Todo se le dio a favor a Independiente. Dos golazos de tiro libre, la falta de puntería y eficacia de los jugadores de Unión en las tres situaciones de gol que tuvo a su favor y que no supo concretar, y la expulsión de Maizon Rodríguez –en su cumpleaños–, que a los 20 minutos dejó al equipo con un jugador menos. Fue todo favorable para Independiente y se le dio todo en contra a un Unión que terminó el primer tiempo muy nervioso, contrariado e impotente.
Unión fundió el motor en Mendoza y jugó con la “sobra” en Córdoba y Rosario
Se quedó con un jugador menos por la expulsión de Maizon Rodríguez, le metieron dos golazos de tiro libre y luego Independiente justificó la victoria. Unión se quedó sin nafta luego de aquella gran victoria ante Independiente Rivadavia. Fue la última imagen convincente que dio el equipo de Madelón.

En ese cuarto de hora final del primer tiempo, Independiente justificó la victoria parcial. Era exagerado el 2 a 0, producto de la gran puntería de Montiel –uno de los mejores de Independiente y del partido- y de Gutiérrez, con dos tiros libres espectaculares que convirtieron en estéril las dos voladas de Mansilla.
Independiente empezó a manejar el partido cuando se asentó Marcone en el medio, con un buen trabajo de Pérez Curci también y el duelo muy particular de Abaldo con Vargas por el sector izquierdo de su ataque. Esto provocó que Vargas se proyecte poco, lo mismo que Del Blanco por el otro costado, dejando espacios liberados que fueron bien aprovechados por Gutiérrez para complicar con dos o tres centros que por poco no fueron conectados por sus compañeros.
Con el partido 1 a 0, Unión tuvo una muy clara que desaprovechó Colazo. Había dominado la pelota, pero trastabilló y no supo eludir a Rey. Cuando se decidió a rematar, ya Rey le había tirado el cuerpo encima y el remate del delantero fue tapado con todo el cuerpo por el arquero del Rojo.
Madelón decidió que no regrese Colazo a la cancha y puso a Solari. La idea, seguramente, fue la de recomponer la mitad de la cancha para tratar de equilibrar un trámite que se le había complicado en el cierre de la parte inicial, dejando a Tarragona (muy aplaudido en recompensa a su gran esfuerzo que fue reconocido por la gente de Unión) en soledad como único punta. Mientras tanto, Quinteros metió a Millán y a Malcorra por Pérez Curci y Abaldo, sin modificar ese 4-2-3-1 con el que había comenzado el partido.

Unión intentó, con los cambios, amigarse con la pelota. Pero la jugada más clara de gol en el primer cuarto de hora fue de Malcorra, pero apareció una pierna salvadora para desviar el remate al córner. En Unión, la idea fue ubicar a Palacios por izquierda para que se junte con Del Blanco, Solari fue el otro sector y Menossi de doble cinco para acompañar a Mauro Pittón y empezar a ganar protagonismo en el manejo del juego. La complicación de Unión fue cuando debió darle claridad y profundidad a esos avances. Nada de eso se observó en esa primera parte del segundo tiempo, por lo que la victoria de Independiente parecía no correr riesgos.
Sobre los 23 minutos, tuvo Unión la más clara de la noche: gran salida de Ludueña desde el fondo, se sacó dos marcas de encima y metió una habilitación estupenda para Tarragona, que quedó mano a mano con Rey, pero definió con un remate cruzado y desviado. En la jugada siguiente, Gutiérrez aprovechó una vez más su velocidad y potencia por el costado derecho del ataque de su equipo para meter un centro abajo –de los varios que pudo tirar en el partido- y Montiel remató por el otro costado, pegando la pelota en la base del poste izquierdo.
Pasada la media hora del segundo tiempo, Madelón metió al Rayo González y a Grella por Vargas y Menossi. Ya en ese momento, Unión estaba totalmente jugado en ataque, con pocos argumentos ofensivos (la única jugada clara había sido el mano a mano de Tarragona que se fue desviado) y sufriendo el buen manejo de Independiente, que ganó en juego con Malcorra, Millán y Cabral. Más allá de haber sumado gente en ataque y de haber quedado con tres atrás, Unión siguió sin tener ideas y precisión cuando intentó atacar sobre el arco de Rey para conseguir el descuento.

Ya en el final, con un partido definido y con Independiente más cerca del tercero que Unión del descuento, Madelón intentó con Corvalán y Diego Díaz en reemplazo de Del Blanco (ya cansado y apurado por Gutiérrez) y Tarragona. El pitazo final de Zunino, de flojo partido (muy riguroso en la administración de tarjetas con los jugadores de Unión y no midió con la misma vara a los de Independiente) le puso punto final a la participación de Unión en la Copa Argentina.
Ni ante Belgrano ni frente a Independiente, Unión dejó una imagen convincente. El equipo pasó de un rendimiento individual y colectivo de 8 o 9 puntos (el de Mendoza ante Independiente Rivadavia) a dos partidos de 4 o 5 y con mucha generosidad. Las derrotas con Belgrano e Independiente fueron con rendimientos desteñidos, sin solidez defensiva, sin imponer esa dinámica y esa intensidad que supo distinguir al equipo y sin la posibilidad de marcar goles, algo que a Unión no le costó demasiado en el resto de los partidos de la temporada.

Ahora, hay que serenarse, reflexionar, tomar decisiones (deportivas y económicas), analizar los pasos a seguir con el entrenador, establecer objetivos y compartirlos para empezar a transitar por el mejor de los caminos. La gente se ilusionó luego del partido en Mendoza, pero enseguida vino la desilusión por los flojos partidos finales.







