Con la experiencia que dejaron las inundaciones de 2003, 2007 y los sucesivos eventos de lluvias intensas registrados durante la última década, la ciudad de Santa Fe volvió a poner el foco en la preparación. Ante los pronósticos que indican una alta probabilidad de desarrollo de un fenómeno de El Niño de fuerte intensidad durante los próximos meses, la Municipalidad avanzó en la firma de convenios con clubes, vecinales e instituciones para conformar una red de espacios seguros destinada a recibir evacuados en caso de una emergencia hídrica.
Ante un posible El Niño fuerte, Santa Fe refuerza su red de refugios y puntos seguros para eventuales evacuaciones
El fenómeno atraviesa toda la agenda municipal santafesina y es tema de conversación en cada reunión. Dispusieron de 31 puntos de encuentro ante emergencias en toda la ciudad y firmaron convenios con 18 instituciones para refugiar a hasta 2 mil evacuados y asistirlos, en caso de que sea necesario.

La iniciativa forma parte del plan de contingencia que viene desarrollando el municipio junto con el Gobierno provincial y organizaciones sociales. Según explicó el director de Gestión de Riesgo municipal, Luis Mariano Cabal, la consigna es evitar la improvisación y llegar al eventual evento con todos los mecanismos de respuesta ya aceitados. "En el marco de este eventual fenómeno que ya está presente, pero con una eventual y probable intensidad, nos estamos preparando como indica el intendente, el doctor (Juan Pablo) Poletti, para enfrentar situaciones comprometidas", afirmó.

El funcionario recordó que durante la última jornada se firmaron convenios con instituciones que funcionarán como puntos de encuentro y refugios. "Tenemos 31 puntos de encuentro en la ciudad y convenios con más de 20 refugios, lo que nos permite estar bien preparados. También contamos con refugios 'plan B' ante cualquier eventualidad, distribuidos por toda la ciudad, sobre todo en los barrios con mayor vulnerabilidad hídrica", señaló el funcionario.
Según precisó Cabal, la capacidad inicial prevista permitirá albergar entre 1.500 y 2.000 personas, aunque aclaró que el objetivo es no tener que utilizar esa infraestructura en toda su magnitud. "Con lo que tenemos en el 'plan A' podemos albergar entre 1.500 y 2.000 personas, aunque no creemos que sea necesario llegar a tanto", sostuvo.
Preparar a cada barrio
Además de acondicionar los espacios físicos, el municipio comenzó un trabajo territorial para que los vecinos conozcan con anticipación cómo actuar ante una evacuación. "Estamos recorriendo todas las vecinales planteando un plan de contingencia familiar, anticipando pronósticos y creando escenarios para estar preparados", explicó Cabal.

El protocolo prevé una secuencia previamente establecida. "Ante un barrio comprometido, los coordinadores de distrito avisan en los puntos de encuentro si el barrio debe evacuarse. Ya tenemos destinadas, por convenio, empresas de colectivo para distintas áreas de la ciudad que retiran a los posibles evacuados de los puntos de encuentro y los llevan a los refugios", detalló.
La planificación incorpora décadas de experiencia acumulada en gestión del riesgo. Desde la inundación de 2003 —provocada por el desborde del río Salado y considerada la mayor catástrofe hídrica de la historia reciente de la ciudad— Santa Fe reformuló buena parte de sus políticas de protección civil. A ello se sumó la inundación de 2007 y numerosos episodios posteriores de lluvias extraordinarias que volvieron a poner a prueba los sistemas de drenaje urbano y la capacidad de respuesta estatal.
En ese contexto, Cabal explicó que el municipio tiene perfectamente identificadas las primeras zonas que deberían evacuarse si una crecida del río así lo exigiera. "Tenemos perfectamente identificados los primeros lugares que se evacúan, que son los que están por fuera del anillo de defensa, como la Vuelta del Paraguayo. Por dentro del anillo de defensa, con respecto a la cuestión del río, no hay inconvenientes", indicó.

El director de Gestión de Riesgo agregó que existe una planificación escalonada según el comportamiento del río. "Sabemos, de acuerdo a la altura del río, cómo va saliendo la gente y cuáles son las prioridades. La cantidad de gente afectada depende de la altura y de la crecida, pero nuestro peor escenario es río alto y grandes lluvias", resumió.
Espacios seguros y asistencia organizada
El secretario de Políticas Sociales, Hugo Marchetti, explicó que uno de los principales aprendizajes que dejaron las emergencias anteriores fue la necesidad de contar con lugares previamente definidos para evitar evacuaciones improvisadas.

"Intentamos que los refugios sean lugares accesibles y de fácil asistencia, planificados por la municipalidad. Queremos establecer puntos localizados para evitar situaciones descontroladas o en lugares que luego puedan volver a inundarse, respetando también que las personas llevan sus pertenencias y mascotas", señaló.
El funcionario remarcó que el Estado debe prepararse para el escenario más complejo, aunque finalmente no ocurra. "La municipalidad debe estar preparada para el peor evento, lo cual implica un gran compromiso del gobierno municipal y de las asociaciones que firmaron los convenios", expresó.
Marchetti sostuvo que la clave está en que cada vecino conozca previamente cuál será el procedimiento. "Es fundamental que la gente sepa qué hacer y dónde acudir. Se despliegan puntos de encuentro que son puntos seguros y altos, donde la municipalidad ofrece transporte, asistencia y recepción en los refugios", afirmó.

El trabajo preventivo continuará durante las próximas semanas con recorridas barriales. "Todavía falta recorrer vecinal por vecinal y barrio por barrio en los puntos vulnerables. Venimos trabajando hace meses con autoridades provinciales, asociaciones civiles y otras fuerzas para que la asistencia sea integral y completa. Nuestra principal preocupación es que la población sepa cómo actuar cuando ocurra un evento de este tipo", agregó.
Consultado sobre una eventual declaración de emergencia, Marchetti explicó que esa definición dependerá de la evolución de la situación climática. "Eventualmente habrá que realizar compras extras de insumos para equipar los refugios. Nuestra tarea es fundamentalmente política, social y de gestión de riesgo. Las decisiones sobre si se declara la emergencia o no las maneja el intendente junto con el gobernador", indicó.
Instituciones preparadas
Los convenios alcanzan a 18 instituciones distribuidas estratégicamente en distintos sectores de la ciudad. Entre ellas se encuentran las vecinales Santa Marta, Sarmiento, Las Delicias, Facundo Quiroga, Guadalupe Oeste, Juan de Garay, Centenario, Pro Mejoras Alto Verde, Schneider y Ciudadela Norte; los clubes Cabal, Unidos del Norte, Mitre, Pucará y Newell's Old Boys; además de CILSA, la Universidad Tecnológica Nacional Regional Santa Fe y el Camping Canillitas.
Para que esos espacios puedan funcionar como refugios temporales, la Municipalidad ya inició tareas de mantenimiento, pintura, reparación de techos y reacondicionamiento de sanitarios.

Durante la firma de los convenios, el intendente sintetizó el objetivo de la estrategia preventiva: "Prepararse no significa generar preocupación; significa asumir con responsabilidad el deber de anticiparnos", dijo Poletti. El mandatario recordó además que vivir rodeados por los ríos Paraná y Salado obliga a convivir con el riesgo hídrico y que la preparación busca minimizar sus consecuencias, no evitar un fenómeno natural cuya magnitud dependerá de la evolución climática de los próximos meses.









