La iniciativa solidaria de la panadería Franco Colella continúa sumando entregas y llevando uno de sus productos más reconocidos a distintos puntos de la ciudad de Santa Fe. En los últimos días, los tradicionales pirulincos fueron destinados a niños de La Guardia y a familias de Villa Oculta, además de formar parte de una acción vinculada a Colón.
La Guardia y Villa Oculta; los destinos de los pirulincos donados por los goles de Colón
Desde Franco Colella continúan con las entregas a instituciones de la ciudad de Santa Fe. En los últimos días fueron 300 las unidades destinadas a niños y adultos mayores.

Según contó Sofía Pignata, representante de la panadería, el movimiento solidario se mantiene con distintas instituciones que reciben los productos para actividades y celebraciones. La propuesta busca que los chicos puedan disfrutar de algo dulce, pero también acompañar a espacios que afrontan dificultades para cubrir sus necesidades cotidianas.
“Por suerte, siguen saliendo pirulincos solidarios desde acá, desde Colella”, explicó Pignata al referirse a las últimas entregas realizadas desde la panadería.

Tres entregas
Durante el último fin de semana, la celebración estuvo relacionada con Colón. A partir de los tres goles convertidos por el equipo, se enviaron 300 pirulincos como parte de la propuesta solidaria.
Luego, la acción continuó con otras dos entregas. En una de ellas fueron destinados 150 pirulincos para los chicos de La Guardia, mientras que otros 150 fueron entregados para una actividad encabezada por el cura Federico, vinculada a Villa Oculta.
Más allá de la cantidad de productos entregados, el contacto con las instituciones permite conocer de cerca las dificultades que atraviesan algunos espacios que trabajan diariamente con niños y adultos mayores.
“Está buenísimo poder escuchar cada situación, porque cada una es distinta”, señaló Pignata, quien destacó que detrás de cada pedido aparecen historias concretas de familias y comunidades que necesitan acompañamiento.
En el caso de La Guardia, por ejemplo, la persona que retiró los 150 pirulincos le explicó que el presupuesto mensual que recibe la institución resulta insuficiente para atender a las alrededor de 200 personas que concurren al lugar, además de los adultos mayores que también forman parte de sus actividades.

Festejo en La Guardia
De acuerdo con el relato de la representante de Franco Colella, las limitaciones presupuestarias hacen que el espacio tenga dificultades para brindar asistencia todos los días de la semana.
“Me contaba que el presupuesto que le pasan mensualmente es muy bajo y no alcanza para los 200 chicos que tienen, más los adultos mayores. Entonces se les dificulta mucho poder dar todos los días”, relató.
En ese contexto, la donación adquiere un significado especial porque permitirá acompañar una jornada de celebración para los chicos. Los pirulincos serán parte del festejo previsto para el domingo en la placita de La Guardia, donde se reunirán los niños que participan de las actividades del lugar.
Para la panadería, el producto se transformó en uno de los principales vehículos de estas acciones. Se trata, además, de un alimento que tiene una fuerte presencia entre los clientes y que rápidamente encuentra destino cuando se propone una donación.
“Es nuestro producto estrella y es lo que más salida tiene. Cuando vos le decís a la gente: ‘Te llevás unos pirulincos para una donación’, la verdad que lo reciben muy contentos”, destacó Pignata.
Así, los pirulincos que habitualmente se encuentran entre los productos más buscados de la panadería también se convirtieron en una herramienta para acompañar a instituciones y organizaciones de distintos sectores de Santa Fe. Una iniciativa sencilla que, detrás de cada entrega, busca sumar un momento de celebración para los chicos y acompañar el trabajo cotidiano de quienes los reciben.








