Con el objetivo de difundir el trabajo de artistas plásticos santafesinos de distintas épocas, Diario El Litoral y Santa Fe Arte iniciaron un ciclo de entrevistas con especialistas. ¿La premisa? Tender puentes entre las generaciones actuales y las figuras que marcaron la pintura de la provincia.
Richard Pautasso, entre el artista singular y el personaje familiar
En una entrevista, su sobrina María Josefina Norman, recuerda al pintor y dibujante que marcó una época de vida cultural de Santa Fe y cuya obra vuelve a cobrar visibilidad más de una década después de su muerte.

En ese recorrido, Richard Pautasso es una referencia inevitable. Pintor, dibujante, docente y todo un personaje del arte local en la segunda mitad del siglo XX, su obra sigue generando interés más de una década después de su muerte.
Para reconstruir su figura desde un lugar distinto, esta entrevista del ciclo tiene una dimensión más íntima: la invitada es María Josefina Norman, sobrina del artista, quien recuerda al "tío Richard" desde una mirada familiar y cotidiana.
La conversación tuvo lugar en la Casa de la Cultura. Con ambos (entrevistador y entrevistada) rodeados por dos de sus obras: una tinta de los años 60 y una pieza posterior, de comienzos de los 2000, cuando el artista comenzó a experimentar con las materialidades y el collage.
El artista y el personaje
Hablar de Richard Pautasso implica, para Josefina, intentar separar dos dimensiones que convivían permanentemente en esa figuera familiar: el artista y el personaje. "Más allá del artista, estaba el tío Richard", recuerda. "Era alguien muy presente en la vida familiar, pero también un personaje en sí mismo".

Lejos de la imagen solemne que a veces se construye sobre los pintores, Pautasso era, según su sobrina, un hombre muy lúdico. Contaba historias, improvisaba anécdotas y hacía de momentos cotidianos espacios de creación.
"Siempre estaba trabajando", dice Norman. "A veces era difícil saber si estaba en horario de trabajo o no, porque si tenía un momento y el espacio para hacerlo, dibujaba".
Incluso durante los encuentros familiares tenía consigo el maletín con sus herramientas de trabajo. Dibujaba mientras conversaba, mientras tomaba mate o mientras miraba el movimiento de la casa.
Explorar diversos materiales
Una de las características de la obra de Pautasso es su productividad. Quienes conocen su trabajo hablan de muchísimas piezas distribuidas en diferentes períodos, técnicas y soportes. Desde dibujos realizados con lapicera hasta composiciones que incorporan objetos cotidianos.

"Él coleccionaba de todo", cuenta Norman. "Por ejemplo, los juguetes de los huevitos Kinder". Pero, además de guardarlos, muchas veces los usaba como punto de partida para una obra.
Ese impulso experimental también está presente en sus collages. En algunas piezas aparecen etiquetas de frutas, papeles encontrados o fragmentos de envases que Richard integraba a la composición.
En la obra que acompañó la entrevista (una pieza vinculada a su etapa de exploración de nuevas materialidades) puede verse incluso un pequeño papelito de una caja de bananas, incorporado por Pautasso al soporte.
La precisión del dibujo
Más allá de esas búsquedas formales, el núcleo de la producción de Pautasso fue el dibujo. "Su trazo era totalmente pensado", recuerda Norman. "Sabía exactamente dónde empezaba y dónde terminaba cada línea, no eran rayas".

Esa precisión aparece diáfana cuando se observa de cerca su trabajo. Lo que desde lejos parece una superficie homogénea está compuesta, por ejemplo, por miles de pequeños trazos realizados con una lapicera.
Para quienes lo vieron trabajar de cerca (familiares, alumnos o colegas) el dibujo era también un ejercicio de disciplina. "Nos sentábamos al lado de él y tratábamos de copiar lo que hacía", dice Norman. "Parecía imposible".
El vínculo con Santa Fe
Aunque en distintos momentos de su vida vivió en Buenos Aires, la relación de Richard Pautasso con Santa Fe fue intensa. En la ciudad estaban su familia, su historia y también gran parte de su trayectoria docente.
Fue profesor en la Escuela Provincial de Artes Visuales Juan Mantovani, donde dejó una huella profunda entre generaciones de estudiantes. "Los alumnos todavía lo recuerdan", señala Norman. "Sus clases eran muy particulares, no buscaba que hicieras un dibujo perfecto, quería que lo intentaras mil veces".

Ese método ponía el acento en la práctica constante. Para Pautasso, el aprendizaje artístico no tenía tanto que ver con el talento, sino que era una derivación del entrenamiento.
El ilustrador de El Litoral
Una parte de su carrera está vinculada al diario impreso. Durante los años 60 y 70, Pautasso realizó ilustraciones para cuentos publicados en El Litoral. En aquella época vivía en Buenos Aires, por lo que muchos de esos dibujos viajaban por correo hasta Santa Fe para acompañar los textos literarios.
La correspondencia familiar de esos años ofrece hoy una postal del artista. "Cuando nos escribía cartas, venían llenas de dibujos", recuerda Norman. "Cada una estaba dedicada: para mí, para mis primos, para todos los chicos de la familia".
Un espíritu libre
Entre los recuerdos que reconstruyen su personalidad aparece también una dimensión provocadora y libre. Pautasso disfrutaba de jugar con su imagen pública. A veces salía a la calle con prendas extravagantes o con pequeños objetos llamativos adheridos a su ropa.

"Le gustaba divertirse", dice Norman. "Y también ver qué reacción generaba en la gente". Ese espíritu también se trasladó a su obra, donde abordó temas como el desnudo con una mirada estética que buscaba romper prejuicios.
Recordar a Richard
Richard Pautasso murió en 2013. Más de diez años después, su obra vuelve a cobrar visibilidad gracias al trabajo de su familia y de un equipo que se propuso ordenar, catalogar y volver a exhibir su producción.
Durante mucho tiempo, explica Norman, el proceso de organizar el legado resultó difícil desde lo emotivo. Pero en los últimos años comenzaron nuevas iniciativas para poner nuevamente su obra en circulación.
"Hay muchísimas obra", afirma. "Y creemos que los santafesinos van a tener la oportunidad de volver a encontrarse con ella".

Ese trabajo de recuperación también revela otra faceta del artista: su preocupación por la conservación. Pautasso solía invertir gran parte de su dinero en enmarcar sus dibujos. "Decía que era la única manera de que las obras trascendieran", recuerda Norman.
Belleza en lo sencillo
La figura de Pautasso invita a pensar el arte santafesino desde una perspectiva más amplia. Como parte de una trama que incluye talleres, escuelas de arte, medios de comunicación y vínculos personales que atraviesan generaciones.
"Era alguien que realmente gustaba de la belleza", dice Norman. "No por pretender algún esnobismo, realmente pensaba que incluso lo más sencillo podía ser bello".








