Si hay algo que caracteriza al artista Joaquín Ezequiel Linares son sus extraños personajes. Distintos entre sí, pero capaces de interpelar, sobre todo desde la sátira. En ese sentido, son recordadas sus series "La larga noche latinoamericana", "Las casas de la turca" y "Fin de semana en las Termas de Santiago del Estero", entre otras.
"Un pintor con vidas propias": Ezequiel Linares y sus personajes singulares
Así definió Jorge Taverna Irigoyen al artista tucumano al reseñar su exposición en El Litoral en octubre de 1974 en Santa Fe. Sus pinturas abren un mundo de figuras extrañas, donde el humor y la imaginación conviven con la crítica social y una aguda observación de la conducta humana.

Este particular artista, desembarcó en el Museo Rosa Galisteo en octubre de 1974, con el auspicio de la Asociación de Amigos del Museo y la organización de la Subsecretaría de Cultura de la provincia. Lo hizo a través de 60 obras realizadas en acrílico, que anteriormente había exhibido el Museo Eduardo Sívori, de Buenos Aires.

Humor, imaginación y crítica social
En el acto inaugural Nydia Pereyra S. de Impini, a cargo de la dirección del museo, describió a Linares como un artista plástico "que ha sabido llevar adelante durante años, con valentía, sin decaimiento, su mensaje de búsqueda, tras la caracterización de un ser nacional".
“Su tarea ha sido ardua, lenta, con escollos; pero ha sabido llenarla de un sostenido fervor, por lo que es y debe constituir en todo momento el papel del artista en su entorno social", dijo. Y agregó que en cada una de sus etapas hay humor, vuelo imaginativo, despliegue de posibilidades, fuerza expresiva, y crítica social”.

Personajes para pensar
El 28 de octubre, El Litoral publicó una reseña de Jorge Taverna Irigoyen en la cual se alude a la exposición como "una galería de personajes". "Los hay de índole diversa, que obedecen a motivaciones opuestas. Pero sin embargo, los une a todos un mismo e invisible hilo de crítica mordaz, de dolorosa nostalgia, de ácida alegoría", resaltó el crítico.
"Si bien el tema de muchas de estas pinturas parecieran centralizar cada una de las series, su autor logra darle a cada una un nuevo camino de derivación expresiva, otra interpretación que se suma a las anteriores para reforzarlas, otra altura para el vuelo de la imaginación", agregó.

En un procedimiento parecido al que siguió Antonio Berni con sus personajes Juanito Laguna y Ramona Montiel, asociados con la marginalidad, los personajes de Linares también tienen vida propia y se entienden dentro de un universo determinado, desde el cual el contemplador puede reflexionar.
"Con una sonrisa"
"Linares trabaja su materia con exigencia, recortando las formas dentro de una síntesis dibujística que no llega a debilitarlas. Por encima de ello, su paleta sin excesivos contrastes deja deslizar, más bien, las figuras como contenido y continente de la anécdota", destacó Taverna.

"Difícilmente pueda lograrse una penetración caracterológica más sutil que ésta que ha conseguido Linares, y que se recorre con una sonrisa en los labios", subrayó al final. Y lo denominó como "un pintor con vidas propias".
Un lustro más tarde, Linares volvería a exponer en Santa Fe, esta vez junto a un grupo de sus discípulos. Lo hizo en La Casona (4 de enero 1847) donde mostró obras pertenecientes a su serie de los Maestros. Ya estaba radicado desde hacía más de una década en Tucumán, donde moriría en 2001.








