El Club Atlético Unión dio a conocer un nuevo informe económico en el que expuso los números de su funcionamiento, el origen de sus recursos y las perspectivas financieras para lo que resta de 2026 y el próximo año. El documento revela que la institución registra un déficit operativo mensual de aproximadamente 621,8 millones de pesos (unos 400 mil dólares), al que debe sumarse el compromiso económico correspondiente a la compra del predio Casa Unión.
Unión y un déficit mensual de casi 400 mil dólares
La principal fuente de ingresos, al margen de la venta de jugadores, es la que proviene de las cuotas societarias. En segundo término, se ubican los derechos de TV. El año que viene, el club debería percibir cerca de 3 millones de dólares que restan cobrar por la venta de futbolistas, sin incluir los casos de Nardoni y Zenón.

Hace unos meses, en una entrevista concedida a El Litoral en la previa de un partido de Unión, en Junín, el tesorero del club, el contador Rodrigo Rosso, había señalado que el déficit operativo del club era de unos 300 mil dólares, por lo que estos números ratifican lo ya señalado, allá por el mes de febrero o marzo de este año.

El informe busca explicar cómo se financian las distintas actividades del club y cuál es el impacto de los compromisos asumidos sobre su economía. Uno de los aspectos centrales es la dependencia de los ingresos extraordinarios provenientes de las transferencias de futbolistas, que permiten compensar el desequilibrio entre los recursos habituales y los gastos necesarios para sostener la estructura deportiva, social y educativa.
Un déficit que condiciona el funcionamiento
De acuerdo con los datos difundidos por la institución, el resultado operativo mensual presenta un saldo negativo de $621,8 millones, sin contemplar las cuotas correspondientes a la adquisición de Casa Unión.

La cifra surge de una estimación elaborada a partir de ingresos y gastos de distintos períodos. Desde el club aclararon que algunos valores corresponden a promedios mensuales, otros a la distribución de ingresos anuales y otros específicamente a septiembre de 2026. Por lo tanto, no se trata de un balance contable de un mes determinado, sino de una referencia sobre el funcionamiento económico habitual.
Los ingresos ordinarios provienen principalmente de las cuotas sociales, los derechos de televisión, los acuerdos comerciales, la venta de plateas, la tienda oficial y las distintas actividades deportivas.
Del otro lado, los principales compromisos están vinculados con el fútbol profesional, los salarios del personal, la logística, la organización de los partidos, los servicios y el mantenimiento de las instalaciones. La diferencia entre ambos componentes explica la necesidad de recurrir a fuentes extraordinarias de financiamiento.

Por ejemplo, el informe cita ingresos por cuota social de alrededor de 690 millones de pesos y por televisión de 380 millones. En los egresos, sueldos del plantel profesional, logística y la compra de Casa Unión totaliza más de 900 millones de pesos y se constituye en la principal salida. Históricamente, Unión pagaba la planilla de sueldos con el ingreso de TV. De más está decir que ahora no alcanza.
La venta de jugadores, una necesidad económica
Uno de los puntos más relevantes del documento es el reconocimiento de que *las transferencias de futbolistas resultan fundamentales para equilibrar las cuentas de Unión*.

La institución explicó que durante aproximadamente un año y medio no se concretaron operaciones significativas en el mercado de pases, una situación que afectó directamente su disponibilidad de recursos.
Frente a ese escenario, la conducción debió recurrir a préstamos bancarios y aportes de privados para afrontar compromisos corrientes y garantizar el funcionamiento de las distintas áreas. La falta de ingresos extraordinarios generó un desequilibrio que posteriormente tuvo que ser compensado con el dinero obtenido de las últimas transferencias.
Esto significa que una parte de los recursos provenientes de las ventas recientes no quedó disponible para nuevas inversiones, sino que debió destinarse a cubrir obligaciones y déficits acumulados. Entre esos ítems, también figura la devolución de aportes (algo que fue aprobado en su momento por asamblea), que en el caso del período informado, alcanza a algo más de 1,9 millones de dólares.
La situación expone una característica central del modelo económico de Unión: los ingresos habituales no alcanzan para financiar la totalidad de su estructura, por lo que la venta de futbolistas cumple un papel determinante para sostener el funcionamiento institucional.
Qué pasó con el dinero de las últimas transferencias

El informe también analiza los movimientos económicos registrados entre junio y septiembre de 2026, período en el que se produjeron ingresos vinculados con operaciones realizadas en el mercado de pases.
La institución distingue entre los montos acordados por las transferencias, el dinero efectivamente percibido y los importes que todavía se encuentran pendientes de cobro. Por ejemplo, en el mes de julio se anotan los principales ingresos por ventas, destacándose la de Mateo Del Blanco, mes en el que figura el ingreso de algo más de 4 mil millones de pesos, a lo que se sumó lo de Profini, Fascendini y también Mosqueira. Se destaca también que el año que viene está previsto el ingreso de algo más de 3 millones de dólares por pases a cobrar, sin contabilizar lo de Nardoni y lo de Zenón, que siguen en gestión (Unión tiene que percibir porcentajes de las ventas de estos jugadores, por parte de Racing y Boca, respectivamente).
Esta diferencia resulta importante porque las operaciones por futbolistas no necesariamente representan ingresos inmediatos por el total de su valor.
Según la explicación oficial, parte de los fondos recibidos durante el último cuatrimestre fue utilizada para atender compromisos pendientes y compensar el déficit acumulado durante los meses anteriores.

El documento también presenta una proyección de los ingresos previstos para lo que resta de 2026 y durante 2027, provenientes de cuotas pendientes de operaciones ya concretadas (244 mil dólares este año y los 3 millones apuntados para el año que viene).
Estos recursos representan una fuente de financiamiento futura, aunque su disponibilidad efectiva dependerá del cumplimiento de los respectivos vencimientos.
La inversión en inferiores
Más allá de las dificultades financieras, Unión destacó que incrementó considerablemente su inversión en las divisiones formativas.
Desde la institución consideran que se trata de una decisión estratégica, cuyos resultados comienzan a reflejarse en las categorías juveniles de AFA, la Reserva y el plantel profesional.
El desarrollo de futbolistas propios aparece, en este contexto, como una herramienta deportiva y económica. Por un lado, permite nutrir al primer equipo con jugadores surgidos de las inferiores. Por otro, representa una posibilidad de generar ingresos a través de futuras transferencias.
Sin embargo, el sostenimiento de esa estructura también implica gastos permanentes, que se suman a los compromisos del fútbol profesional y del resto de las actividades institucionales.
Una situación que ya había sido advertida
El escenario económico actual tiene antecedentes. En septiembre de 2024, Unión había publicado otro informe en el que reconocía que los ingresos provenientes de las cuotas sociales y los derechos de televisión resultaban insuficientes para cubrir los gastos de funcionamiento.

En aquella oportunidad, la institución había informado que el déficit anual del fútbol profesional y amateur correspondiente al período junio de 2023-junio de 2024 alcanzaba los 2,8 millones de dólares.
También había señalado que los derechos de televisión no llegaban a cubrir el 40 % de los gastos del fútbol profesional, mientras que una parte de los socios registraba dificultades para mantener al día el pago de sus cuotas. Dos años después, el nuevo documento vuelve a poner en primer plano el desafío de equilibrar los recursos ordinarios con una estructura de gastos que requiere ingresos adicionales.
El desafío económico de Unión para 2027
La información difundida permite identificar uno de los principales desafíos de la institución para el próximo año: garantizar los recursos necesarios para sostener su funcionamiento sin depender exclusivamente de nuevas operaciones en el mercado de pases.
Las cuotas pendientes de transferencias ya realizadas ofrecen cierta previsibilidad financiera, pero no eliminan el desequilibrio entre ingresos y gastos habituales.
En ese contexto, el desarrollo de futbolistas propios, la generación de nuevos recursos comerciales y la administración de los compromisos asumidos aparecen como factores relevantes para la estabilidad económica.
El informe deja planteada una cuestión de fondo: Unión necesita vender jugadores no solamente para invertir y crecer, sino también para financiar una parte de su funcionamiento cotidiano.
La posibilidad de reducir esa dependencia será, señalan los dirigentes, uno de los principales desafíos de la conducción institucional en los próximos años.








