Este 22 de abril se cumplen 124 años del nacimiento de la pintora argentina Raquel Forner. Su figura ya fue abordada otras veces en la sección de Arte de El Litoral, donde se destacó el carácter dramático de su obra, ligada a los vaivenes del siglo XX.
Raquel Forner y la pulsión de pintar cuando el mundo se quiebra
A 124 años del nacimiento de la pintora, repasar su obra es "leer" el siglo XX. Marcada por los conflictos y la era espacial, aborda sobre todo el drama humano. En 2013, un mural en Recreo retomó ese universo desde la práctica educativa.

En ese recorrido, su nombre vuelve a cobrar sentido a partir de la evocación de una experiencia regional, un mural realizado en el año 2013 en la vecina localidad de Recreo, que la acercó a una comunidad desde la práctica educativa. Hecho que también fue reflejado oportunamente por El Litoral.
Una pintura atravesada por la guerra
Forner nació casi con el siglo sobre el cuál tanto reflexionará, en el año 1902. Y desarrolló su obra en diálogo franco con su tiempo. Desde fines de los ‘30, su producción quedó marcada por los grandes conflictos internacionales.

Tal como se analizó en El Litoral, en obras como "El drama" (1942), "la pintura fue un instrumento para decir lo que no se podía pronunciar de otra forma".
No hay una narración de los hechos bélicos en sí, sino una traducción que analiza sus efectos sobre el ser humano. Se ve angustia angustia, recogimiento, cuerpos afectados por una violencia que desborda la escena.
Esta serie surge en un contexto donde la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial eran ineludibles para cualquier artista atento a su tiempo. Basta recordar a Pablo Picasso y su Guernica, emergido de una preocupación análoga.

Forner asumió ese momento histórico desde una posición comprometida. Su labor no se mantuvo, ni mucho menos, al margen. "Necesito que mi pintura sea un eco dramático del momento que vivo", afirmó.
El drama humano
Desde sus primeros trabajos, Forner utilizó el arte como una forma de expresar el sufrimiento. Así lo señala otro análisis publicado en El Litoral, donde se remarca que su obra se orientó a "transmitir el drama humano y el sufrimiento de los desprotegidos".
Ese eje no se agotó en las guerras. A partir de los años 50, comenzó a desarrollar una serie sobre el espacio, con figuras que exploran una dimensión cósmica. Sin embargo, incluso en esas obras, persiste la pregunta por la condición humana.

Su pintura, organizada en grandes series, mantuvo siempre esa tensión entre la historia, el cuerpo y el destino del hombre como problema central.
Una artista incómoda
En el campo artístico argentino, Forner no se ajustó a corrientes dominantes ni a búsquedas formales estables. Tampoco encajó del todo en las lecturas críticas de su época.
El contexto, además, no era neutral. En un ambiente eminentemente masculino, su producción fue leída con reservas. Recién en las últimas décadas, investigaciones como las de Georgina Gluzman permitieron revisar esas interpretaciones y ubicar su obra en una dimensión más amplia.

El mural de Recreo
En 2013, estudiantes de Recreo llevaron adelante un mural inspirado en la obra de Raquel Forner. La iniciativa surgió en el ámbito educativo y buscó trabajar contenidos vinculados al arte y a la historia del siglo XX.
El proyecto fue registrado por El Litoral. A partir de sus imágenes, los alumnos abordaron temas como la guerra, la violencia y la representación del cuerpo. El mural no replicó obras específicas, sino que propuso una interpretación. En ese proceso, Forner dejó de ser una referencia lejana y pasó a ser parte de una práctica situada.
Entre la historia y la experiencia
Analizar la producción de Forner supone adentrarse en los debates que caracterizaron al siglo XX, en Argentina y en el mundo. Pero al mismo tiempo, experiencias como la de Recreo muestran otra forma de circulación del arte. Fuera de los museos, su obra se reactualiza en contacto directo con nuevas generaciones.

A 124 años de su nacimiento, esa doble dimensión permite volver a pensar su figura. No como un nombre fijado en el pasado, sino como una obra que sigue generando lecturas.








