Los años cuarenta fueron una década mítica del tango, crisol de músicos, poetas, orquestas y cantores, perseguidos por multitudes que tarareaban sus melodías que sonaban en la radio con sus orquestas en vivo. Allí brotaron versos eternos, aún vibrantes en tangueros y milongueros, impulsados por un romanticismo infeccioso y vital.
Raimundo Grasso, el músico santafesino que introdujo la “onda eléctrica” al tango
Rememoramos los orígenes del tango en nuestra ciudad con motivo de la celebracióndel primer Festival de Tango organizado de manera conjunta entre el Ministerio de Cultura Provincial, la Municipalidad de Santa Fe, la Universidad Nacional del Litoral,la Sociedad de Músicos de Santa Fe y artistas locales independientes.

Nacieron de un fervor irrepetible. El tango dictaba clases en antros nocturnos, se esparcía por radios y discos, y estallaba en salones donde la masa milonguera se rendía a su hechizo. Los próceres tangueros de la era dorada, con Aníbal Troilo al frente de todos ellos, para llegar al corazón de muchachos y muchachas.
Cada orquesta, liderada por su director, desarrolló un estilo interpretativo único, de modo que el público reconocía al instante de qué conjunto se trataba solo con los primeros acordes. Paralelamente, en esa etapa, cobró mayor relevancia el "cantor de orquesta". Así emergieron las grandes formaciones tangueras y sus voces emblemáticas, como Fiorentino, Di Sarli con Rufino, Pugliese y Chanel, o D’Arienzo con Echagüe.

El tango en el interior del país
Ese impulso que surgió a inicios de la década del cuarenta se extendió rápidamente al interior del país, impulsado sobre todo por la intensa cobertura radial de la época, con frecuentes presentaciones en vivo de las orquestas. En esa senda, un programa diario alcanzó un gran éxito por radio El Mundo: “El Glostora Tango Club” y contó con la destacada participación de la orquesta de Alfredo D’Ángelis. El espacio era auspiciado por la marca Glostora, un fijador para el cabello, líquido y económico por aquellos años.
En estos años podemos ver a través del archivo centenario del diario El Litoral como en Santa Fe fueron surgiendo reconocidas orquestas de tango, algunas de ellas incluso a fines de la década del treinta, como la del pionero Raimundo Grasso; y luego las orquestas típicas otros grandes referentes tangueros santafesinos como Orlando Sorbellini y Alcides Sacchi.
Raimundo Grasso, su conjunto típico y un instrumento “notable”
Raimundo Grasso, fue un santafesino vecino del barrio Roma. Por aquellos años, los vecinos al oeste de nuestra ciudad estaban familiarizados con las armonías y sonidos que sobrevolaban la vereda de la casa de Grasso, en Rioja y Avenida Freyre. Las notas se alzaban puras en un ambiente quieto.
Un día esos sonidos majestuosos se volvieron intrigantes y desconocidos para los vecinos que estaban habituados a escuchar los ensayos de su artista local. Rápidamente un cronista del diario El Litoral se acercó a la casa de Grasso para presenciar la novedad.
Aquellas notas musicales que atraía y embelesaba a quien pasara por allí provenían de un nuevo instrumento: un órgano eléctrico que reproducía, desde una pieza en un humilde hogar de barrio Roma, sonidos propios de la majestuosidad de un templo o la vastedad de un salon de concierto. El cronista describe en las páginas del diario El Litoral: “Donde había un piano, no vimos el órgano por ninguna parte. Sino más bien un pequeño teclado adosado al piano y una especie de aparato de radio (parlante) que había a su lado. Aquello era lo que emite esos sonidos majestuosos llenos de fuerza o tenuamentes modulados”.

Raimundo Grasso, inmediatamente afirmaba: “Esta maravilla ya la usa Frasedo, Firpo y Canaro en Buenos Aires, se llama ‘Sonovox’, funciona con corriente eléctrica, su teclado alcanza casi a tres octavas con doce voces diferentes. Si bien puede solo dar una nota a la vez hace que puedan obtenerse toda clase de efectos melódicos”.
Este novedoso instrumento que funcionaba como fondo melódico en la orquesta de Grasso es lo que hoy denominamos como sintetizador. Un instrumento que genera y manipula señales eléctricas para producir sonido artificialmente. A diferencia de los instrumentos acústicos, utiliza filtros, moduladores y osciladores para dar forma a la onda sonora. El sonovox, durante los años treinta en los EE UU, fue muy utilizado para crear efectos en dibujos animados, también en la radio, el cine y espectáculos musicales.
Con el correr de la década del cuarenta, Raimundo Grasso se convirtió en un referente ineludible del tango argentino. Su orquesta típica fue una de las más trascendentales en la escena tanguera y sus actuaciones en vivo en la ciudad son memorables para todos los santafesinos que la recuerdan y los aficionados que la rememoran.








