"Mi trabajo refleja la obsesión de nuestra sociedad por la belleza a través de la publicidad y las infinitas imágenes que nos bombardean a diario. Es una combinación deliberada de imágenes procedentes de la publicidad y de miles de fragmentos inconexos de los anuncios que llegan a mi buzón".
La belleza en los descartes: los singulares retratos de Sandhi Schimmel
Con fragmentos de papel publicitario, revistas y tarjetas, la artista estadounidense crea rostros y paisajes de gran formato. Su técnica, que es completamente artesanal, transforma materiales cotidianos en nuevas imágenes.

Sandhi Schimmel Gold es una artista estadounidense que nació en el Bronx neoyorquino en 1954. Es conocida por la realización de mosaicos de papel, sobre todo retratos, con fragmentos recortados de folletos publicitarios, tarjetas navideñas, postales, revistas, diarios, calendarios y etiquetas.

De acuerdo con lo que ella misma explicó en diversas entrevistas, esta técnica la "inventó" en 2001. Sus obras son una mezcla (en sus propias palabras) de su gusto por el color y el retrato, su interés por el arte contemporáneo y los mosaicos. El material es casi siempre "correo basura" (no el del mail, sino el que llega al buzón físico), que de otro modo iría a un tacho.
¿Cómo se hace un mosaico de papel?
Todo el proceso que realiza Sandhi es manual. Recorta cada pieza según lo que exija la obra, las clasifica por color, les aplica capas de pintura y las pega sobre el lienzo. No usa computadoras ni herramientas de inteligencia artificial. Su trabajo requiere imaginación y paciencia, además de lo que ella misma define como "decenas de miles de decisiones".

Una obra grande, según reveló, le insume entre 6 y 8 semanas. En una nota periodística, explicó que el trabajo requiere permanecer de pie durante largos períodos y buscar entre contenedores de papel clasificado por color.
Vistas de cerca, las piezas muestran fragmentos de imágenes y textos que originalmente no guardaban relación entre sí. Desde cierta distancia, en cambio, conforman una nueva imagen, un retrato, un paisaje o una escena fantástica.
El color, la tipografía y la textura atraen la mirada y, después, el cerebro organiza esa diversidad de elementos. Así explica Sandhi lo que sucede con su obra.
Los medios como materia prima
La artista lleva mucho tiempo guardando materiales cotidianos que pueden servirle para realizar sus trabajos. Lo interesante es que la función original de esos objetos (avisar, vender o invitar) se quiebra en el momento en que el papel se corta. Con ese proceso, dice ella, "se rompe la memoria de cómo esos objetos fueron recibidos".

De hecho, su perfil de artista incluye una fórmula que recuerda un postulado de Marshall McLuhan, a quien la BBC mencionó como el "profeta de la era digital", que predijo internet 20 años antes de que se inventara. "Los medios son el medio. Los medios son el mensaje" es la idea planteada por este pensador que le sirve a Sandhi para explicar su marco teórico.
Cuando habla del contexto, la artista piensa en una sociedad en la cual cada rostro se examina al detalle y abundan la inteligencia artificial, las deepfakes y los filtros. También señala que los momentos íntimos se comparten y se juzgan, mientras las imágenes llegan desde múltiples espacios y dispositivos. "Mi trabajo como artista es crear en este entorno" afirma.

Hay que señalar, en rigor, que el collage con materiales de desecho tiene una larga historia, que incluye un capítulo argentino. Antonio Berni, por ejemplo, desarrolló la serie de Juanito Laguna con chatarra, maderas y otros restos recogidos en las villas. Usó el descarte para hablar de la desigualdad.
El arte y la enfermedad
En 2021, Richmond Magazine publicó una entrevista con la artista, firmada por Nicole Cohen. Allí se cuenta que en agosto de 2020 a Schimmel Gold le diagnosticaron cáncer de mama. Primero le dijeron que bastaría una cirugía menor, pero los estudios posteriores mostraron que la enfermedad se había extendido y que necesitaría quimioterapia y radioterapia.
En noviembre de 2020 estuvo cinco días en terapia intensiva en el Centro Médico St. Francis por una deficiencia de sodio. Su esposo, Norm, se quedó con ella durante la internación y durmió en el suelo de la habitación. Él también tenía cáncer, de próstata, y recibió radioterapia durante esos meses.
La enfermedad modificó temporalmente la escala de su trabajo. Los grandes mosaicos requerían estar de pie durante períodos prolongados, por lo que pasó a realizar piezas más pequeñas, que podía hacer "sentada o tumbada". También elaboró alfombras trenzadas con retazos de tela y usó sábanas y fundas de almohada viejas para crear.

Su compromiso con el reciclaje se extendió a otros objetos y materiales, con la intención de reducir la huella de carbono de sus obras e inspirar a otras personas. Además, regaló algunas piezas a los profesionales de la salud que la atendieron, después de preguntarles cuáles eran sus colores favoritos.
El perfil publicado por Richmond Magazine muestra a una artista que trabaja con múltiples materiales y que reivindica la libertad de crear sin indicaciones. Su obra en papel reciclado, por su parte, plantea una pregunta: ¿qué vemos, en realidad, cuando miramos tantas imágenes que no solicitamos?









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