciudad claramente está dividida, pero más allá de esa división, pienso que significó colocar una vara alta que sirve para un crecimiento que el fútbol santafesino se debía desde hace mucho tiempo. Nunca fui detractor del fútbol de nuestra ciudad por no haber ganado títulos en tantos años, pero reconozco que Santa Fe necesitaba de un hecho semejante justamente para dar ese paso para un crecimiento, el cual lo estamos viviendo en la actualidad, ya no por un título local, sino por la ambición de seguir avanzando en el ámbito internacional con otro hecho histórico, con los dos equipos santafesinos jugando copas internacionales de manera simultánea, y ambos consiguiendo seguir adelante.
Orgullo, mucha satisfacción profesional y personal y el privilegio de poder contarlo pensando en muchos, incluso que han sido mis maestros en esta profesión, que por la pandemia y estando vigentes en el periodismo no pudieron estar ahí, siendo que han relatado a Colón en los estadios más inhóspitos de la geografía de nuestro país. Yo puedo decir con mucha emoción que fui testigo de algo que pude contar de la mejor manera posible".