Cuidar el río: construyeron un biofiltro en el club Azopardo para depurar agua contaminada
Fue tras comprobar la presencia de líquidos que llegan de presuntas conexiones clandestinas de barrio Candioti Sur. El club tomó la iniciativa para cuidar el ambiente. Y así evitan también que afecte a los remeros.
Flavio Raina Biofiltro. Está ubicado sobre la playa, por donde descienden los y las remeras del club para practicar canotaje.
La presencia de residuos cloacales en desagües pluviales que vuelcan en el río Santa Fe y la laguna Setúbal producto de conexiones clandestinas es una preocupación histórica que nunca se solucionó. Y muchas veces se hace difícil comprobar la presencia de estas conexiones ilegales. Pero esta vez especialistas pertenecientes al Club Náutico Azopardo pudieron hacerlo y lograron concretar una ingeniosa solución al problema.
Con la bajante del río los socios habían detectado la presencia de restos cloacales que volcaban al río desde un desagüe pluvial de barrio Candioti Sur, sobre la avenida Alem. Lo primero que hicieron las autoridades del club fue comprobar lo que presumían. Y luego no se quedaron de brazos cruzados sino que buscaron una solución a su alcance para cuidar el ambiente y proteger la salud de los miles de remeros y remeras que disfrutan a diario de este deporte, en contacto con la naturaleza.
Fue desde la subcomisión de Ambiente del club donde nació la respuesta al problema. "Lo que buscamos fue solucionar una cuestión histórica de un desagüe pluvial que viene de las alcantarillas de la avenida Alem", dijo el presidente de Azopardo, Fabio Cremón. "Veíamos que el desagüe volcaba materia orgánica sobre la caleta donde los socios salen a remar y luego de indagar, desde Aguas Provinciales (ASSA) nos dijeron que eran conexiones clandestinas no identificadas".
"Entonces tomamos la decisión de resolverlo. Los miembros de la subcomisión de Ambiente analizaron las distintas alternativas para dar solución al problemas y se optó por la construcción de una cámara de tratamiento de líquidos cloacales", dijo Cremón.
Lo que se hizo fue transformar lo que era una cámara de desagües en un biofitro, que cuenta con filtros, piedras y pastillas de cloro que minimizan la carga orgánica hasta lograr casi anularla. "Aprovechamos el capital humano capacitado en la materia que tenemos en el club", destacó el presidente, en referencia al ingeniero químico a cargo de la obra, Pablo Parisi.
Flavio Raina Idea. El ingeniero químico Pablo Parisi es un socio del club y forma parte de la subcomisión de Ambiente. Fue quien propuso esta solución.
Idea. El ingeniero químico Pablo Parisi es un socio del club y forma parte de la subcomisión de Ambiente. Fue quien propuso esta solución. Foto: Flavio Raina
Parisi es un socio más y forma parte de la subcomisión de Ambiente, junto a la abogada ambientalista Gabriela Ferrer, entre otros.
-¿Qué es un biofiltro?
-Un biofiltro es un sistema biológico utilizado para la disminuir la carga orgánica contaminante de efluentes. La principal característica de estos sistemas es la presencia de microorganismos, como bacterias, las cuales se encargan de disminuir la materia orgánica ya que la utilizan como sustento para crecer y reproducirse, consumiéndola y resultando en una reducción de la cantidad de contaminantes en el efluente que abandona al biofiltro -explicó el especialista.
-¿Por qué se instaló en Azopardo?
-La laguna Setúbal y el río Santa Fe no son la excepción a la existencia de desagües pluviales contaminados por conexiones clandestinas de efluentes cloacales, los cuales van a parar a nuestros, ríos, lagunas y arroyos, generando problemas ambientales y de salud. Desde el club se tomó el compromiso de accionar sobre esta problemática, tratando aquellos efluentes pluviales contaminados que llegan a nuestra playa, espacio de uso regular por los socios y también en pos del cuidado de la naturaleza que nos rodea.
Flavio Raina Ejemplo. El Club Náutico Azopardo creció de manera exponencial en los últimos años con un fuerte compromiso en el cuidado del ambiente y la naturaleza.
Ejemplo. El Club Náutico Azopardo creció de manera exponencial en los últimos años con un fuerte compromiso en el cuidado del ambiente y la naturaleza. Foto: Flavio Raina
-¿Cómo está compuesto el biofiltro?
-Los biofiltros están formados por al menos dos cámaras o receptáculos, una cámara inicial que recibe todo el efluente, donde comienza a degradarse la materia orgánica, y luego vuelca a una segunda o más cámaras rellenas con piedras (pudiendo ser plásticos, cerámicas, entre otros materiales) las cuales retienen residuos sólidos y hacen de soporte para que los microorganismos crezcan ahí mismo, y se reproduzcan a medida que reducen la materia orgánica del efluente. Para acelerar el proceso se suelen agregan microorganismos provenientes de otros biofiltros en pleno funcionamiento o pueden ser adquiridos comercialmente. Existen muchos diseños y variantes de biofiltros, en nuestro caso consta de tres cámaras, y se agregó una cuarta etapa o cámara de desinfección, para disminuir la cantidad de microorganismos nocivos para la salud humana provenientes de los efluentes cloacales.
-¿Las piedras funcionan como las de un arroyo?
-Exactamente. Uno que rema a veces ingresa a alguna laguna o arroyo de la zona a donde ve el agua muy cristalina. Esto obedece muchas veces a la purificación natural que tiene el proceso de ese agua por la presencia de piedras y de plantas que actúan como un filtro. Las plantas absorben la materia orgánica, sus raíces sirven para que se fijen microorganismos, los que a su vez ayudan a las plantas a absorber mayor cantidad de materia orgánica, en esta dinámica biológica.
-¿El biofiltro precisa mantenimiento?
-Mínimo. Hay que reponer cada tanto el sistema de desinfección, mediante el mismo cloro que se utiliza para potabilizar el agua o en natatorios, y cada dos o tres años hay que verificar que no se forme gran cantidad de bacterias entre las piedras para evitar taponamientos. Nada más.
Problema histórico
Las conexiones clandestinas en los desagües pluviales son un problema histórico. "Esto quedó en evidencia con la bajante del río, cuando al no haber precipitaciones y con el río muy bajo seguían apareciendo líquidos que desagotaban por los sistemas pluviales en la laguna Setúbal", advirtió Parisi. "No es otra la explicación de que se trata de conexiones clandestinas", sostuvo. "Y este es un problema que tiene toda la ciudad".
-¿Esta solución puede implementarse en otros desagües de la ciudad?
-Así es. Existen distintas alternativas para cada situación en particular y esta fue la mejor opción para este desagüe que pasa por debajo del club Azopardo, ya que se trata de una zona que cuando el río crece queda bajo agua. Una opción muy interesante es también este mismo biofiltro combinado con un humedal artificial, que tiene plantas y precisa escaso mantenimiento.
Iniciativa
"No podíamos quedarnos de brazos cruzados, porque el lema de nuestro club es cuidar la naturaleza. La bajante histórica del río dejó en evidencia este problema y puso el foco en todos los desagües cloacales clandestinos que hay en la laguna Setúbal y el río Santa Fe", advirtió el presidente de la institución deportiva, "que es nuestro principal patrimonio natural", agregó.
Esta cuestión cobra un mayor significado si se tiene en cuenta que en los últimos años hubo un gran vuelco de toda la sociedad a disfrutar de los beneficios de la laguna. Ejemplo de ello es el Azopardo, que hace apenas cinco años atrás tenía 170 socios y hoy cuenta con una masa societaria que trepa a 1.200. "Esto es producto de ese vuelco a la naturaleza", destacó Cremón, "a lo que se suma la gran renovación que hubo en las instalaciones del club, para disfrutar de la naturaleza".
Remo inclusivo
Para el año entrante, Azopardo tiene como metas construir un Salón de Usos Múltiples (SUM) para responder a las nuevas demandas de los socios y la inclusión de actividades náuticas adaptadas para personas con discapacidad. "Esto se piensa lograr con la construcción de una nueva botera y una rampa adaptada para personas que tienen reducidas sus actividades motrices", señaló el presidente del Club Náutico Azopardo, Fabio Cremón.
El SUM ya se comenzó a levantar en la zona a donde antes hubo una cancha de básquet y últimamente un fútbol 5. Allí a donde una gran tormenta de viento se llevó un gran tinglado. Y aquel día el Azopardo hizo un "click" y comenzó esta renovación que hoy luce con renovadas instalaciones.
Conexiones clandestinas
A mediados de junio del año pasado, El Litoral advirtió en una publicación sobre la presencia de conexiones clandestinas a los desagües pluviales que vuelcan a la Setúbal. La ingeniera en Recursos Hídricos, magister en Gestión Ambiental, y doctorada en Educación de las Ciencias Experimentales María Angélica Sabatier, detectó al menos siete desagües pluviales muy activos descargando líquidos a la laguna cuando no llovía. El tema llegó al Concejo Municipal, desde donde se reclamó al Municipio "una solución definitiva" al problema.