La Municipalidad de la ciudad de Santa Fe dio un paso clave en la implementación del programa Huellas con el inicio, este sábado, de la colocación de microchips en perros de más de 15 kilos o considerados potencialmente peligrosos. La medida se concretó luego de la primera charla obligatoria sobre conducta animal y tenencia responsable, realizada días atrás en el auditorio del Centro de Educación Vial.
Santa Fe comenzó a colocar chips a perros potencialmente peligrosos
Es un dispositivo pasivo, sin batería, que contiene un código único que puede ser leído con un escáner municipal. Se implanta mediante una inyección rápida y segura bajo la piel, generalmente en la zona del cuello, y no requiere sedación. Cómo adherir al programa.

La capacitación, que reunió a más de 50 tutores, fue un requisito indispensable para acceder al sistema de identificación tecnológica. Allí estuvo presente el intendente Juan Pablo Poletti, quien dialogó con los asistentes y remarcó la necesidad de avanzar en políticas preventivas: “Necesitamos trabajar en equipo con quienes consideran que es una responsabilidad tener un animal. Esto es lo que queremos desde el IMUSA, llegar antes de que otra vez llegue al Cullen o al hospital Alassia una persona mordida”, expresó.

El mandatario también advirtió que la herramienta tecnológica no es suficiente por sí sola: “Sabemos que el chip no soluciona el problema, pero por lo menos tenemos información; y tenemos que trabajar en equipo desde la responsabilidad”. En ese sentido, instó a los vecinos a difundir la iniciativa para ampliar su alcance.

Desde el Instituto Municipal de Salud Animal, su director Pablo Ortiz destacó la alta demanda que tuvo el programa desde su lanzamiento, con más de 650 inscripciones online y un incremento del 60%. “El mecanismo fue claro: primero la charla y después los chips, porque no se soluciona nada si no se educa. Un animal no muerde porque sí, sino que avisa previamente”, explicó.

Ortiz también aclaró que la iniciativa no se limita a determinadas razas: “Si bien hay razas consideradas peligrosas, el programa se enfocó en todos los animales de más de 15 kilos. No se trata de estigmatizar, sino de entender que cualquier animal de ese tamaño puede generar daño y por eso es fundamental educar a los tutores”.
La veterinaria Alicia Lavernia, quien estuvo a cargo de la capacitación, puso el foco en la prevención de incidentes. “Hoy a nivel mundial ya no se habla de razas peligrosas, sino de individuos potencialmente peligrosos, porque esa condición depende de múltiples factores del entorno”, explicó. Además, remarcó la importancia del asesoramiento previo a la adopción o compra de un animal.

Entre los asistentes, Luisiana —tutora de un perro de raza pitbull— valoró la propuesta: “En la charla vimos cosas interesantes, sobre todo en relación a la conducta. Muchas veces no es culpa de los perros, sino de nosotros. El mío nunca mordió a nadie, pero apenas supe del programa quise participar para tenerlo bien registrado”.

El microchip que comenzó a colocarse es un dispositivo pasivo, sin batería, que contiene un código único que puede ser leído con un escáner municipal. Se implanta mediante una inyección rápida y segura bajo la piel, generalmente en la zona del cuello, y no requiere sedación.

El procedimiento contempló una inscripción previa online, la asistencia obligatoria a la charla y la vacunación antirrábica al día. Desde el municipio indicaron que se realizarán dos jornadas de este tipo por mes.
Para adherir al programa Huellas en Santa Fe, los tutores deben inscribirse a través de la web oficial del municipio, en la sección de Bienestar Animal. Una vez completado el formulario, son convocados a una charla obligatoria sobre tenencia responsable y conducta animal. Tras cumplir con esa instancia y contar con la vacuna antirrábica al día, se les asigna un turno para la colocación del microchip, que se realiza en la jornada inmediata siguiente.

La iniciativa busca vincular legalmente a cada animal con su tutor, permitiendo identificar responsabilidades en casos de ataques, extravíos o abandono, y avanzar así hacia una ciudad con mayor control y tenencia responsable de mascotas.








