"Lo que me interesa en la pintura es el espacio abierto que se provoca y el efecto de luz que devuelve la tela".
Ary Brizzi: el artista argentino que vio lo digital antes de tiempo
Una nota de El Litoral en 1968 registró su consagración en la Bienal de Quito. Décadas después, la obra de Ary Brizzi revela una afinidad con lo digital: estructuras, series y sistemas que anticiparon la visualidad contemporánea.

Abril de 1968. Las páginas de El Litoral registran, con la sobriedad de la época, una noticia vinculada a las artes plásticas del momento: "el argentino Brizzi, primer premio en la Bienal de Quito".
En unas pocas líneas, el diario daba cuenta de un logro que iba más allá de lo individual para inscribirse dentro de una narrativa mayor, que tenía que ver con el arte argentino ganando cada vez más terreno en el mapa internacional.

"Un nuevo galardón se suma a los muchos conquistados por el arte argentino en los últimos años", señala la crónica, destacando a Ary Brizzi entre figuras como Rogelio Polesello, Josefina Robirosa, Rómulo Macció y Ernesto Deira.
¿Quién fue Ary Brizzi?
Brizzi nació el 11 de mayo de 1930 en Avellaneda, Buenos Aires. Pintor, escultor y diseñador, su trayectoria sirve para repasar algunos de los cambios profundos del arte argentino del siglo XX.
Formado en la Escuela Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano y en la Escuela Superior Ernesto de la Cárcova, Brizzi construyó una obra singular y fue docente en la Prilidiano Pueyrredón.

Desde sus primeros pasos, su búsqueda tuvo una inquietud central, la de encontrar una imagen propia en un contexto artístico en plena mutación.
Los "ejercicios" y la lógica de la imagen
La crítica María José Herrera afirma que, "al egresar de la escuela superior, Ary se embarcó en encontrar su propia imagen. Así nacieron los 'ejercicios', cientos de composiciones geométricas donde la serie fue el método y las leyes de la visión el concepto".
Esos "ejercicios" eran como un laboratorio donde Brizzi ensayaba la idea de la imagen como sistema. En paralelo, se movía en un territorio híbrido, entre el arte y la comunicación.

Durante las décadas del 50 y 60 trabajó en diseño de stands feriales, gráfica publicitaria y arquitectura efímera, anticipando un cruce de disciplinas que hoy es muy habitual. Pero no lo era tanto hace 60 años.
Arte, diseño y modernidad
La obra de Brizzi se debe analizar en relación a un momento histórico concreto, el de la modernización cultural y económica de la Argentina. Los nuevos modos de vida, marcados por el consumo, la publicidad y el auge del diseño, derivaron un terreno fértil para artistas que entendieron la imagen como un dispositivo de comunicación.
De la pintura a la estructura
A fines de los años 50, Brizzi comenzó a desarrollar una obra pictórica abstracta en un momento en que esta tendencia dominaba el circuito porteño. Sin embargo, su búsqueda pronto derivó hacia planteos escultóricos, con aluminio, bronce y madera.

Esa transición da cuenta de una constante en su obra, que es la necesidad de romper los límites del lenguaje visual. En los años 70, el descubrimiento de la pintura acrílica le permitió alcanzar una precisión técnica acorde a su concepción estructural de la imagen.
La anticipación de lo digital
Una de las obras más importantes para entender su poética es "Kryptón 3" de 1978. Allí, la recta es el elemento organizador. La línea blanca atraviesa la superficie generando franjas donde el color se degrada en saturación y transparencia hasta fundirse con el negro.
María Amalia García lo plantea claro cuando indica que este tipo de obras funcionan como "estructuras programadas". Hay en ellas una anticipación de la visualidad digital, una lógica que remite a sistemas, códigos y gradaciones que décadas más tarde serían comunes en la imagen computarizada.

Reconocimientos y proyección
La consagración en la Bienal de Quito en 1968 fue apenas uno de los muchos reconocimientos que recibió a lo largo de su carrera. En 1976 fue nombrado Académico de Número de la Academia Nacional de Bellas Artes y también integró el directorio del Fondo Nacional de las Artes.
Sus obras forman parte de colecciones de instituciones como el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, el Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y el Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires, además de espacios internacionales como la UNESCO y la Galleria degli Uffizi.
Falleció en Buenos Aires el 29 de diciembre de 2014, dejando una obra que sigue interpelando a nuestro presente.








