En un contexto marcado por la posibilidad de lluvias abundantes, crecidas del río Paraná e inundaciones, organizaciones ambientales de la costa santafesina volvieron a poner el foco sobre un problema que permanece a la vista en distintos puntos del corredor costero: la acumulación y disposición inadecuada de residuos. En ese marco, el colectivo La Costa No Es Basural convocó a una jornada de recolección de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) en Arroyo Leyes, con el objetivo de evitar que materiales potencialmente contaminantes terminen en basurales a cielo abierto, lagunas o cursos de agua.
Ante el riesgo de crecidas, vecinos organizan en Arroyo Leyes una jornada para retirar residuos electrónicos de la costa
Buscan evitar que aparatos eléctricos y electrónicos terminen en basurales, lagunas o cursos de agua. La actividad será este domingo, de 10 a 14 hs, en la Biblioteca Popular Amanecer. Los materiales serán trasladados a la Cooperativa RAEES Carlo Acutis, donde serán clasificados, desarmados y reciclados.

La actividad se realizará el domingo 23 de agosto, de 10 a 14, en la Biblioteca Popular Amanecer, ubicada sobre la Ruta Provincial Nº 1, a la altura del kilómetro 14, en la intersección con calle 60. La convocatoria es abierta a los vecinos de Arroyo Leyes y de las localidades de la costa, quienes podrán llevar aparatos eléctricos y electrónicos que ya no utilizan o que dejaron de funcionar.

La jornada es organizada por La Costa No Es Basural junto con la Cooperativa RAEES Carlo Acutis, de la ciudad de Santa Fe, y la Biblioteca Popular Amanecer. La Comuna de Arroyo Leyes colaborará con el traslado de los materiales recolectados hasta la cooperativa.
El antecedente de la iniciativa se remonta a 2020, cuando un grupo de vecinos conformó el colectivo La Costa No Es Basural con el propósito de buscar alternativas frente a los basurales a cielo abierto y promover una gestión diferente de los residuos. Desde entonces realizaron jornadas de recolección y separación, articularon el traslado de materiales con familias y cooperativas de acopiadores y desarrollaron talleres de compostaje en escuelas y en el Club de Arroyo Leyes.
También consiguieron que la comuna implementara un día de recolección diferenciada. Sin embargo, según señalaron desde el colectivo, la experiencia no logró sostenerse por la falta de continuidad de políticas vinculadas con el destino de los residuos y la concientización de la población.

Después de un período de inactividad, el grupo volvió a reunirse para impulsar esta jornada específica de recolección de RAEE, articulando el trabajo con la Cooperativa RAEES Carlo Acutis y la Biblioteca Popular Amanecer.
Por qué los residuos electrónicos son un problema ambiental
Los aparatos eléctricos y electrónicos no son residuos comunes. En su interior contienen una combinación de materiales que pueden ser recuperados y reincorporados a los procesos productivos, pero también componentes potencialmente peligrosos que requieren un tratamiento específico.
Entre ellos pueden encontrarse metales como plomo, cadmio, mercurio y níquel, además de distintos plásticos y otras sustancias. Mientras los componentes permanecen contenidos dentro de los equipos en condiciones adecuadas, el riesgo es considerablemente menor. El problema aparece cuando los aparatos son abandonados, desarmados o quemados sin controles.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que los residuos electrónicos pueden liberar hasta 1.000 sustancias químicas diferentes cuando son gestionados mediante prácticas inadecuadas. Entre ellas se encuentran plomo, mercurio, níquel, retardantes de llama bromados y otros compuestos potencialmente dañinos. La contaminación puede alcanzar el aire, el suelo, el polvo y el agua.

El problema adquiere una dimensión particular en zonas como la costa santafesina, donde los ambientes de humedales, lagunas y cursos de agua mantienen una estrecha relación con el territorio habitado. Un residuo abandonado en un terreno o un basural no necesariamente permanece allí: las lluvias pueden favorecer el desplazamiento de contaminantes y, en escenarios de crecida, el agua puede transportar materiales y residuos hacia otros sectores del territorio.
Incluso los organismos oficiales argentinos advierten sobre los riesgos de almacenar RAEE a la intemperie o en lugares sin acondicionamiento adecuado, debido a la posibilidad de generación de lixiviados y al consecuente arrastre de sustancias hacia los suelos.

Por eso, en un escenario de lluvias y posibles inundaciones, retirar estos materiales de los circuitos informales de disposición representa una medida preventiva: evita que un residuo potencialmente contaminante quede expuesto al agua y pueda terminar trasladándose hacia el ambiente.
Un problema que crece junto con el consumo tecnológico
El volumen de residuos electrónicos no deja de aumentar a escala mundial. Según la OMS, durante 2022 se generaron aproximadamente 62 millones de toneladas de residuos electrónicos en el planeta y sólo el 22,3% fue recolectado y reciclado formalmente. La organización estima que para 2030 esa cantidad podría llegar a 82 millones de toneladas.

Argentina tampoco permanece al margen de esa tendencia. Documentos oficiales estimaron que los RAEE representaban alrededor del 3% de los residuos sólidos urbanos y proyectaban un crecimiento desde unas 352.000 toneladas anuales en 2015 hasta aproximadamente 730.000 toneladas para 2025.
El desafío, por lo tanto, no consiste solamente en retirar un televisor, una computadora o un electrodoméstico de un basural. Se trata de recuperar materiales que todavía tienen valor económico y evitar, al mismo tiempo, que sustancias potencialmente contaminantes ingresen al ambiente.
De residuo a recurso
Ese es uno de los principios que atraviesa la jornada de Arroyo Leyes: transformar un residuo en un recurso dentro de un esquema de economía circular.
Todo lo recolectado será entregado a la Cooperativa RAEES Carlo Acutis, donde los equipos serán clasificados y sometidos a distintos procesos. Algunos podrán ser reparados o refuncionalizados, otros serán desarmados para recuperar materiales que puedan reutilizarse o reciclarse.
Los componentes plásticos, además, pueden ser procesados y chipeados para obtener nuevos usos, mientras que metales como cobre, aluminio, hierro y otros materiales pueden volver a incorporarse a circuitos productivos.

La recuperación tiene también un impacto económico. La documentación oficial argentina sobre gestión de RAEE destaca que la valorización de plásticos, vidrios y metales ferrosos y no ferrosos permite reducir el volumen de residuos enviados a disposición final y, al mismo tiempo, disminuir la necesidad de utilizar materias primas nuevas.
De esta manera, el reciclaje de aparatos electrónicos tiene una doble función: disminuye la presión sobre los sitios de disposición de residuos y permite recuperar materiales que todavía conservan valor.
La propia Argentina reconoce la gestión de los RAEE como una oportunidad para avanzar hacia una economía circular y promover la generación de empleo vinculado con la reutilización, la valorización y el reciclaje.
Qué se puede llevar
Durante la jornada se recibirán distintos tipos de aparatos eléctricos y electrónicos, entre ellos electrodomésticos, equipos informáticos, periféricos, celulares y otros dispositivos.
No se recibirán televisores y monitores de tubo, pilas, baterías, tóner ni impresoras, debido a la mayor complejidad que presenta su procesamiento dentro de esta propuesta.
La recomendación de los organizadores es guardar en los hogares los aparatos en desuso y acercarlos durante la jornada, en lugar de colocarlos junto con los residuos domiciliarios o abandonarlos en terrenos, caminos, zanjones o espacios cercanos a lagunas.
En una zona donde la relación entre tierra y agua es particularmente estrecha, una acción que puede parecer pequeña —separar un aparato electrónico y llevarlo a un punto de recepción— adquiere una dimensión mayor: evita que materiales recuperables y sustancias potencialmente contaminantes ingresen a un circuito de residuos que puede terminar afectando el suelo y el agua.

La propuesta de La Costa No Es Basural busca, de ese modo, combinar participación ciudadana, economía circular, inclusión laboral y prevención ambiental. Una respuesta comunitaria frente a un problema que, en épocas de lluvias y crecidas, puede dejar de ser solamente una cuestión de limpieza urbana para convertirse también en un riesgo ambiental.








