Un defensor goleador y un 10 que no quiso usar la "10"
Fue el 31 de octubre de 1973 y pronto se cumplirán 50 años. El Flaco Zuccarelli convirtió dos goles y fue figura, pero no capitán. Y Cococho, de cábala, usó la "8" y se negó a ponerse la "10".
Humberto Zuccarelli y Carlos Trullet con la camiseta de Colón. Ambos llegaron de Estudiantes, de la mano de Urriolabeitia y jugaron un largo tiempo. El Flaco fue gran protagonista de aquella victoria ante Racing, al que siempre le convirtió goles.
Esa noche calurosa en el Centenario, debutaba Rubén Cheves en la conducción técnica del equipo en reemplazo de alguien muy vinculado a la rica historia de Racing, como Juan José Pizutti, quien había abandonado la conducción técnica de Colón por malos resultados.
Edgar Fernández, el Bambi Araoz (fue capitán de Colón en ese partido) y el Mono Olivares, que recién estaba jugando sus primeros partidos.
"Fiesta de goles y de buen fútbol" fue el título de El Litoral. En Racing, sentado en el banco, no estaba cualquiera. El entrenador de la Academia era nada menos que Angel Labruna, quien ya había tenido un exitoso paso por Rosario Central, dos años antes, cuando lo coronó campeón en el famoso torneo de la palomita de Poy, ante Newell's, en la cancha de River.
Colón no venía bien en ese torneo Nacional de 1973, pero esa noche desparramó fútbol y jerarquía en el Centenario. Con algunas curiosidades. Una de ellas, es que Humberto Zuccarelli marcó dos goles, algo bastante común en el Flaco, que lo tenía "alquilado" a Racing y le convertía goles casi siempre, al punto de ser uno de los máximos artilleros de Colón en los duelos ante Racing (aún habiendo jugado sólo tres años en el club). Otra curiosidad, fue que Cococho Alvarez, uno de los jugadores más talentosos que tuvo Colón en toda su historia, no quiso ponerse la "10" por una cuestión de cábala y usó la "8" que utilizó en buena parte de su carrera. Algo raro en esos tiempos en los que la numeración de los jugadores iba del 1 al 11 para los que ingresaban como titulares, no había numeración exclusiva como en estos tiempos y la "10" se la ponía el más talentoso, hábil y desequilibrante de todos.
Colón formó esa noche con Baley; Araoz, Zuccarelli, Trossero y Fernández; Zimmermann, Trullet y Alvarez; Brítez, Olivares y Zibecchi, bajo la conducción técnica del debutante Rubén Cheves, un hombre de las entrañas de Estudiantes (como varios de los jugadores mencionados), que llegó a Colón de la mano del Vasco Urriolabeitia, quien ese año se fue a dirigir a River, tratando de lograr lo que, dos años después, consiguió justamente Angel Labruna: cortar la sequía millonaria de 18 años sin ganar un título.
Racing lo hizo con Guibaudo; Gatti, Domínguez, Troncone y Zárate; Mifflin, Paolino y Jorge; Dos Santos, Néstor Scotta y Milano. Con algunas particularidades: años después, Néstor Scotta llegó a Colón para jugar en 1984 y fue compañero de Cococho en ese equipo de Janín; y el Mono Guibaudo intervino, también muchos años después, como intermediario en la venta de Carignano al Basel de Suiza.
El 4 a 3 final se consumó con los dos goles de Zuccarelli, un golazo de Cococho (¡cuándo no!) y el restante fue marcado por el Piojo Zibecchi. Mientras tanto, Néstor Scotta, Milano y Domínguez convirtieron los goles de la Academia. El partido estaba 3 a 3 en el final y Zuccarelli, faltando segundos para el minuto 90, le dio el triunfo a los sabaleros.
Más curiosidades que cuenta El Litoral de esa noche: la reserva de Colón jugó un amistoso con Racing de Reconquista y se produjo el debut de Lamberti, un delantero que venía de jugar en Vélez y Rosario Central; también se manifestaba el deseo de Néstor Scotta de ir a jugar al fútbol brasileño, contra el pago de ¡sólo 38.000 dólares!. Y también, la sorpresa del peruano Mifflin, que había llegado ese año para jugar en Racing, al enterarse de la noticia de la muerte de su compatriota Flores, que había jugado en Colón y se quedó en Santa Fe, de quién se consideraba amigo.
La última de las apostillas, producto de otros tiempos del fútbol, sin lugar a dudas, es que un jugador de Colón que pidió no ser individualizado, confió a El Litoral que "queremos agradecer la gestión del doctor Néstor Cappellini, que es el abogado de Futbolistas Argentinos Agremiados, que intercedió para que la TV le pague a Colón los dos partidos que le adeuda y así regularizar la deuda que el club tiene con el plantel". ¡Sólo dos partidos!
Ese Nacional fue ganado por Rosario Central, luego de la disputa de un cuadrangular final en el que también participaron River, Atlanta y San Lorenzo. La actuación de Colón no fue buena. Participó de la zona A, donde se ubicó de mitad de tabla para abajo. Uno de los rivales de Colón en ese Nacional fue Juventud Antoniana de Salta, que era dirigido por el Gitano Juárez y en el que jugaba el chaqueño Mazo, quien luego llegó a Colón por indicación del Gitano. Excepcional recomendación para un volante que paseó su fútbol por Santa Fe y regó de calidad el Brigadier López.
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