En abril de 1962, el Museo Provincial de Bellas Artes de Santa Fe fue el marco para una muestra que, con el paso del tiempo, adquirió un valor histórico inesperado. Que no tuvo que ver tanto con las obras expuestas, sino con la gravitación que adquirieron, con el tiempo, los jóvenes expositores.
La muestra de jóvenes artistas que hoy es una "foto" del arte santafesino de los '60
Una exposición realizada en abril de 1962 en el Museo Provincial de Bellas Artes reunió a jóvenes artistas santafesinos que luego tendrían trayectoria. Entre ellos Fernando Espino, Beatriz Martín y Carlos La Cava.

La exposición fue reseñada por El Litoral el 7 de abril de 1962, en una crónica que sirve para reconstruir el clima cultural de la época y, sobre todo, las búsquedas de los artistas. En una época de ruptura en la que conviven la herencia de las vanguardias, la modernidad y una nueva pulsión experimental.
La exposición se inauguró en paralelo con una muestra de pintura argentina contemporánea proveniente de colecciones privadas. En ese contexto, reunió a Fernando Espino, Carlos La Cava, Beatriz Martín, Luis Sebille y Nydia Pereyra Salva.

La crítica del diario señaló que la exposición era "homogénea y ponderable", destacando la iniciativa del museo de abrir un espacio para artistas jóvenes en formación.
Fernando Espino y las raíces nativas
Uno de los artistas de la muestra fue Fernando Espino, quien presentó óleos, tintas y témperas. La crítica subrayó la seriedad de su trabajo y su búsqueda personal de un lenguaje plástico vinculado a símbolos, mitos y elementos del paisaje.
Su obra se caracterizaba por el uso moderado del color, el trabajo de texturas y la construcción de superficies en las que el dibujo quedaba parcialmente disuelto en la materia pictórica. Motivos como animales, elementos del río y formas orgánicas aparecían como parte de una iconografía ligada al territorio.

Obras como "Cangrejo", "Caracola" o "Nigromancia" mostraban ese abordaje de texturas y colores tierras, con composiciones donde la armonía general prevalecía sobre el detalle descriptivo.
Beatriz Martín y la pintura de lo cotidiano
La producción de Beatriz Martín se orientaba hacia una pintura figurativa de pequeño formato, realizada en témpera. Sus obras representaban escenas urbanas, paisajes, terrazas, fábricas, cercos vegetales y figuras humanas.
La crítica destacó su capacidad para desarrollar composiciones en espacios reducidos, con color plano y una sensibilidad orientada a captar escenas cotidianas. También collages y bocetos que mostraban su experimentación formal.

En su obra aparecía una combinación entre observación directa y síntesis compositiva, con una mirada atenta al paisaje urbano y periférico de la ciudad.
La Cava y la síntesis formal en dibujo y grabado
Carlos La Cava presentó xilografías, dibujos y monocopias, evidenciando una búsqueda técnica diversa. Su trabajo se orientaba hacia la síntesis de formas y líneas, evitando elementos decorativos o sentimentales para concentrarse en la estructura de la figura y la composición.
Entre las obras mencionadas en la reseña se destacaron "Mujer descansando" y "Dos niños", donde la materia y el equilibrio compositivo eran los elementos centrales de la obra.

Nydia Pereyra y el grabado del paisaje rural
Nydia Pereyra Salva expuso grabados sobre linóleo, técnica en la que comenzaba a desarrollar un lenguaje propio. Sus obras estaban vinculadas al paisaje rural y al ambiente del campo santafesino.
La crítica señaló que sus grabados lograban transmitir atmósferas y climas del paisaje, destacando obras como "Campo", "Siesta", "Lomita" y estudios de árboles y caballos. El trabajo de incisión y la distribución de planos eran aspectos valorados en su producción.
Luis Sebille y la escultura moderna
La muestra también incluyó esculturas de Luis T. Sebille, quien presentó figuras de gran tamaño y bocetos experimentales. Su trabajo se basaba en la relación espacio, líneas rectas y volumen, en sintonía con tendencias modernas de la escultura.

Entre sus obras se destacaba una maternidad en yeso patinado y estudios con cubos y esferas móviles que podían vincularse con experiencias cercanas al arte cinético, que comenzaba a desarrollarse en Europa en esos años.
Un documento para revisar
Con el paso del tiempo, la muestra de plásticos locales de 1962 se convirtió en un episodio importante dentro de la historia del arte santafesino.
Es que reflejó un momento de transición y, a la vez, la coexistencia de tendencias figurativas, búsquedas abstractas y experimentación. En perspectiva, aquella muestra puede entenderse como la "foto" de una generación.








