La razón de la charla con Leandro Sartor fue la conferencia que dictará Enrique Nardone el 1 de noviembre a las 19.30 en el Paraninfo de la UNL, que llevará el nombre de "cómo armar el equipo ideal". Pero al margen de eso, la ocasión fue propicia para recordar aquéllos tiempos de este volante central aguerrido, luchador, que nunca bajaba los brazos ni se daba por vencido y que apareció en un momento difícil. cuando hubo que salvar al club de descender a la tercera categoría del fútbol argentino de la mano del "Sapo" Oyeras (dicho sea de paso, tuvo un problema de salud, estuvo internado en coronaria y ya está de alta y recuperado).
-¿Cómo la llevás en esta incursión como entrenador?
-Hace seis años que estoy en UNL, donde tenemos una idea de juego que respetamos a ultranza y que es la que inculcan Rubén Rossi y Javier Cancellieri. Y esto también tiene que ver con la charla de Enrique Nardone, que es el hombre que formó a Los Murciélagos, de cuáles fueron las dificultades por las que pasaron y cómo llegaron a ser campeones del mundo. Entonces, él hace un paralelismo entre la formación de ese equipo y cómo se pueden formar equipos en todos los órdenes y que van más allá del fútbol. Por ese motivo también es que, al margen de la charla, Nardone también hará algunas experiencias interesantes y una de ellas será la de visitar Aucam.
-¿Qué importancia le das a la formación de grupos y el liderazgo en el fútbol?
-No es el único pero es el más importante de los aspectos. El líder marca el camino y eso tiene que ver también con la formación de equipos. No es ni más ni menos que lograr que un grupo de personas que son distintas vayan hacia un mismo objetivo.
-¿Te sentiste líder adentro de la cancha?
-Yo miré mucho a los más grandes... En mis inicios en Unión estaba Roberto Trotta, que era una persona que se veía de una manera desde afuera, pero que adentro del grupo era un tipo que a sus compañeros los defendía y ponía siempre al grupo por delante. Cuando resaltaba mucho su nombre, él lo utilizaba para que eso descomprima al grupo. Y eso me agradaba. Entonces, si él venía y nos decía "cuerpo a tierra", nos tirábamos cuerpo a tierra... Y otro que me marcó fue Marcelo Mosset, que era el capitán en ese momento... Era diferente a Roberto, pero conocía al club y fue uno de los que me sugería, me acompañaba y eso me hacía muy bien.
-Al igual que ahora o en el 96 cuando se ascendió, aparecieron muchos chicos en la primera de Unión. Pero la de ustedes fue muy complicada. ¿Cómo hacían para fortalecerse?
-¡Imagináte!... Pitu García, Marquitos Flores, yo... Y otros que ya estaban pero eran muy jóvenes... La verdad es que no éramos muy conscientes de la situación... Aprendimos muchas cosas de golpe, como la presión de la hinchada, la de los periodistas. Nos aferramos a lo que nos habían enseñado: la pertenencia, defender el escudo, ser nosotros mismos, el acompañamiento de la familia... Sentí mucho el "abrazo" de los chicos que nos conocían de las inferiores pero que ya estaban en el plantel y nos ayudaron mucho.
-¿Y cómo hacían para "poner los pies sobre la tierra", porque se iban al descenso?
-Mirábamos la mitad del vaso lleno y por eso nunca tuve el temor de descender, pero no creo que ese haya sido el pensamiento de los más grandes ni tampoco es el pensamiento mío ahora. Por eso te decía que no era consciente... Yo lo dirijo al Memo Torres en UNL y me emociona, me da orgullo tenerlo de jugador y de haberlo tenido de compañero... ¡La gente de Unión debe saber lo trascendente que fue Memo Torres para la historia de Unión por ese gol que le marcó a El Porvenir y que fue clave!... Y unos años después, peleamos la Promoción con Claudio Gugnali y casi lo ascendemos a Unión a Primera.
-¿Por qué no lo lograron?
-Lo único que pasó es que empatamos acá con los jujeños y perdimos 1 a 0 allá... Un equipo que es subcampeón no tiene falta de mérito, es sólo un resultado el que lo deja afuera. Hicimos todo lo posible para ascender, tuvimos acompañamiento dirigencial, de la hinchada, el grupo era fuerte, estaba convencido... Fue sólo un resultado, nada más que eso.
-Fue un proceso que duró unos años y me fui preparando... Aparte, dejé de jugar y enseguida empecé a dirigir la quinta de Universidad... Mi carrera fue la mejor porque fue la mía, pero entiendo que fue una carrera discreta y tuve que dejar el fútbol y empezar a trabajar... Entonces, era joven todavía, pero tenía inexperiencia laboral y fue difícil insertarse... Fue complejo desde lo mental, pero lo pude resolver.
-El futbolista, mientras juega, vive en una burbuja donde sólo existe el fútbol. ¿Te fuiste preparando para que eso no sea un golpe duro?
-Yo tuve tres pilares fundamentales: la familia, la escuela y el club. Eso me permitió ser consciente de que el fútbol no era lo único que existía, entonces me preparé, estudié... Cuando jugaba, había miles y miles mirándome... Y hay que saber convivir con el ego... Pero eso se termina... Cuando dejé el fútbol era empleado de comercio medio día y no se me cayeron los anillos...
-¿Te quedó alguna deuda con Unión o viceversa?
-¡Para nada!... Unión es el club que me formó y me permitió ser lo que soy... Quizás viví momentos difíciles, algunos incumplimientos, pero se entiende que los clubes tienen procesos que vivir, que son entendibles... Y te digo más, siempre me siento en deuda y quisiera hacer algo más por Unión alguna vez.
La charla de Enrique Nardone
Enrique Nardone fue el creador de Los Murciélagos y hoy es entrenador en River. Su charla del 1 de noviembre en el Paraninfo, a partir de las 19.30, se referirá a "cómo armar el equipo ideal", no sólo para el deporte, sino también para las organizaciones de todo tipo.
Su empatía y mensaje supera lo que ocurre adentro de un campo de juego e inspira a quiénes tienen que formar grupos y ejercer liderazgos de cualquier índole, por lo que es un muy buen motivo para concurrir y escucharlo. Para mayores datos, se pueden comunicar al 342-4227581.
Nardone hará una visita al Concejo Municipal, a la escuelita de fútbol de UNL, el Centro Comercial y a la sede de Aucam, antes de la charla en el Paraninfo.
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