Estados Unidos vuelve a posicionarse en el centro de la escena deportiva internacional. El país norteamericano es hoy el principal favorito de la Conmebol para albergar la próxima edición de la Copa América, una decisión que significaría el tercer certamen sudamericano en territorio estadounidense desde 2016 y la segunda oportunidad consecutiva en que albergaría la competencia de selecciones más antigua del mundo.
Estados Unidos pisa fuerte y se encamina a albergar la próxima Copa América por segunda vez consecutiva
El país norteamericano corre con ventaja ante la Conmebol para quedarse nuevamente con la organización del certamen continental, relegando las aspiraciones de Argentina y el orden de rotación de Ecuador. Se evalúa además un cambio de formato que ampliaría la competencia a 20 selecciones.

La opción norteamericana cobra fuerza en un escenario donde Argentina aparecía entre los candidatos a ser sede y donde, según el criterio de rotación histórica fijado por la federación continental, la organización le correspondía a Ecuador. Sin embargo, la capacidad logística y la infraestructura de Estados Unidos terminaron inclinando la balanza en los escritorios, consolidando su protagonismo tras haber albergado los recientes Mundiales de selecciones y de clubes, y con la antesala de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en el horizonte.

De concretarse la designación, se dará un hecho poco habitual en los registros del torneo. La repetición de una misma sede consecutiva tiene como antecedente reciente las ediciones de 2019 y 2021 disputadas en Brasil, aunque aquella secuencia respondió a una emergencia Sanitaria tras la baja repentina de Colombia por conflictos sociales y de Argentina por las restricciones de la pandemia. Para encontrar un antecedente planificado de sedes consecutivas hay que remontarse a las ediciones de 1923 y 1924 desarrolladas en Uruguay.
En paralelo con la definición del país anfitrión, la dirigencia evalúa profundas modificaciones reglamentarias en la estructura del certamen. El proyecto contempla extender el cupo de participantes de 16 a 20 equipos: los 10 seleccionados de la Conmebol, seis representantes de la Concacaf y cuatro países invitados.

Dichas invitaciones excluirán a los combinados del continente europeo debido al cruce de calendarios con la disputa de la Eurocopa, abriendo el abanico a seleccionados de otras confederaciones para completar el cuadro principal de la competencia.









