Compraron un cuadro anónimo y descubrieron que escondía dos obras de Rubens
Un lienzo comprado en una subasta reveló, tras análisis técnicos, dos composiciones atribuidas del artista, transformando su valor histórico y económico.
El estudio de Rubens, recientemente identificado, representa a un anciano barbudo que el pintor solía usar como modelo. Foto: Peter Paul Rubens/Klaas Muller/Feria de Arte Brafa
Una compra guiada por la intuición y el conocimiento cambió el destino de una obra subestimada: un comerciante de arte belga adquirió en una subasta online un cuadro atribuido a un autor anónimo y, tras exhaustivos estudios, se confirmó que se trata de dos estudios de cabeza superpuestos realizados por Peter Paul Rubens, uno de los grandes maestros del Barroco europeo.
El comprador: un especialista obsesivo de Rubens
El protagonista del hallazgo es Klaas Muller, exgalerista radicado en Bruselas y profundo admirador de Rubens. Hace tres años, Muller participó de una subasta online organizada por una casa poco conocida del norte de Europa, que ofrecía la obra como un estudio en papel sin fecha, atribuido vagamente a un maestro anónimo de la “escuela flamenca”.
Muller decidió arriesgarse y pagó menos de 100.000 euros, un monto considerado bajo si se lo compara con el valor habitual de estudios auténticos de Rubens, que en los últimos años se han vendido por entre 500.000 y un millón de libras esterlinas, e incluso más.
“No estaba seguro de que fuera un Rubens. Solo sabía que era muy rubensiano”, confesó Muller al diario The Guardian. “Fue una apuesta arriesgada, pero tengo una biblioteca llena de libros sobre él y los miro casi todas las noches. Es una especie de adicción”.
El estudio de un anciano fue pintado sobre una hoja de papel reutilizada. Al voltearlo, la silueta de una cabeza de mujer aparece a través de la barba del modelo. Composición: Peter Paul Rubens/Klaas Muller/Feria de Arte Brafa.
Una imagen ambigua: dos rostros en uno
A simple vista, la obra muestra el rostro de un anciano calvo, con barba espesa y expresión cansada, un tipo humano recurrente en la producción de Rubens. Sin embargo, los estudios técnicos revelaron que bajo esa imagen se oculta el rostro de una mujer joven, de melena suelta y coronada por trenzas.
Los especialistas compararon el efecto visual con la clásica ilusión óptica del “pato y el conejo”: dependiendo de la mirada, la pintura parece mutar de un personaje a otro. En este caso, no se trata de un truco visual deliberado, sino del resultado de una pintura reutilizada, una práctica habitual en los talleres del siglo XVII.
La certeza llegó luego de meses de análisis realizados el año pasado por Ben van Beneden, exdirector de la Casa Rubens de Amberes. Fue él quien validó la atribución, aunque con los cuidados propios de una obra que no fue concebida para el mercado.
“Hay que ser cautos, porque es material de trabajo, no una pintura terminada para la venta”, explicó van Beneden. “Pero la artesanía es excepcional. Tiene una calidad muy realista y extremadamente alta”.
Muller recordó que al recibir la obra notó de inmediato su potencial: “Estaba muy sucia, pero el barniz la había protegido. Enseguida vi que era de altísima calidad”.
La Adoración de los Magos, de Peter Paul Rubens (1609 y 1628-29), presenta al mismo modelo que Melchor con manto rojo. Fotografía: Museo del Prado.
Un rostro recurrente en la obra de Rubens
El anciano retratado en el estudio aparece reiteradamente en algunas de las obras más célebres de Rubens. Según destacó el diario belga De Standaard, el personaje es “omnipresente y versátil” en su producción.
En La Elevación de la Cruz, el retablo monumental de la Catedral de Amberes, el rostro corresponde a San Amando.
En La Adoración de los Magos, expuesta en el Museo del Prado de Madrid, el mismo modelo es el rey Melchor, vestido con un manto rojo.
En El Tributo, conservado en el Museo de la Legión de Honor de San Francisco, aparece como el fariseo que observa detrás de Jesús.
Este hallazgo aporta nuevas pistas sobre los métodos de trabajo de Rubens y el uso reiterado de modelos humanos en distintas composiciones.
El descubrimiento del “Rubens dos en uno” confirma que el arte todavía guarda secretos bajo la superficie. Una corazonada, respaldada por conocimiento y estudio científico, permitió rescatar una pieza clave del Barroco flamenco y sumar una nueva página a la historia de uno de los pintores más influyentes de Europa.