Todavía quedan algunos detalles por terminar, pero la cuenta regresiva ya está en marcha. El jueves 3 de septiembre, a las 9 de la mañana, el Gobierno de Santa Fe inaugurará oficialmente la Unidad Penitenciaria N° 9 de Recreo y, ese mismo día, comenzará el traslado de las primeras personas privadas de su libertad que serán alojadas en el nuevo complejo.

La escena marcará un cambio profundo en el sistema penitenciario provincial. Por un lado, comenzará a quedar atrás el funcionamiento de la Unidad Penal N° 4 de mujeres, ubicada en barrio Sur de la ciudad de Santa Fe y alojada desde hace décadas en un edificio que originalmente fue construido como convento.
Por otro, la provincia pondrá en funcionamiento un complejo diseñado desde cero como establecimiento penitenciario, con infraestructura específica para seguridad, educación, salud, trabajo y resocialización.

“Esta es una de las obras emblemáticas de la gestión de nuestro gobernador que se inaugura el jueves que viene, el 3 de septiembre a las 9 de la mañana”, destacó Virginia Coudannes, vocera del Gobierno de Santa Fe, al referirse al nuevo penal como una de las piezas centrales del plan de seguridad del gobernador Maximiliano Pullaro.

El Litoral recorrió los pabellones internos de la prisión. Antes acompañó el viaje del colectivo del Servicio Penitenciario desde el penal de mujeres de barrio Sur. Ese mismo viaje es el que harán la próxima semana las primeras reclusas que serán trasladadas a Recreo.
Adentro del penal había muchos trabajadores de limpieza repasando pisos, paredes, rejas. También había técnicos realizando los últimos ajustes tecnológicos en seguridad: monitoreo, cámaras, scaners, sensores, controles, puertas. Las celdas están listas, con los sanitarios amurados y los colchones.

La Unidad N° 9 fue licitada el 27 de septiembre de 2024, comenzó a construirse el 2 de diciembre de ese mismo año y tiene como fecha de finalización el 3 de septiembre de 2026. El proyecto contempla tres subunidades penitenciarias completas, emplazadas en el predio conocido como Colonia Penal de Recreo, sobre calle Alberdi, entre Solís y la Ruta Nacional 11.

Cuenta con una superficie de terreno de 56.220 metros cuadrados y 21.810 metros cuadrados de superficie cubierta. El complejo tiene 475 celdas y una capacidad total de 891 internos: 251 mujeres y 640 hombres.

Un traslado que empieza por las mujeres
El primer movimiento será hacia el módulo femenino. Las 79 internas que actualmente permanecen en la Unidad Penal N° 4 serán trasladadas al nuevo establecimiento, junto con las mujeres privadas de su libertad que hoy se encuentran alojadas en comisarías de la provincia.

“Estamos en la Unidad 4, que es la última unidad que nos queda en Santa Fe de Mujeres en formato reciclado. Esto era un convento del Buen Pastor y con el paso del tiempo se fue transformando de a poco en una cárcel”, explicó Lucía Masneri, secretaria de Asuntos Penales, tras recorrer el viejo penal que pronto quedará en desuso, antes de partir rumbo al nuevo. “Esta es la unidad que vamos a vaciar cuando tengamos Recreo”, señaló.
El inmueble tiene una historia particular. Su construcción comenzó en 1922 y la cárcel de mujeres funciona allí desde 1929. En su interior conserva incluso una iglesia con planta en forma de cruz, cuyo altar se encuentra en el centro, una característica arquitectónica que la convierte en una de las siete iglesias del país construidas bajo ese criterio.

Hoy, 79 internas viven en ese espacio adaptado a lo largo de los años para funcionar como cárcel. “Se trata siempre de lugares adaptados. Nosotros le decimos pabellones, obviamente a lo que eran en el pasado, grandes habitaciones que se fueron agregando medidas de seguridad por arriba de lo que es la obra tradicional”, explicó Masneri.
El contraste con Recreo será notorio. “Las medidas de seguridad de Recreo son reales. Hablemos de una cárcel con pabellones, con tecnología dedicada específicamente a la seguridad y con posibilidad también de tener un alojamiento digno y espacios de tratamiento y resocialización como son talleres, escuelas en un tamaño más grande”, sostuvo.

La subunidad femenina tendrá cuatro pabellones, uno de ellos destinado exclusivamente a madres con hijos, además de un pabellón de resguardo. También contará con un edificio de ingreso, aulas, talleres y un área de atención de salud.

La capacidad prevista para mujeres será de 251 internas, distribuidas en 139 celdas, mientras que los dos minipenales masculinos dispondrán de 336 celdas para 640 internos.
El objetivo: sacar presos de las comisarías
La puesta en funcionamiento de la Unidad N° 9 también apunta a uno de los principales problemas que enfrenta el sistema de seguridad provincial: la permanencia de personas detenidas en comisarías.

Lo mismo hicieron antes con los vehículos secuestrados que estaban abarrotados en el interior y en las adyacencias de las comisarías y fueron retirados.
Los primeros traslados de reclusos se realizarán desde las unidades regionales de toda la provincia, con prioridad para aquellas que concentran mayor cantidad de detenidos, como la UR I de Santa Fe, la UR II de Rosario y la UR V de Rafaela.

“Pensemos que vamos a poder vaciar en un 80% las comisarías de la provincia de Santa Fe”, afirmó Coudannes al dimensionar el impacto que tendrá la nueva infraestructura.
En el departamento La Capital hay actualmente alrededor de 140 internos entre varones y mujeres, distribuidos entre dependencias policiales de Santa Fe, Santo Tomé y otros espacios de alojamiento transitorio.

El traslado no será de una sola vez. Se organizará por etapas, de acuerdo con las unidades regionales y el género de las personas privadas de la libertad. “La intención es tratar de mantener en la mínima expresión los presos en comisarías. Pensemos que siempre hubo superpoblación”, explicó Coudannes.
El proceso continuará durante los próximos meses. La planificación oficial contempla incorporar progresivamente a mujeres detenidas en alcaidías y comisarías, especialmente de los departamentos La Capital y Rosario, mientras que hacia fin de año está prevista la activación de los dos módulos masculinos y el avance del plan para liberar de presos a las comisarías del centro y norte provincial.

La lógica, según la Secretaría de Asuntos Penales, es que las nuevas unidades permitan absorber el crecimiento de la población penitenciaria y, al mismo tiempo, evitar que las dependencias policiales se conviertan en espacios permanentes de alojamiento.

Una cárcel pensada como cárcel
La Unidad N° 9 no es una ampliación ni una refacción de una estructura anterior. Son tres subunidades penitenciarias concebidas y construidas específicamente para ese fin. “Esta es la primera cárcel que se pone en funcionamiento entera”, explicó Masneri. Y planteó una comparación con el complejo penitenciario de Piñero: “Pensemos la comparación con Piñero, que arrancó las inauguraciones en el 2006 y tuvo seis. Cada módulo tuvo su propia inauguración. Esta, la cárcel entera, todas las plazas, todos los módulos van a ser al mismo tiempo”.
El complejo tendrá un gobierno general, cocina, lavadero de ropa, sala de monitoreo, edificios de ingreso a cada minipenal, áreas educativas, talleres y sectores de atención primaria de salud. Los pabellones dispondrán de servicios de agua fría y caliente, sanitarios antivandálicos en cada celda, renovación de aire, detección y extinción de incendios y sistemas de comunicaciones.

El lavadero industrial será uno de los espacios destinados a sostener actividades laborales. Actualmente funciona un lavadero en la Unidad 4 y la idea es trasladar esa actividad a Recreo. “Recreo cuenta con un lavadero industrial formal para poder dar continuidad al lavadero casi artesanal que funciona muy bien y que es efectivo acá”, explicó Masneri.

Las celdas tienen una superficie de 3 por 2 metros y fueron construidas con elementos de hormigón premoldeado. Cuentan con sanitarios antivandálicos y doble circuito de agua. Todas tienen ventanales con rejas al exterior y tanto el sistema eléctrico como el sanitario puede ser monitoreado y reparado desde afuera, sin necesidad de intervenir dentro de la celda.
Según explicó Diego Leone, responsable de la Unidad Ejecutora de Infraestructura, el diseño busca reducir al máximo el contacto directo entre el personal penitenciario y los internos. Para eso se incorporaron esclusas, puertas con triple cierre de seguridad y circuitos de circulación diferenciados.

La obra fue ejecutada con materiales y sistemas constructivos que permitieron acelerar los tiempos. Los cerramientos exteriores utilizan paneles premoldeados con núcleo de poliestireno expandido, mientras que los pabellones incorporan soluciones específicas para soportar eventuales actos de vandalismo.

Tecnología para controlar cada movimiento
La seguridad será uno de los elementos distintivos del nuevo complejo. La infraestructura combina las características edilicias del establecimiento con un sistema tecnológico de vigilancia que, de acuerdo con Coudannes, será el más moderno de la provincia. “Esta cárcel va a ser una cárcel de alta seguridad porque se combina lo más importante, que es la estructura edilicia con un muro, no con un doble alambrado, y además la tecnología en seguridad que se implementa”, explicó.

La funcionaria sostuvo que el establecimiento “va a ser la que tenga tecnología más moderna” en Santa Fe y que competirá “como una de las más modernas del país”.

Entre los dispositivos previstos se encuentran cuatro escáneres, dos de ellos destinados al control corporal y otros dos para bultos; cámaras con inteligencia artificial; teléfonos con sistemas de reconocimiento de voz; reconocimiento facial y reconocimiento de patentes.

La combinación de infraestructura y tecnología será, según la Provincia, uno de los pilares para reforzar tanto la seguridad de los internos como la del personal penitenciario.
El predio cuenta además con garitas de vigilancia dotadas de los servicios necesarios y un sistema de circulaciones restringidas dentro de cada subunidad.

Agua, gas, cloacas y energía para Recreo
La construcción del penal también obligó a ejecutar obras de infraestructura que exceden los límites del establecimiento. Para abastecer al complejo se amplió la planta potabilizadora sur de Recreo, se realizó la conexión con el gasoducto metropolitano y se tendió la red cloacal hasta la planta elevadora de líquidos cloacales. También se ejecutaron obras sobre las redes de energía eléctrica y se pavimentaron con hormigón armado las calles Solís y Alberdi, conectando el predio con la Ruta Nacional 11.

Leone destacó que esas obras no sólo resultan necesarias para el funcionamiento del penal sino que también mejoran las condiciones de infraestructura del entorno.

En materia energética, el proyecto contempló un sistema de doble ingreso de energía para evitar que la demanda del establecimiento afecte el suministro eléctrico de la ciudad de Recreo. También se incorporó generación fotovoltaica mediante paneles ubicados sobre las cubiertas del edificio de ingreso a los minipenales. Cada pabellón tiene termotanques solares para precalentar el agua destinada a las duchas y reducir el consumo energético. El proyecto incorpora además luminarias interiores y exteriores LED.

La gestión del agua también fue diseñada bajo criterios de sustentabilidad. El establecimiento cuenta con un doble sistema de provisión: el agua de la Cooperativa de Recreo será utilizada exclusivamente para consumo humano, mientras que el agua sin tratar proveniente de perforaciones abastecerá los tanques destinados a duchas e inodoros y una cisterna exclusiva para el sistema contra incendios.

Para las lluvias se construyeron reservorios en cada subunidad y un sistema general de zanjeado que funcionará como retardador y amortiguador pluvial, con una capacidad de almacenamiento aproximada de 2.000 metros cúbicos.

Para contar con los reservorios fue necesario reducir los espacios verdes de esparcimientos. Habrá que ver cómo funciona esto en la vida cotidiana dentro del penal, que cuenta con una cancha de fútbol reducida.
450 personas para ponerla en marcha
Una infraestructura de estas dimensiones también requiere una estructura de personal acorde. Para su funcionamiento se incorporarán 450 trabajadores, “algunos en formato turno y otros en horario administrativo”, precisó Coudannes. También trabajarán médicos y sanitaristas en general, en los diferentes pabellones. “La idea es que las y los reclusos puedan ser atendidos y se les practiquen estudios y controles médicos dentro del penal, sin necesidad de trasladarlos de forma permanente a los centros de salud”, como el hospital Cullen.

La puesta en marcha también obligó a planificar cómo llegarán los familiares de los internos a los días de visita. La Provincia acordó con la Municipalidad de Recreo un esquema que busca evitar que el movimiento penitenciario genere una sobrecarga sobre la circulación habitual de la localidad.
Los días de visita fueron establecidos para martes, miércoles y jueves, con prioridad para un día por cada módulo. “Esto fue preacordado con la intendencia de la localidad para tratar de traer la menor cantidad de inconvenientes a la circulación regular de esta localidad”, explicó Coudannes.

La planificación toma en cuenta que el sector ya concentra otras instituciones vinculadas a la seguridad: frente al predio se encuentran el Liceo de la Policía y el Centro de Capacitación Penitenciario, mientras que próximamente se incorporará también un espacio de tiro.
El transporte público fue otro de los puntos abordados. Según Coudannes, a través del Ministerio de Producción se mantuvieron conversaciones con las empresas que prestan el servicio para anticipar el incremento de pasajeros y ajustar la oferta. “Se les notificó, se les pasaron los números, las cantidades, los formatos para que puedan prever un servicio que económicamente sea rentable”, explicó.

En paralelo, la provincia prepara cambios en el sistema de responsabilidad penal juvenil. A partir del 5 de septiembre comenzará a funcionar el nuevo esquema, que contempla la baja de la edad de responsabilidad penal. En el caso de las mujeres, el alojamiento continuará concentrado exclusivamente en Rosario, con un cupo de 12 plazas, mientras que para los varones habrá un lugar de privación de libertad en Santa Fe y otro en Rosario.
El jueves 3 de septiembre, a las 9, comenzará a comprobarse en la práctica si ese objetivo puede convertirse en una nueva etapa para el sistema penitenciario santafesino. Ese día, mientras se corte la cinta inaugural en Recreo, comenzará también el primer traslado de internas hacia una cárcel que, después de menos de dos años de obra, está a punto de abrir sus puertas.






