El edificio del Correo sigue abandonado, con riesgo de accidentes
“Pueden generarse situaciones de riesgo, como el desprendimiento de materiales, filtraciones y patologías estructurales”, advierten desde el Colegio de Arquitectos. El edificio de valor patrimonial es del Gobierno Nacional y tanto la Provincia como el Municipio le reclamaron en reiteradas oportunidades.
Vista del conjunto del edificio del Correo de Santa Fe. Archivo.
El imponente edificio del Correo Argentino de la ciudad de Santa Fe, inaugurado en 1959, atraviesa un prolongado proceso de deterioro que reavivó el debate sobre el abandono de bienes públicos de valor patrimonial. La construcción, ubicada frente al Parque Alberdi y a metros de la peatonal San Martín, pertenece al Estado nacional y forma parte del conjunto urbano vinculado al Puerto. Especialistas, instituciones y vecinos advierten que la falta de mantenimiento y la ausencia de un plan integral de restauración ponen en riesgo una pieza clave de la arquitectura moderna santafesina. También alertan sobre posibles accidentes por desprendimientos de mampostería y otros daños derivados del desgaste.
Correo Argentino. Esa pintura no es original, y el edificio se cae a pedazos. Archivo.
El edificio fue proyectado en 1948 por los arquitectos José María Spencer y Walter Finkbeiner, de la Dirección de Ingeniería y Arquitectura de la entonces Administración Central de Correos y Telecomunicaciones, y construido por la Compañía Americana de Construcción en un terreno cedido por el Gobierno provincial. Inaugurado el 25 de mayo de 1959, se integró a un plan nacional de sedes postales levantadas en distintas ciudades del país, en línea con los postulados de la arquitectura moderna impulsada por el Estado en la posguerra.
Ingreso. El acceso al edificio, en el que sólo funciona la planta baja y primer piso. Archivo.
La obra responde a una composición racionalista, de líneas sobrias y volumetría clara, con marcada impronta horizontal y un lenguaje despojado de ornamentos. La estructura de hormigón armado permitió amplias plantas libres y una organización funcional acorde a los requerimientos del servicio postal y de telecomunicaciones de la época. La fachada, modulada y austera, combina llenos y vacíos con criterios de ritmo y proporción. Su escala y emplazamiento estratégico —frente al Parque Alberdi y en vínculo con el área portuaria— le otorgan carácter monumental y lo consolidan como hito del paisaje urbano.
Silencio. Es lo que hay en los pasillos vacíos del edificio. Archivo
Entre sus rasgos más valiosos se destacan los paños vidriados corridos que refuerzan la horizontalidad y favorecen la iluminación natural; los brise-soleil y parasoles que aportan control solar y ritmo compositivo; y el acceso principal jerarquizado, concebido como un gran vacío cubierto que articula interior y exterior. En el interior sobresalen el hall de doble altura, las escaleras de líneas puras con barandas metálicas originales y materiales como mármol, granito y carpinterías metálicas, que evidencian la calidad constructiva y el carácter institucional que el Estado buscaba imprimir a sus edificios públicos.
Vacío. Así están los pisos superiores del edificio del Correo. Archivo
Valor patrimonial
De acuerdo con investigaciones académicas y publicaciones especializadas —entre ellas el libro Arquitectura moderna y estado en Argentina: edificios para correos y telecomunicaciones (1947-1955), de la arquitecta Adriana Collado— el inmueble posee alto valor histórico y urbano. Está catalogado dentro del patrimonio arquitectónico local y cualquier intervención requiere visado específico, según la Ordenanza Nº 12.784 de preservación del patrimonio urbano.
Otra vista de la construcción del Correo, en la década del '50. Archivo
Sin embargo, hacia fines de los años noventa y comienzos de los 2000, la alteración de sus funciones originales impactó en su conservación. Desde entonces presenta patologías constructivas y signos visibles de deterioro. Aunque en la planta baja y el primer piso continúan funcionando dependencias del Correo, Migraciones y oficinas provinciales, amplios sectores de la torre permanecen ociosos y evidencian falta de mantenimiento.
Así contaba El Litoral la creación del edificio que hoy es histórico. Archivo.
La presidenta del Colegio de Arquitectos de Santa Fe, María Victoria Alconchel (Mat. 05141), sostuvo que “el edificio presenta un visible estado de deterioro”, producto de la falta de mantenimiento sostenido. Advirtió que, en construcciones de esta escala y antigüedad, la ausencia de intervenciones adecuadas puede generar riesgos como desprendimientos, filtraciones y daños estructurales o en instalaciones.
Se cae. El edificio deteriorado. Archivo
Alconchel aclaró que el Colegio no cuenta con un informe técnico reciente que confirme un riesgo inminente, pero subrayó la necesidad de una evaluación profesional y de medidas preventivas para resguardar tanto a los trabajadores como a los transeúntes. Los pisos superiores, cerrados desde hace décadas, no pudieron ser relevados por los arquitectos de la institución debido a la falta de autorización para ingresar.
Peligro. Mampostería cae por falta de mantenimiento. Archivo.
Edificio “abrazado”
En las últimas dos décadas se sucedieron intentos de recuperación. En 2004 se realizó un “abrazo simbólico” impulsado por estudiantes y docentes de la Facultad de Arquitectura de la UNL y el sindicato Foecyt. Entre 2008 y 2009 se firmó un convenio entre el Correo y la Municipalidad para evaluar su restauración, con peritajes técnicos incluidos. En 2017 y 2019 se lanzaron licitaciones nacionales para su puesta en valor, pero quedaron desiertas por razones presupuestarias.
El último abrazo de la sociedad santafesina al edificio del Correo. Archivo.
En 2024 se concretó un nuevo abrazo simbólico con la adhesión de más de 20 instituciones —entre ellas el Colegio de Arquitectura y Urbanismo Distrito 1, la Defensoría del Pueblo y facultades de arquitectura— y amplia participación ciudadana. El Concejo Municipal declaró de interés la iniciativa y se promovieron pedidos de audiencia pública, además de proyectos legislativos para que la Provincia asuma la restauración.
Más detalles del deterioro edilicio. Archivo.
Desde el Colegio de Arquitectos señalaron, no obstante, que no hubo presentaciones formales de los gobiernos provincial o municipal solicitando la cesión o uso del inmueble.
Según pudo averiguar El Litoral, al asumir en 2023 el intendente Juan Pablo Poletti elevó a las autoridades nacionales un proyecto de recuperación del edificio, que fue derivado al área de Desarrollo Territorial, Hábitat y Vivienda. También incluyó otras iniciativas vinculadas con la reconversión de áreas urbanas estratégicas. No fue la primera gestión municipal en reclamar ante la Nación por el estado del inmueble.
Sobre avenida 27 de febrero, junto al Cemafé, está el edifico del Correo. Archivo.
El caso se inscribe en una discusión más amplia sobre el destino de inmuebles estatales. Bajo distintas políticas nacionales se instrumentaron mecanismos de subasta, concesión o permisos de uso precario, lo que tensiona la lógica inmobiliaria con la preservación patrimonial.
Abrazo simbólico al edificio del Correo. Archivo.
Para arquitectos e investigadores, la recuperación no sólo implica conservar una obra emblemática, sino también sostener un hito urbano en diálogo con el puerto, los antiguos silos y otros edificios históricos del área central. Experiencias locales como la refuncionalización de la Estación Belgrano, el Molino Franchino o el Mercado Norte suelen citarse como antecedentes que demuestran la viabilidad de estos procesos cuando existe decisión política y articulación institucional.
El edificio fue levantado en la década del '50. Archivo.
“El edificio del Correo forma parte del patrimonio urbanístico y arquitectónico de la ciudad. Es una pieza significativa en la memoria colectiva santafesina”, afirmó Alconchel. En ese sentido, consideró prioritario garantizar condiciones de seguridad adecuadas para quienes trabajan allí y para el espacio público circundante, y propuso abrir un debate ciudadano sobre su recuperación y refuncionalización.
Oxidado. Así se ven los ventanales del edificio. Archivo.
Mientras tanto, el antiguo Correo Central continúa a la espera de una definición. Entre el deterioro progresivo y los reclamos por su preservación, el inmueble permanece como símbolo de una discusión más profunda: qué hacer con los bienes públicos que integran la memoria y la identidad urbana de Santa Fe.