Pasó del under de los 90 al circuito internacional
El Malba inaugura una retrospectiva de Fernanda Laguna
El 12 de marzo, el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires inaugura "Mi corazón es un imán. 1992–2025", que recorre más de tres décadas de obra. Los detalles.
Fragmento "Obseción", obra de Laguna. Foto: Gentileza Malba
"De alguna manera me disocio: cuando pinto me alejo de mí y es como si estuviera en otro lado. El arte me saca una parte más descontrolada, en un sentido infantil". Así definió su práctica Fernanda Laguna, en una entrevista con Bárbara Golubicki para Artishock.
El 12 de marzo próximo, el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba) inaugura la muestra "Mi corazón es un imán. 1992–2025", dedicada a la artista. La exposición puede pensarse como una "cartografía afectiva" de toda una generación.
La conferencia inaugural, prevista para ese mismo jueves a las 18, abordará "distintos momentos de una práctica diversa e indisciplinada que ha transitado entre artes visuales, literatura, activismo y gestión de espacios independientes".
Gentileza Malba
Retrospectiva imprescindible
La exposición recorre más de treinta años de producción, desde 1992 hasta 2025. Reúne pinturas, dibujos, objetos, textos y piezas híbridas en un universo donde lo íntimo y lo político dialogan de manera constante.
Propone una lectura expandida de su trayectoria, marcada por la experimentación y una estética que combina lo precario con lo poético. En Laguna, lo aparentemente ingenuo encierra una toma de posición frente al sistema del arte y al mercado.
En su obra opera una lógica de atracción: colores intensos, frases manuscritas, corazones, consignas amorosas y urgencias sociales funcionan como polos magnéticos. El espectador observa, pero también es interpelado.
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De la Prilidiano a la Beca Kuitca
Laguna se formó en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón y participó en la Beca de Formación para Artistas dirigida por Guillermo Kuitca en 1993/94, espacio decisivo para comprender la renovación del arte argentino en los 90.
Ese cruce entre formación académica y escena independiente resultó clave. Desde 1994 expuso en casi un centenar de muestras individuales y colectivas, consolidando una trayectoria que nunca dejó de transformarse.
Entre los hitos recientes de su carrera figuran "Historia universal de la infamia" en el Los Angeles County Museum of Art (2017), la Bienal Site Santa Fe en Estados Unidos, "Take me, I’m Yours" en Villa Medici (Roma) y una muestra individual en la galería Campoli Presti de Londres (2018).
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Reconocimiento global
La presencia de sus obras en colecciones de relevancia confirma su proyección. El Museo Guggenheim de Nueva York, el LACMA, el Museo Reina Sofía, el CA2M de Madrid, el MAMBA y el propio Malba conservan piezas de su producción.
Ese reconocimiento institucional, sin embargo, no diluyó la dimensión experimental de su trabajo. Laguna continúa operando desde un territorio de fragilidad y ternura, donde el arte funciona también como red afectiva y práctica comunitaria.
Una obra sin fronteras
Hablar de Laguna implica ir más allá de las artes visuales. Publicó novelas y antologías de poesía traducidas al inglés, ampliando su campo de acción. Esa escritura dialoga de manera directa con su producción plástica.
Gentileza Malba
En su universo no existen compartimentos estancos: texto e imagen se contaminan, se rozan, se expanden. El arte contemporáneo argentino encontró en ella una voz que se desplaza con libertad entre disciplinas.
Como señalaron desde el Malba, "su trabajo celebra momentos de encanto, dolor, extrañeza y asombro, desarmando la solemnidad del arte contemporáneo para reclamarlo como testimonio de los ritos cotidianos del vivir".
Un corazón que sigue atrayendo
"Mi corazón es un imán" no remite tan solo a una poética sentimental. Alude a una fuerza persistente que, desde hace más de tres décadas, atrae miradas y provoca preguntas.
Gentileza Malba
Laguna convirtió la fragilidad en lenguaje y la precariedad en potencia estética. Que el Malba le dedique esta amplia revisión confirma que una obra nacida muchas veces en los márgenes ocupa hoy un lugar central.
"Cuando era chica pintaba un cuadro y me iba a bailar y lo llevaba para mostrárselo a la gente que conocía. Ese era el momento de felicidad: el de hacerlo, tenerlo y compartirlo, que estaban por encima de venderlo", recordó en una entrevista con Nicole Giser para El ojo del arte.
La retrospectiva organizada por el Malba vuelve, quizás, sobre ese impulso inicial. Más de tres décadas después, Fernanda sostiene la misma convicción: el arte, antes que mercancía, es experiencia y circulación.