Marta Minujín: la artista que pagó la deuda externa argentina con choclos
En 1985, realizó junto a Andy Warhol la fotoperformance "Pago de la deuda externa argentina con maíz", una acción que sirvió para criticar la economía, el poder y la desigualdad global. La historia de una propuesta que todavía tiene algo qué decir.
Uno de los registros de la acción performática de 1985. Foto: Gentileza Museos del Banco de la República
En 1985, con la democracia apenas recuperada, la discusión sobre la deuda externa del país era parte de la agenda. Se hablaba de eso entre los políticos y en las mesas de café. En ese contexto, la artista Marta Minujín realizó en Nueva York una de las acciones emblemáticas de su carrera.
La obra, "Pago de la deuda externa argentina con maíz", consistió en una fotoperformance junto aAndy Warhol, ícono del arte pop estadounidense, en la que la artista argentina le daba choclos (el "oro latinoamericano") como forma simbólica de saldar la deuda del país con Estados Unidos.
A más de cuatro décadas de aquella iniciativa, y en el marco del cumpleaños 83 de Minujín, la obra no deja de hablarle a los argentinos. Por su valor histórico (es evidente que lo tiene) y, sobre todo, porque sintetiza debates que todavía no encuentran un cauce definitivo.
Marta y Andy. Foto: Archivo
Formación, vanguardia y ruptura
Nacida en Buenos Aires el 30 de enero de 1943, Minujín se formó en un contexto atravesado por los cuestionamientos al arte académico. A partir de los años 60, nuevos lenguajes como el informalismo, el Pop Art, el minimalismo, el arte conceptual, el Land Art y el happening comenzaron a tensionar los límites del campo artístico.
Marta participó activamente de ese proceso. En sus años iniciales mostró interés por esos lenguajes novedosos, especialmente por la obra de Alberto Greco, de la que hablamos profusamente en esta sección en octubre pasado.
A finales de los 50, presentó trabajos donde ya se advertía una adhesión al Informalismo, con una jerarquización de la materia pictórica por sobre el color y los efectos lumínicos. La densidad de las texturas y la indefinición formal ya mostraban una voluntad de exceder el plano bidimensional.
Andy Warhol. Foto: Archivo
En 1961 comenzó a incursionar en el Pop Art. Ese mismo año obtuvo una beca que le permitió radicarse en París, donde entró en contacto con figuras de la vanguardia como Niki de Saint Phalle, Jean Tinguely, Christo y Robert Rauschenberg.
Allí desarrolló estructuras habitables realizadas con colchones descartados de hospitales, dio sus primeros pasos en la performance y profundizó su interés por las obras efímeras.
Happenings, medios y política
El interés de Minujín por ambientaciones y performances la llevó al happening, que introdujo en el arte argentino. A través de estas acciones, propuso una concepción del arte como proceso y del espectador como participante activo.
Minujín en 2013. Foto: Archivo
En los 70 dividió su vida entre Buenos Aires y Estados Unidos, donde fue profesora. Tras un período centrado en obras efímeras, retomó la escultura y la pintura, integrándose a los debates posmodernos y revisitando las formas clásicas desde una mirada contemporánea.
Sin embargo, incluso en esos retornos a formatos tradicionales, la provocación siguió siendo una de sus constantes. Desde el Obelisco de pan dulce de 1979 hasta sus grandes instalaciones públicas lo acreditan.
Warhol y el arte pop
En 1985,Andy Warhol era el artista más reconocido del mundo. Figura del Pop Art, había logrado un lenguaje artístico que hacía ver las contradicciones del capitalismo y la cultura mediática. Su estudio era un centro neurálgico de producción artística y cultural en Nueva York.
Museos del Banco de la República
Por tanto, el encuentro entre Minujín y Warhol era "cantado". Al elegirlo como destinatario del pago simbólico, la artista argentina abría un "diálogo" entre el arte del sur y el del norte, entre una economía periférica endeudada como la argentina y el centro del poder cultural y financiero global.
Un tema de época
A mediados de los años 80, la deuda externa era una de las principales preocupaciones de la sociedad argentina. El país intentaba estabilizar su economía tras el colapso heredado de la dictadura, durante la cual el endeudamiento se había incrementado de manera exponencial.
El tema atravesaba la política, la economía y la cultura. En esos años se estrenó "El hombre de la deuda externa", película protagonizada por Héctor Alterio, que daba una idea del modo en que el endeudamiento estaba metido en la vida cotidiana y era una nube oscura para el futuro colectivo.
Centro Andaluz de Arte contemporáneo
Pagar con maíz
En ese contexto, Minujín concibió "Pago de la deuda externa argentina con maíz". Inspirada en la historia económica, cuando Argentina alimentó a Europa tras las guerras mundiales, propuso saldar la deuda con maíz, alimento originario de América y base de la dieta de millones de personas en el mundo.
La fotoperformance muestra a los dos artistas sentados frente a frente sobre un colchón de choclos. En una secuencia de seis imágenes, Minujín entrega el maíz y Warhol lo acepta. Frente al capital financiero, la artista propone el alimento, la materia prima como contraparte.
Desde su creación, la obra fue reproducida y reactivada en distintos formatos. En 2022, una de las fotografías originales se convirtió en el primer NFT de Marta Minujín. En 2023, fue seleccionada para representar al país en el G20 de Nueva Delhi.
Con Grecia también
Un dato de color para cerrar: en 2017, Minujín trasladó el concepto a Grecia. En el Museo de Arte Contemporáneo de Atenas, durante la Documenta 14, repitió la acción con aceitunas y Angela Merkel, simbolizando la deuda griega dentro de la Unión Europea.