Chelsea decidió cortar el ciclo de Liam Rosenior en uno de los momentos más delicados de su temporada. El entrenador fue despedido después de una racha de cinco derrotas consecutivas en la Premier League sin convertir goles, una secuencia que dejó al equipo golpeado en lo futbolístico y fuera de eje en la recta final del campeonato.
Chelsea echó a Rosenior tras una racha histórica y ya tiene DT interino
El club londinense puso fin al ciclo de Liam Rosenior tras una serie de derrotas que dejó al equipo fuera de la pelea grande en la Premier. Calum McFarlane asumirá de manera interina con la semifinal de la FA Cup como objetivo inmediato.

La decisión aceleró un cambio que ya se venía insinuando. El equipo londinense había empezado a hundirse en la tabla, perdió regularidad y también respuestas anímicas, al punto de quedar séptimo y a siete unidades de la zona de clasificación a la próxima Champions League.
El contexto terminó de desgastar a Rosenior, que había asumido en enero con un contrato largo hasta 2032, tras la salida del italiano Enzo Maresca. Su arranque había despertado expectativas, pero el derrumbe posterior fue demasiado pronunciado como para sostenerlo en el cargo.

De un arranque prometedor a una caída brusca
El comienzo del ciclo había sido alentador. Chelsea ganó sus primeros cuatro partidos con Rosenior y pareció encontrar una reacción rápida en un tramo del año que exigía resultados inmediatos. Esa mejora inicial, sin embargo, no logró sostenerse con el correr de las semanas.
En los últimos nueve encuentros de liga, el equipo apenas sumó cinco puntos. La seguidilla de derrotas, además, tuvo un agravante estadístico fuerte: Chelsea no marcó goles en ninguno de esos últimos cinco tropiezos, una anomalía inédita para el club en más de un siglo.
El golpe definitivo fue la caída 3-0 ante Brighton, un resultado que profundizó el malestar interno y dejó expuesta la falta de respuestas de un equipo que ya venía tambaleando. A esa crisis en la Premier se sumaron también otros golpes en distintas competencias.

Eliminaciones y un vestuario bajo tensión
La salida de Rosenior no se explica solo por la liga inglesa. Chelsea también quedó afuera de la Champions League en octavos de final ante Paris Saint-Germain, con un global lapidario de 8-2, y además había sido eliminado por Arsenal en las semifinales de la Copa de la Liga.
Ese combo volvió inviable la continuidad del entrenador. La temporada, que había arrancado con aspiraciones altas, terminó convertida en una sucesión de frustraciones en un club que no suele tolerar demasiado tiempo sin resultados.
En medio de ese deterioro también había aparecido un episodio sensible con Enzo Fernández. Hace algunas semanas, Rosenior había decidido suspender al volante argentino, capitán y referente del plantel, en plena seguidilla de partidos decisivos, una medida que sumó ruido en un vestuario ya tensionado.
McFarlane toma el mando con la FA Cup en la mira
Con el cambio ya consumado, la dirigencia eligió una salida interna para atravesar el cierre de temporada. Calum McFarlane fue confirmado como entrenador interino y quedará al frente del equipo hasta que termine el curso actual.
Su primer gran desafío llegará enseguida. Chelsea deberá afrontar la semifinal de la FA Cup frente al Leeds United, uno de los últimos frentes abiertos que le quedan para intentar rescatar algo valioso de una temporada muy por debajo de las expectativas.
La apuesta de la dirigencia es clara: descomprimir el clima, darle un nuevo impulso al plantel y sostener la competitividad en lo que queda por jugar. McFarlane, ahora, tendrá la tarea de administrar esa transición en uno de los escenarios más sensibles del año para el club.
Un cierre de temporada bajo presión
La salida de Rosenior vuelve a confirmar el nivel de exigencia que atraviesa al Chelsea. Ni el contrato largo, ni el buen arranque, ni el contexto de reconstrucción alcanzaron para sostener a un DT cuando el equipo dejó de responder en la cancha y empezó a encadenar derrotas sin gol.
El club londinense todavía tiene partidos importantes por delante, pero el cambio de entrenador deja una señal clara sobre cómo fue leído este tramo de la temporada. La dirigencia entendió que ya no había margen para esperar una reacción con el mismo conductor.
Ahora, con McFarlane al frente y la FA Cup como prioridad inmediata, Chelsea intentará cerrar el año con algo de aire. Lo que no pudo evitar fue otro volantazo en el banco, consecuencia directa de una racha que terminó siendo imposible de sostener.








