Tanques de combustible en plena ciudad: riesgo latente en el nuevo distrito puerto de Santa Fe
La zona se convirtió en un centro de permanente visita, a raíz del desarrollo inmobiliario y comercial que atraviesa desde hace una década. Sin embargo, allí permanecen activos grandes depósitos de nafta y gasoil. El reciente ataque a instalaciones petroleras en Medio Oriente reavivó una pregunta incómoda: ¿Qué tan seguro es convivir con este tipo de infraestructura dentro de una ciudad?
Tanques en medio de desarrollos urbanísticos de suma importancia para la ciudad. Foto: Fernando Nicola
El puerto de Santa Fe cambió radicalmente en las últimas dos décadas. Donde antes predominaban galpones y movimiento portuario, hoy se levantan torres de departamentos, hoteles, oficinas, restaurantes y centros comerciales. El sector se convirtió con los años como uno de los más concurridos de la región.
Sin embargo, en medio de ese nuevo paisaje urbano persiste una infraestructura que responde a otra lógica de ciudad: los tanques de almacenamiento de combustible que la empresa Shell mantiene operativos dentro del área portuaria.
Se trata de una instalación histórica vinculada a la logística energética regional. Según información empresarial, la planta posee una capacidad de almacenamiento superior a los 21 millones de litros de combustibles, incluyendo naftas, gasoil y kerosene, que abastecen a estaciones de servicio e industrias del centro y norte del país.
El distrito puerto se vinculó rápidamente con el centro santafesino. Foto: Fernando Nicola
Durante décadas, su ubicación no generó mayores discusiones. En ese momento el puerto era una zona industrial con escasa presencia residencial. Pero, el contexto urbano cambió de manera drástica.
Hoy, a pocos metros de esos tanques viven, trabajan y circulan miles de personas. Un nuevo barrio creció alrededor con edificios de última generación e instalaciones que responden a los tiempos modernos que corren. Los desarrollos edilicios continúan en este sector capitalino, al ritmo de millonarias inversiones.
Es así que el distrito puerto se consolidó en los últimos años como uno de los polos de desarrollo urbano más dinámicos de Santa Fe. Cada fin de semana, miles de santafesinos y turistas recorren el sector. En paralelo, cientos de trabajadores llegan diariamente a las oficinas instaladas en el área. Todo, a pocas cuadras del microcentro santafesino donde confluyen bancos y oficinas públicas.
En ese mismo entorno continúan operando depósitos de combustibles que almacenan millones de litros de productos inflamables.
Los tanques y los edificios, tomados por el drone de El Litoral. Foto: Fernando Nicola
Un recuerdo ingrato
En agosto de 1950, Santa Fe vivió una de las peores noches en materia de siniestros. Una fuerte explosión seguida de un incendio en el puerto de la capital provincial conmocionó a gran parte de la ciudadanía. En la tarde del viernes 25 tomó fuego un tanque de agricol, propiedad de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF).
Según la crónica de El Litoral de aquel entonces, bomberos, policías y empleados del lugar trabajaron alrededor de una hora para combatir las llamas. Los artículos periodísticos de la época explicaron que hubo una docena de personas heridas producto de la lucha contra el fuego, entre los que se destacan un empleado de YPF, un par de gendarmes y dos bomberos.
La situación no es exclusiva de Santa Fe. Muchas ciudades portuarias del mundo enfrentaron el mismo dilema: instalaciones industriales construidas hace décadas que quedaron rodeadas por el crecimiento urbano.
En Argentina existe un antecedente emblemático: el Polo Petroquímico de Dock Sud, en el conurbano bonaerense, donde decenas de plantas petroquímicas conviven con barrios densamente poblados.
Ese caso se convirtió en un ejemplo frecuente de debate ambiental y urbanístico sobre los riesgos de mantener infraestructuras energéticas en zonas urbanas.
Los depósitos de combustible requieren estrictos estándares de seguridad. En Argentina, las instalaciones de almacenamiento de hidrocarburos deben cumplir con normas técnicas y de prevención establecidas por la legislación energética y por estándares internacionales de seguridad industrial.
Infraestructura para prevención y combate de incendios
Sin embargo, incluso con protocolos de seguridad, los expertos advierten que la magnitud de los volúmenes almacenados implica riesgos potenciales en caso de incendio, explosión o accidente industrial.
El almacenamiento de combustibles líquidos, por ejemplo, exige condiciones estrictas para evitar la propagación del fuego o la acumulación de vapores inflamables.
De cara al río. Foto: Fernando Nicola
Debate abierto
En los últimos días, el conflicto bélico en Medio Oriente volvió a poner este tema en agenda global. Ataques a instalaciones petroleras ubicadas dentro del tejido urbano generaron incendios de gran magnitud y daños en zonas habitadas.
Las comparaciones no implican que una situación similar sea probable en Santa Fe. Pero sí dejan en evidencia un punto central: las infraestructuras energéticas críticas pueden convertirse en focos de riesgo cuando están insertas dentro de ciudades densamente pobladas.
La cuestión abre una discusión urbana de fondo: ¿hasta qué punto es razonable mantener depósitos de combustibles en un área que hoy funciona como un barrio urbano consolidado? Muchas ciudades que atravesaron procesos de reconversión portuaria optaron por trasladar progresivamente este tipo de instalaciones hacia zonas industriales alejadas del tejido residencial.
No se trata solo de seguridad. También se trata de planificación urbana. Mientras Santa Fe continúa expandiéndose hacia el río y el antiguo puerto se transforma en uno de los sectores más activos de la ciudad, la convivencia entre desarrollo urbano y depósitos de combustibles plantea un interrogante inevitable.