Cuando la fe se convierte en motor, no hay distancias ni obstáculos que detengan el paso. Así quedó demostrado una vez más en la ciudad de Santa Fe, donde la devoción a la Virgen de Guadalupe volvió a convocar a miles de fieles en el marco de la 127° Peregrinación Arquidiocesana.
Multitudinaria peregrinación a Guadalupe: la fe volvió a mover montañas en Santa Fe
Con una convocatoria cercana a las 120.000 personas, entre sábado y domingo, la 127° Peregrinación Arquidiocesana a la Basílica de Guadalupe renovó la devoción popular bajo el lema “Gracias Madre, porque tu amor nos abraza a todos”. Durante dos jornadas, la ciudad vive una verdadera manifestación de fe, tradición y encuentro colectivo.

Bajo un cielo que acompañó cada momento, hombres, mujeres, niños y adultos mayores protagonizaron una de las expresiones religiosas más significativas de la región.

Una multitud que caminó unida por la fe
El lema elegido para este 2026, “Gracias Madre, porque tu amor nos abraza a todos”, no solo se expresó en palabras, sino en cada gesto, en cada paso y en cada mirada emocionada de quienes participaron.
Desde distintos puntos de la ciudad y localidades cercanas, los peregrinos comenzaron a concentrarse desde temprano, generando un movimiento constante que fue creciendo con el correr de las horas.
La jornada del sábado tuvo su punto más alto con una verdadera marea humana que se movilizó hacia la zona de la Costanera santafesina. Allí, el recorrido no solo se transformó en un camino espiritual, sino también en un espacio de encuentro social y cultural.

Familias enteras compartieron la experiencia, reforzando el sentido comunitario que caracteriza a esta celebración.
Tradición, feria y un sábado histórico
Uno de los aspectos más destacados de esta edición fue la gran feria instalada a lo largo de más de diez cuadras, que acompañó el trayecto de los peregrinos. Puestos de artesanías, gastronomía regional y recuerdos religiosos ofrecieron una postal colorida y vibrante, en la que se entrelazaron la fe y las tradiciones populares.
La organización y el acompañamiento del municipio santafesino resultaron claves para el desarrollo del evento. Con operativos especiales de tránsito, seguridad y limpieza, se garantizó que la jornada transcurriera con normalidad y en un clima de armonía.
La buena predisposición de todos los actores involucrados contribuyó a que el sábado quedara marcado como uno de los momentos más destacados de los últimos años.
Niños tomados de la mano de sus padres, jóvenes compartiendo mates y cantos, y adultos mayores avanzando con emoción fueron algunas de las imágenes que reflejaron la diversidad de quienes forman parte de esta peregrinación. Cada historia personal se sumó a un relato colectivo que se renueva año tras año.
Un domingo de emoción rumbo a la Basílica
El domingo amaneció con un panorama que volvió a conmover. Desde las primeras horas, las calles cercanas a la Basílica de Guadalupe comenzaron a poblarse de fieles que continuaban su camino con un objetivo claro: llegar al santuario para agradecer, pedir y renovar su fe.
El flujo constante de peregrinos generó una atmósfera única, en la que el silencio respetuoso se mezclaba con cantos, oraciones y muestras de emoción.
La llegada a la Basílica se convirtió en el momento más esperado, ese instante en el que cada persona encuentra un espacio íntimo para conectarse con su espiritualidad.
En total, se estima que alrededor de 120.000 personas participaron de las actividades a lo largo de las 48 horas, consolidando a esta peregrinación como una de las más convocantes del país. La magnitud del evento no solo habla de números, sino del profundo arraigo que tiene la Virgen de Guadalupe en la comunidad santafesina.
Así, una vez más, la fe demostró su capacidad de unir, de emocionar y de trascender generaciones. La 127° Peregrinación Arquidiocesana quedará en la memoria colectiva como una celebración histórica, en la que miles de corazones latieron al mismo ritmo, guiados por una misma devoción. Un recuerdo que, sin dudas, perdurará en el tiempo.









