En una entrevista con la revista Noticias, en octubre de 2020, Pablo Bernasconi citó a la poeta estadounidense Louise Glück. "Miramos el mundo una sola vez, en la infancia. El resto es memoria". La frase va directo al corazón de su obra, que es conservar la curiosidad de aquella primera mirada para volver a observar el mundo y volverlo imágenes.
La "fórmula" de Pablo Bernasconi: mensajes cifrados para quienes todavía se animan a jugar
Sus obras reúnen referencias literarias, objetos, texturas y distintas técnicas. El artista llega a Santa Fe para inaugurar una muestra y presentar su primer libro de poemas.

Es que, precisamente, ese juego tan propio de la infancia aparece con nitidez en muchas de las obras de Bernasconi. Quien, dicho sea de paso, comparte nombre de pila con otro artista que hizo de la experimentación con materialidades una forma de creación, Pablo Picasso, que también amaba jugar.
Este artista llega a Santa Fe con citas consecutivas. El viernes 28 de agosto, a las 20, inaugura una muestra en Balhaus Estudio (Balcarce 1856), y al día siguiente, el sábado 29 a las 17, presenta su nuevo trabajo "Un cielo en el ojo" en la Feria del Libro de Santa Fe, en la Estación Belgrano. Antes brindará una charla abierta.

Bernasconi es autor de más de 50 libros para niños y adultos y sus ilustraciones fueron publicadas en medios como The New York Times, The Wall Street Journal, Rolling Stone y Time.
Detrás de esa trayectoria hay un método de trabajo muy particular, que Bernasconi fue puliendo con los años. En su propia página web, se habla de obras concebidas como mensajes cifrados, donde el dibujo, el objeto y la palabra se articulan como piezas de un rompecabezas.
Trabajar con capas, como una cebolla
El trabajo de Bernasconi se nutre de muchas vertientes y tiene tantas capas como una cebolla, destrezas visuales, citas literarias, hallazgos físicos y texturas cromáticas se combinan en cada pieza.

Cada obra emerge, en ese sentido, como una especie de “mensaje cifrado”, cuyas claves se arman a partir de lo que el espectador conoce, cree recordar o quisiera investigar. Puede pensarse como una ventana entreabierta a mundos diferentes.
La técnica acompaña esa idea. Las piezas parten de una composición digital que después se interviene a mano con acrílicos, pasteles, lápices, barnices y, en algunos casos, vidrio líquido, sobre lienzos montados en bastidor. Bernasconi suele trabajar en serie. De cada obra, produce varias versiones, ninguna idéntica a la otra, en un proceso de transformación continua.
"Un acto de comunicación amparado por la poesía"
En una entrevista con Penguin Random House, definió con esa frase el núcleo de su trabajo. Su formación en diseño gráfico le brindó herramientas que luego encontró una manera más libre de desplegar en la ilustración, donde pudo incorporar con mayor amplitud su impronta personal.

Esa tensión entre oficio y poesía está presente en su reflexión sobre el proceso creativo. Sobre la construcción de sus collages, explicó que necesitaba un formato que albergara lo conceptual y descubrió, en el camino, que el objeto tiene un discurso propio, distinto al de la línea o el dibujo.
Cuando palabra e imagen conviven en una misma obra, aclaró, no se trata de una simple suma. Solo las vincula cuando "están de acuerdo entre ellas". Esa búsqueda de múltiples capas también atraviesa su concepción de los libros para chicos, un terreno al que llegó casi por accidente y que reivindica lejos de cualquier condescendencia.
Para Bernasconi existe una responsabilidad alrededor de los textos destinados a la niñez, porque las huellas que dejan en los lectores más jóvenes son las que después forman al adulto. "Yo hablo de jugar en serio", dijo.

El juego como método
En una entrevista publicada en La Nación en 2024, Bernasconi repasó su historia junto a Natalia Blanc. Insistió en la curiosidad como motor para unir disciplinas tan disímiles como la física cuántica, la filosofía, el teatro y la música. Y volvió sobre una idea que atraviesa toda su trayectoria, que es el juego como motor de la creación.
Allí recordó también el origen de "Mentiras y moretones", el libro que reúne veinticuatro historias ilustradas y que nació de una serie de pérdidas personales convertidas en materia narrativa. De ese libro surgió, después, su primera experiencia teatral, un desafío que encaró para vencer su propia incomodidad frente a los escenarios.
Esa vocación de cruce lo llevó incluso a diseñar, junto a una bartender de Bariloche, cócteles inspirados en sus propios personajes. Un trago con espuma de sal en homenaje a "El viejo y el mar" o un whisky con hielo de agua de rosas para "El Principito". "Estoy convencido de que el juego es lo último que se va a extinguir en el planeta", resumió en aquella charla con La Nación.

En Balhaus Estudio
La primera parada de su recorrido santafesino es la muestra que inaugura en Balhaus. Reúne una selección de sus piezas y llega apenas un día antes de la presentación en la Feria del Libro.
La cita en Balhaus no termina con la exhibición. En el mismo espacio, Bernasconi guiará una actividad llamada Aikido Creativo, dividida en dos partes, "Aikido Creativo" e "Insistencia Expresiva", y pensada como una experiencia grupal a partir de algunas de las obras expuestas.
El objetivo es mostrar cómo lo que en un principio parece caótico puede cobrar sentido a través de la colaboración creativa, y cómo la intervención de cada participante convierte el desorden en una construcción común.

La cita en la Feria del Libro
Con ese recorrido como telón de fondo llega "Un cielo en el ojo", su primer libro de poemas, a la Feria del Libro de Santa Fe. La presentación, organizada por Editorial Catapulta, tendrá lugar el sábado 29 a las 17 en la Sala 5 de Estación Belgrano, con la moderación de Gabriela Sierra.
Ese mismo día, por la mañana, brindará una charla abierta, con acceso libre y gratuito. La actividad será en El Molino, bajo el título "Pensamientos ilustrados", "un encuentro imperdible para sumergirnos en el universo creativo, el arte y la metáfora visual de uno de los grandes referentes de la ilustración nacional", según los organizadores.
Para un artista que armó buena parte de su obra a partir del diálogo entre imágenes, objetos y palabras, este libro abre otro territorio para mirar con sorpresa. Una nueva forma de jugar con el lenguaje, en continuidad con una búsqueda que sostiene desde hace más de dos décadas.








