Ya es moneda corriente que las casas de apuestas estén en todos lados: camisetas, nombres de estadios, promociones exclusivas para socios. Y en el caso de la NBA, no es diferente.
La NBA puso un freno a algunas apuestas deportivas
En las últimas temporadas, la liga estadounidense de básquet se asoció con diferentes sitios y apps de apuestas. El negocio creció, pero también los escándalos que pusieron en discusión la integridad del juego.

Este viernes, la liga y las principales casas de apuestas dieron un paso clave para limitar algunas modalidades que permiten ganar dinero con lo que pasa en la cancha. Aunque eso no significa que el negocio vaya a tener menos presencia.

Según informaron Shams Charania, el Fabrizio Romano del básquet, y David Purdum, las restricciones incluyen las apuestas combinadas por el under de un mismo jugador: juntar, por ejemplo, que termine por debajo de determinadas cifras de puntos, rebotes y asistencias.
También alcanzan las opciones de “el primero en…” —anotar, capturar un rebote o dar una asistencia, entre otras— y las apuestas sobre tiros libres errados, pérdidas y faltas. Se suman restricciones a los under de jugadores cuya participación prevista sea inferior a los 12 minutos por partido.
No todo empezó este viernes. Desde la temporada 2024/25 ya existían restricciones a los under de jugadores con contratos por diez días o two-way, que alternan entre la G League y la NBA.
Contexto
Hace algunos años que la liga estadounidense de básquet decidió asociarse con distintas casas de apuestas para que la experiencia no pase solo por la cancha o los highlights. Una “oportunidad” para que los fanáticos que siguen exhaustivamente a sus equipos —buenos y malos— puedan ser “parte” del producto y ganen —y pierdan— dinero con él.
Así como eso fue una nueva inyección de dinero para la NBA, también abrió una discusión sobre los riesgos de acercar cada vez más las apuestas al juego.

Además de los acuerdos comerciales de la liga, llegaron las estrellas a promocionar estas plataformas entre sus seguidores. Jugadores que tienen su vida económica hecha, como LeBron James o Kevin Durant, se subieron al barco.
El joven Victor Wembanyama cuestionó esa práctica y aseguró que no promocionaría empresas de apuestas porque no coincide con sus valores. Una postura que marca distancia con varios de los grandes nombres del básquet.
El escándalo
Ya son varios los jugadores, exjugadores y entrenadores que quedaron involucrados en investigaciones relacionadas con las apuestas. Pero no todos los casos son iguales ni tuvieron la misma resolución.
Uno de los nombres que sacudió a la liga fue el de Terry Rozier.

Rozier se ganó un lugar en la NBA durante su paso por los Boston Celtics, donde demostró ser un base de muy buen nivel. Tenía un poco de todo: buena visión, triple, defensa intensa y, sobre todo, mucha energía.
Con todo eso llegaron los contratos altos y la expectativa de que su nivel siguiera aumentando con el paso de los partidos. Pero la investigación que lo puso en el centro del escándalo apunta a un episodio concreto de su etapa en Charlotte.
Como en Space Jam (1996), Terry perdió sus “poderes” de un día al otro y nadie entendía por qué. Pésimos porcentajes, muchísimas pérdidas y compilaciones de jugadas que realmente no tenían sentido.

Rozier estuvo lesionado un tiempo, pero sus actuaciones no justificaban que no parezca un jugador de la NBA.
Ahí fue cuando cayó la ficha. Al parecer, un primo-amigo de Rozier estaba apostando por sus under. Al rato aparecieron chats del base pidiendo una comisión por esas apuestas ganadas y se entendió todo.
Terry parecía estar jugando mal a propósito. No perdió sus poderes ni nada, lo que si perdió fue su carrera profesional. La NBA lo echó y lo baneó de por vida.
De todos modos, según la acusación federal, Rozier habría anticipado a un allegado que saldría antes de tiempo del partido del 23 de marzo de 2023 contra New Orleans. Esa información habría permitido realizar apuestas por debajo de sus estadísticas previstas.
El base dejó la cancha después de unos nueve minutos, con una molestia en el pie. La fiscalía sostiene que la salida formaba parte de la maniobra; Rozier negó los cargos.
Quien sí recibió una expulsión de por vida fue Jontay Porter, hermano del campeón y excompañero de Facu Campazzo, Michael Porter Jr. La NBA determinó que compartió información confidencial con apostadores, limitó su participación para favorecer apuestas y apostó en partidos de la propia liga. Lo sancionó en abril de 2024.

¿Es un paso clave o hay algo más atrás?
A simple vista, limitar estas apuestas parece una buena noticia. Especialmente aquellas en las que una salida anticipada o una acción puntual pueden definir cuánto dinero gana alguien del otro lado de la pantalla.
Pero restringir modalidades no resuelve toda la discusión. Las casas de apuestas siguen siendo parte del producto que la NBA vende y varias de sus estrellas siguen prestándoles su imagen.
Entonces, la pregunta no pasa solo por lo que se puede apostar desde ahora: ¿hasta dónde está dispuesta a poner límites una liga que también gana dinero con ese negocio?








