Como un paciente en terapia: el delicado proceso para restaurar una obra de arte
Técnicos del Museo Rosa Galisteo contaron detalles sobre cómo lograron estabilizar “Toledo”, una pintura del período europeo de Antonio Berni que presentaba grietas, deformaciones y desprendimientos y faltantes de capa pictórica.
Un momento del trabajo de los especialistas. Foto: Gentileza Museo Rosa Galisteo
En el mecanismo interno de los museos se da esta situación: la obra visible es apenas la superficie, la punta del iceberg de un proceso mucho más complejo. Detrás de cada trabajo exhibido hay largas horas de estudio, diagnósticos y decisiones técnicas que permiten que el patrimonio sobreviva al paso del tiempo.
En diálogo con este medio, Maximiliano Perezlindo y María Paula Zanardi, ambos Conservadores y Restauradores del museo, explicaron los detalles de un proceso que implica conocimiento técnico, investigación, pero, sobre todo, sensibilidad hacia la obra.
Gentileza Museo Rosa Galisteo
Del equipo también forman parte Ana Trautmann, en tareas de restauración, y Marcela Papini, responsable del área de registro y documentación.
Berni en formación
Cuando se menciona a Berni, la memoria suele dirigirse hacia los personajes que definieron su obra madura: los universos deJuanito Laguna y Ramona Montiel, que hicieron de él una de las figuras centrales del arte latinoamericano del siglo XX.
Sin embargo, "Toledo" pertenece a un momento anterior. Fue realizada durante el período en que el artista viajaba por Europa gracias a una beca otorgada por el gobierno de la provincia de Santa Fe. En ese contexto de formación produjo una serie de paisajes.
Gentileza Museo Rosa Galisteo
"Toledo es una vista panorámica de la ciudad imperial", explicaron en la entrevista. "Es una obra que evidencia su búsqueda estilística y compositiva, una etapa temprana de su formación".
En esa imagen se percibe, precisamente, a un Berni todavía en proceso de descubrimiento, muy lejos aún de las marcas de su obra posterior.
"El público identifica su obra con una iconografía social que fue la que caracterizó su producción posterior, un lenguaje propio que definió gran parte de su obra", agregaron los entrevistados. "Con Toledo los visitantes pueden conocer la fase más temprana de su recorrido artístico".
Gentileza Museo Rosa Galisteo
Una pieza fundacional
Además de su valor artístico, la obra tiene un peso simbólico dentro del museo: Berni donó "Toledo" en 1929, apenas unos años después de la creación de la institución. Hoy la pintura figura con el número 132 del inventario dentro de un patrimonio de casi tres mil piezas.
Para el equipo del museo, eso le otorga a la obra un valor especial. "Forma parte de las piezas fundacionales del museo", explicaron. "Tiene un valor histórico agregado porque llegó a la colección de la mano del propio artista".
El diagnóstico
El proceso de restauración comenzó en abril del año pasado durante la preparación de la exposición "Berni y Pautasso en El Rosa. Diálogos a 60 años", curada por Lucía Stubrin. La obra ya estaba prevista para ser intervenida, pero la muestra ofreció la oportunidad ideal para iniciar el trabajo.
Gentileza Museo Rosa Galisteo
El diagnóstico inicial permitió identificar una serie de problemáticas en la obra: la pintura había permanecido durante un largo período enrollada previo a su montaje definitivo en el bastidor. "Ese fue el factor que produjo las principales alteraciones estructurales en el soporte", dijeron los entrevistados.
Las tensiones acumuladas en el soporte provocaron grietas estructurales, desprendimientos de la capa pictórica y deformaciones.
"El soporte textil adoptó patrones verticales de deformación que derivaron en grietas estructurales muy profundas generando pérdida de capa pictórica, zonas con falta de cohesión de los estratos compositivos, y debilitamiento de las fibras que sufrieron mayor tensión, producto de la rigidez que fue tomando el soporte" detallaron los especialistas.
Gentileza Museo Rosa Galisteo
Por lo tanto, el objetivo principal del tratamiento consistió en estabilizar el soporte, consolidar los estratos y devolverle flexibilidad al material para evitar deterioros mayores y garantizar su permanencia en el tiempo.
Entre la técnica y la ética
El proceso comenzó con un exámen organoléptico acompañado por un registro fotográfico exhaustivo. Se realizaron observaciones mediante luz UV, luz transmitida y luz rasante. Para profundizar el estudio se utilizó equipamiento de observación con aumento como lupa binocular y microscopio digital.
Se elaboró un reporte de condiciones donde se registraron todas las alteraciones visibles de la pintura que determinaron el diagnóstico que guió el plan de intervención. A partir de allí, el trabajo avanzó lentamente, guiado por principios internacionales de conservación patrimonial.
Gentileza Museo Rosa Galisteo
Entre ellos se destacan tres pilares: la mínima intervención, el respeto absoluto por la originalidad de la obra, y reversibilidad, compatibilidad de los materiales utilizados.
"El tiempo en restauración siempre es flexible, no es un factor externo sino una variable técnica que debe respetarse", subrayaron los entrevistados. "Cada procedimiento y sus tiempos dependen de cómo responde materialmente la obra en base a su estado de conservación".
Los restauradores utilizaron una comparación que ilustra la complejidad del trabajo. "Es casi como tratar a un paciente. Se estudia la obra desde muchos aspectos, luego del diagnóstico se restaura bajo el diseño de un plan de intervención que se ajusta al comportamiento específico de la obra”. Tal como ocurre con una persona, cada caso es único y particular.
Gentileza Museo Rosa Galisteo
Restauración en vivo
Una de las decisiones más novedosas del proyecto fue permitir que parte del proceso de restauración se realice a la vista del público. Durante la exposición dedicada a Berni, en 2025, el museo montó un espacio de trabajo abierto donde los visitantes podían observar las tareas del equipo.
La propuesta buscó reforzar el vínculo entre la institución y la comunidad. "Nos parecía interesante habilitar un espacio de restauración en vivo", explicaron durante la entrevista. "Es una manera de mostrar que el museo también es un lugar de producción de conocimiento".
El público respondió con curiosidad: preguntas sobre materiales, procedimientos y tiempos de trabajo se volvieron parte del recorrido por la muestra. "Es una forma de democratizar el conocimiento técnico, poner al alcance de todos los procesos y complejidades metodológicas que se llevan a cabo detrás de una obra exhibida".
Gentileza Museo Rosa Galisteo
"Creemos que la restauración en sala es una herramienta para sensibilizar al público, que puedan sentirse parte de lo que acontece en el museo y de esta forma propiciar y ampliar el sentido de pertenencia hacia el patrimonio cultural", apuntaron.
El tramo final del proceso
Actualmente la pintura se encuentra en la etapa de reintegración cromática, una fase destinada a recuperar visualmente las zonas donde la obra perdió material original.
El procedimiento consiste en rellenar previamente las lagunas producidas por la pérdida de capa pictórica con una preparación llamada estuco, en este caso a base de cola animal y carbonato de calcio.
Gentileza Museo Rosa Galisteo
Se nivela con el resto de la superficie y luego se reintegra el color para devolver continuidad a la superficie pictórica. La reiteración cromática se realiza bajo criterio de diferenciación y armonización óptica por medio de la técnica rigattino o tratteggio.
Después vendrán los pasos finales: la aplicación de un barniz protector, y el montaje definitivo al marco. Una vez concluido el proceso, "Toledo" estará en condiciones de exhibirse y participar en préstamos institucionales.
De hecho, la obra viajará en algunas semanas para una muestra "Itinerarios artísticos entre la Argentina y España (1880-1930)" que se realizará en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires.
Gentileza Museo Rosa Galisteo
Restaurar para volver a mirar
La restauración de "Toledo" es más que una intervención técnica. Es también una forma de volver a mirar la historia del arte argentino desde sus orígenes. En ese paisaje europeo pintado por un Berni joven se percibe el germen de una trayectoria que más tarde transformaría la sensibilidad artística del país.
Recuperarla significa devolverle su lugar dentro de la memoria cultural. Y recordar que el patrimonio no es algo fijo, menos aún inmóvil. Es un organismo vivo que necesita ser estudiado, cuidado y transmitido a las próximas generaciones.