Este 26 de febrero se cumplen 205 años del nacimiento de Félix Ziem, pintor francés vinculado a la escuela de Barbizon y reconocido por sus paisajes y escenas marinas, especialmente sus representaciones de Venecia y Constantinopla.

A 205 años de su nacimiento, repasamos la trayectoria del pintor francés que convirtió a Venecia y Constantinopla en escenarios de luz y atmósfera. Y que fue precursor del movimiento impresionista.

Este 26 de febrero se cumplen 205 años del nacimiento de Félix Ziem, pintor francés vinculado a la escuela de Barbizon y reconocido por sus paisajes y escenas marinas, especialmente sus representaciones de Venecia y Constantinopla.
Considerado uno de los precursores del impresionismo, fue una figura de éxito en su época y hoy es objeto de una renovada atención. Ziem construyó una carrera sólida en el circuito artístico europeo del siglo XIX. Pero su nombre quedó parcialmente relegado frente a otros artistas más radicales del período.

Félix Ziem nació el 26 de febrero de 1821 en Beaune, en una familia modesta. Se formó como arquitecto en la Escuela de Bellas Artes de Dijon, pero abandonó esa carrera para dedicarse de lleno a la pintura en la década de 1840.
Desde entonces, viajó mucho. Recorrió Italia, Turquía, Rusia, Egipto y otras regiones del Mediterráneo. Esa experiencia, el contacto con la luz italiana y con los paisajes orientales definió su identidad artística.

Relacionado con los pintores de Barbizon, admiraba a Lorrain y a Turner, además de los maestros holandeses y los pintores italianos del Renacimiento. Sin embargo, a diferencia de muchos de sus contemporáneos, no centró su producción en el paisaje francés sino en escenarios mediterráneos y orientales.
Ziem es conocido sobre todo por sus vistas de Venecia y sus escenas de Constantinopla. Sus pinturas se caracterizan por el tratamiento de la luz y el protagonismo del cielo y el agua.

La Fundación Regards de Provence sostiene que "en la encrucijada de las grandes corrientes pictóricas del siglo XIX, Ziem creó su propio estilo al margen de los movimientos artísticos". Y agrega que fue admirado por Vincent van Gogh, quien le atribuía "los azules más bellos de la pintura".
Sobre su método, la misma institución señala que "Ziem optó, casi sin proponérselo, por una fórmula estética depurada, repitiendo incansablemente una misma receta: el cielo y el agua".

En relación con su vínculo con el impresionismo, la fundación afirma que "su estudio de la luz lo posiciona como uno de los precursores del impresionismo; su obra funciona como un vínculo entre la escuela de Barbizon y el impresionismo, y algunas de sus piezas tienden hacia el expresionismo".
Ziem tuvo reconocimiento internacional en vida. Expuso regularmente en el Salón de París y sus obras fueron adquiridas por coleccionistas europeos y estadounidenses. Fue un artista célebre y económicamente exitoso.

Además, se destacó por su generosidad: apoyó a colegas y donó numerosas obras a museos e instituciones francesas. Pero, con el avance del siglo XX y las vanguardias, su figura quedó en un segundo plano.
En los últimos años, sin embargo, su obra comenzó a ser revisada y revalorizada dentro de una mirada más amplia sobre el siglo XIX.

Los datos del mercado confirman que su producción mantiene vigencia. Según artprice.com, las obras de Félix Ziem fueron presentadas en subastas 3.094 veces, principalmente en la categoría Pintura. La subasta más antigua registrada en tal fuente corresponde a 1983, mientras que la más reciente es de 2026.
En 2025 fue clasificado en el puesto 1519 dentro del top 5000 de los artistas más vendidos en subastas, con mejores resultados en Francia. Estas cifras lo posicionan como un artista con presencia sostenida en el mercado internacional.