20 de marzo, a seis años del silencio: postales del día en que Santa Fe se detuvo por la cuarentena obligatoria
Un día como hoy, pero de 2020, la ciudad de Santa Fe, al igual que el resto del país, entró en un letargo forzado que transformaría la vida cotidiana para siempre. Desde El Litoral recordamos el impacto de una crisis sanitaria que vació las calles pero marcó profundamente la historia colectiva de los santafesinos.
Poca gente por la cuarentena en la peatonal de la ciudad de Santa Fe. . La imagen corresponde al 22 de mayo de 2021. Foto: Guillermo Di Salvatore / Archivo
A la medianoche del 20 de marzo de 2020, comenzó a regir en toda la Argentina el decreto de necesidad y urgencia firmado por el entonces presidente Alberto Fernández. La consigna era tan simple como drástica: "quedarse en casa". Lo que inicialmente se planteó como una medida de dos semanas se extendió en el tiempo, reconfigurando la economía, la educación y los vínculos afectivos.
En Santa Fe, la incertidumbre se apoderó de cada hogar mientras las noticias sobre el avance del virus en Europa y el primer caso local (confirmado apenas unos días antes, el 14 de marzo) generaban un clima de tensión inédito.
Avenida 27 de Febrero Y Tucumán. Foto: Eduardo Edmundo Seval
Postales de una ciudad fantasma
El amanecer de aquel viernes de hace seis años ofreció imágenes que parecían extraídas de una película de ciencia ficción. La peatonal San Martín, habitualmente bulliciosa, quedó sumergida en un silencio sepulcral. El Puente Colgante, símbolo de la capital provincial, se erguía sobre una laguna casi sin tránsito, custodiado por controles policiales estrictos.
Los comercios bajaron sus persianas, las escuelas cerraron sus puertas y el transporte público se convirtió en un desierto de asientos vacíos. Santa Fe se detuvo. Los balcones se volvieron los nuevos puntos de encuentro y el aplauso de las 21 a los trabajadores de salud se transformó en el único ritual compartido en una comunidad fragmentada por el distanciamiento.
Guardia policial en la Terminal de Ómnibus. Foto: Eduardo Edmundo Seval
Cronología de un impacto profundo
Para entender la magnitud de lo que comenzó aquel 20 de marzo, es necesario recordar el contexto previo en la bota santafesina. La provincia había activado sus protocolos de salud semanas antes, pero el ingreso del virus marcó un antes y un después.
14 de marzo de 2020: se confirma el primer caso de Covid-19 en la ciudad de Santa Fe (un joven que había regresado de Europa).
20 de marzo de 2020: inicio formal del ASPO. Patrullajes constantes y detenciones por incumplimiento de la cuarentena.
El desafío sanitario: La reconversión de hospitales como el Iturraspe y el Cullen para enfrentar una demanda de camas críticas que pondría al sistema al límite meses más tarde.
Costanera vacía. Foto: Eduardo Edmundo Seval
Huellas que permanecen en la "nueva normalidad"
Seis años después, las cicatrices de la pandemia son visibles, no solo en la memoria de quienes perdieron seres queridos, sino en la transformación estructural de la ciudad. El teletrabajo, la digitalización acelerada del Estado y los cambios en los hábitos de consumo son herencias directas de aquel encierro. La salud pública, puesta a prueba como nunca antes, salió fortalecida en experiencia, aunque con el desgaste lógico de una batalla que duró años.
Peatonal San Martín con locales cerrados. Foto: Eduardo Edmundo Seval
Hoy, recordar aquel 20 de marzo no es solo un ejercicio de nostalgia, sino un acto de reflexión sobre la resiliencia de Santa Fe. La pandemia nos enseñó la fragilidad de nuestras certezas y la importancia vital de la solidaridad y el sistema científico-sanitario. Hoy, con las calles nuevamente llenas de vida, el eco de aquel silencio de 2020 nos recuerda que, incluso en los momentos más oscuros, la comunidad supo encontrar la forma de seguir adelante.