Con el básquet como bandera y la inclusión como objetivo principal, el Club Atlético Kimberley atraviesa una etapa de profundo crecimiento institucional.
Kimberley apuesta al crecimiento: básquet, inclusión y un proyecto que ilusiona a todo un barrio
La histórica institución del sur de la ciudad impulsa un ambicioso plan de obras para ampliar sus instalaciones, sumar actividades y fortalecer el rol social que cumple desde hace más de nueve décadas.

La dirigencia encabezada por Iván Udrizard trabaja intensamente en un proyecto de ampliación y modernización de las instalaciones con la intención de brindar mayores comodidades a sus socios, incorporar nuevas disciplinas y seguir consolidando el rol social que el club desarrolla diariamente en el sur de la capital provincial.

La entidad, que el pasado 27 de febrero cumplió 92 años de vida, sueña con transformarse en un espacio todavía más grande, más abierto y más preparado para recibir a cientos de chicos y chicas que encuentran en el deporte un lugar de contención, aprendizaje y pertenencia.
Un club con historia que mira hacia adelante
Hablar de Kimberley es hablar de una institución profundamente ligada a la historia deportiva y social de Santa Fe. Sus colores, su identidad barrial y su tradición basquetbolística forman parte de la memoria colectiva de generaciones enteras que crecieron transitando sus instalaciones.
Sin embargo, lejos de quedarse únicamente con el peso de la historia, la actual conducción decidió mirar hacia adelante y comenzar a proyectar el futuro. Desde hace tiempo, la comisión directiva viene diagramando un ambicioso plan de obras que permitirá mejorar significativamente distintos sectores del club.

La idea principal es modernizar y ampliar los espacios existentes para ofrecer mejores servicios a los socios actuales y, al mismo tiempo, generar las condiciones necesarias para sumar nuevos asociados y más actividades deportivas y recreativas.
El básquet continúa siendo la disciplina madre y el motor principal de la institución, pero el crecimiento proyectado apunta también a diversificar la propuesta deportiva. El objetivo es que Kimberley pueda convertirse en un espacio integral donde niños, jóvenes y adultos encuentren múltiples alternativas para desarrollarse física y socialmente.
La intención de la dirigencia no es solamente construir paredes o ampliar estructuras. El verdadero propósito es generar oportunidades. Cada nuevo espacio que se habilite significará más chicos haciendo deporte, más familias acercándose al club y más herramientas para fortalecer el tejido social del barrio.
Ese concepto aparece permanentemente en el discurso de quienes conducen la institución: el deporte como vehículo de inclusión y formación.
El deporte como herramienta de inclusión social
Uno de los aspectos más valorados del trabajo que realiza Kimberley es su fuerte compromiso con la comunidad. Más allá de la competencia deportiva, el club cumple diariamente una función social y educativa trascendental.
Actualmente, mediante un convenio firmado con el Ministerio de Educación de la Provincia de Santa Fe, tres escuelas del barrio utilizan las instalaciones del club para desarrollar las clases de Educación Física. Esta situación refleja claramente el vínculo que existe entre la institución y la comunidad educativa de la zona.
Todos los días, decenas de niños y niñas llegan al club para realizar actividades físicas en un ámbito seguro, contenido y preparado para el aprendizaje. La cesión de espacios se realiza de manera desinteresada y demuestra la importancia que la dirigencia le asigna a la educación y al deporte como pilares fundamentales para el crecimiento de los jóvenes.
En tiempos donde muchas instituciones atraviesan dificultades económicas y sociales, Kimberley eligió reforzar su apertura hacia la comunidad. La entidad entiende que el club no debe ser únicamente un lugar de competencia deportiva, sino también un espacio de integración social.

Por eso, el proyecto de ampliación no tiene una mirada individualista ni exclusiva. Todo lo contrario. La intención es que las futuras obras permitan ampliar el alcance de las actividades y brindar más oportunidades a los vecinos del sector sur de la ciudad.
La dirigencia sostiene que el verdadero éxito del proyecto no pasará solamente por inaugurar nuevas instalaciones, sino por lograr que cada día haya un nuevo chico o chica realizando deporte dentro del club.
Un gra sueño
Para poder concretarlo, será fundamental el acompañamiento de distintos sectores. Desde la institución consideran indispensable el apoyo del Estado municipal y provincial, pero también entienden que el aporte del sector privado será clave para avanzar con las obras proyectadas.
Empresas, comercios y emprendimientos locales aparecen como actores importantes dentro de este desafío colectivo que busca fortalecer a una de las entidades más tradicionales de la ciudad.
La realidad marca que sostener y ampliar un club requiere esfuerzos económicos enormes. Sin embargo, en Kimberley creen que el crecimiento institucional debe construirse entre todos: dirigentes, socios, familias, empresas y organismos públicos.
La idea es generar un proyecto sustentable y duradero que permita consolidar el crecimiento deportivo y social de la institución durante los próximos años.
En ese contexto, la conducción encabezada por Iván Udrizard viene mostrando una fuerte presencia y un marcado compromiso con el desarrollo del club. El trabajo cotidiano, las gestiones permanentes y la planificación a largo plazo forman parte de una metodología que busca ordenar y potenciar a la institución.
Quienes forman parte de la vida diaria del club destacan el sentido de pertenencia que existe puertas adentro. Ese sentimiento aparece como uno de los motores principales para sostener los desafíos y seguir proyectando mejoras.
Kimberley sabe perfectamente cuál es su identidad. Su historia, su vínculo con el barrio y su tradición deportiva son valores que continúan intactos. Pero también entiende que los tiempos cambian y que las instituciones necesitan evolucionar para seguir creciendo.
Por eso, el proyecto actual representa mucho más que una obra edilicia. Es una apuesta al futuro. Una decisión de seguir fortaleciendo el rol social del club y de continuar utilizando al deporte como una herramienta transformadora.
Cada entrenamiento, cada práctica y cada actividad que se realiza dentro de la institución representa una oportunidad para cientos de chicos y chicas. Allí no solamente se aprende a jugar al básquet o a practicar una disciplina deportiva. También se construyen amistades, valores y hábitos que acompañarán a los jóvenes durante toda su vida.
La visión de Kimberley apunta justamente a eso: consolidar un espacio donde el deporte sea sinónimo de educación, integración y crecimiento humano.
A los 92 años de su fundación, el club atraviesa una etapa que combina historia, pertenencia y futuro. La ilusión de concretar las obras proyectadas moviliza a toda la familia kimberleña, que entiende que cada avance significará una nueva puerta abierta para la comunidad.
Porque detrás de cada mejora edilicia existe una idea mucho más profunda: darle más oportunidades a los chicos y fortalecer el rol social de una institución que desde hace décadas forma parte de la identidad santafesina.









