La postal se repite en distintos puntos de la ciudad, pero en Barrio Guadalupe ha tomado un cariz de urgencia que ya no admite dilaciones. En la altura de Talcahuano 7783, un socavón que comenzó como una pequeña fisura se ha transformado en un riesgo para peatones y conductores.
Peligro en barrio Guadalupe: un socavón en el cordón de la vereda pone en alerta a los vecinos
El avance de la erosión se convierte en una trampa de asfalto y tierra en el 7700 de calle Talcahuano. Tras cinco meses de reclamos, quienes viven en la zona debieron señalizar el cráter con ramas para evitar accidentes, mientras el hueco comienza a "comerse" el pasto y parte de la calzada.

Lo que en su origen fue una rotura de alcantarilla, hoy es un hueco profundo que erosiona el cordón, destruye el sector de césped de la vereda y empieza a ganar terreno sobre la cinta asfáltica.

Ramas como único aviso
Ante la falta de respuestas oficiales y la ausencia de vallas de seguridad, los vecinos de la zona han tenido que recurrir a la solidaridad y la prevención casera: colocaron ramas secas y restos de poda dentro del pozo.
Esta precaria señalización es lo único que advierte a los desprevenidos sobre la profundidad del hueco, especialmente peligroso durante la noche o en días de tormenta cuando el agua oculta la verdadera dimensión del daño.

"Hace cinco meses que estoy reclamando a diferentes entes y no obtuve solución", relató con indignación el vecino damnificado a El Litoral y recordó que "empezó por la rotura de la alcantarilla y con tanta lluvia se hizo así, cada vez más grande". El pozo, que inicialmente tenía el tamaño de un pie adulto, hoy es una amenaza estructural que se expande con cada precipitación.
La situación técnica del desperfecto ya fue inspeccionada, pero sigue sin solución. Según el testimonio del vecino, operarios de Aguas Santafesinas (ASSA) se presentaron en el lugar, pero determinaron que, al tratarse de un problema en el sistema de desagüe pluvial, la intervención es competencia exclusiva de la Municipalidad de Santa Fe.

La lluvia que preocupa
Con el pronóstico de lluvias más fuertes y frecuentes, la filtración de agua en el socavón amenaza con socavar los cimientos de las viviendas linderas.
"La situación preocupa doblemente por los pronósticos del fenómeno "El Niño". El agujero se sigue agrandando y el agua se filtra por ahí debajo. Yo estoy sin trabajo, pero así y todo pagamos los impuestos y no sabemos qué pasa que no nos escuchan", sentenció el vecino.

El deterioro del cordón de la vereda no es solo un problema estético o de tránsito; es la evidencia de un sistema de drenaje que ha colapsado. La presión del agua pluvial, al no encontrar un cauce estanco, busca salida por los costados, lavando el terreno y generando estas cavernas subterráneas que, tarde o temprano, terminan en derrumbes de mayor escala.








