Lionel Messi volvió a defender su marca fuera de la cancha. El capitán argentino, junto con la firma LMGM, presentó una demanda en el Distrito Sur de Nueva York contra una red de vendedores a los que acusa de ofrecer mercancía falsificada con su nombre y sus logos registrados en Estados Unidos. La causa quedó radicada ante el juez Edgar Ramos.
La presentación judicial no apunta directamente contra Temu ni Walmart, aunque sí describe que los productos cuestionados se comercializaban a través de esas plataformas. Los demandados, por ahora, figuran bajo reserva en una nómina confidencial anexa a la demanda, un mecanismo habitual en este tipo de litigios para evitar que los vendedores desactiven cuentas o oculten activos antes de ser notificados.
Un reclamo contra vendedores, no contra las plataformas
El expediente fue presentado el 25 de marzo de 2026 y figura como una acción civil por infracción marcaria y falsificación. Según el registro público del caso, los demandados son “individuos, corporaciones, sociedades de responsabilidad limitada, asociaciones y entidades no incorporadas” identificados en la llamada Schedule A to the Complaint.
Ese detalle es clave porque marca el enfoque de la demanda: Messi y LMGM fueron contra los comerciantes individuales y la red de cuentas utilizadas para vender productos presuntamente truchos, no contra los marketplaces en sí. La estrategia judicial busca ir sobre las bocas de expendio y sobre el circuito de cobro que sostiene esas ventas. Esto es una inferencia razonable a partir del tipo de demandados listados en la carátula del expediente.
Qué denuncia Messi
De acuerdo con la información difundida sobre la demanda, los acusados habrían comercializado ropa, calzado, bolsos, electrónica, accesorios y artículos deportivos con la marca Messi sin autorización. El eje del planteo es que esos productos usan signos distintivos registrados y buscan hacerse pasar por oficiales ante el público estadounidense.
La demanda también sostiene que los vendedores usaban identidades falsas, reactivaban cuentas tras bloqueos y trabajaban con envíos fragmentados y pagos distribuidos para evitar controles. Ese tipo de maniobra coincide con uno de los patrones más observados por la aduana de Estados Unidos en materia de falsificación online.
El dato que explica el foco en paquetes chicos
Uno de los argumentos que refuerza el planteo de la demanda es el crecimiento del comercio falsificado a través de envíos de bajo valor. Las estadísticas de U.S. Customs and Border Protection muestran que en el año fiscal 2024 el 97% de los secuestros por infracción de propiedad intelectual en el entorno de carga ocurrieron en envíos de minimis, es decir, paquetes chicos y de bajo valor declarado.
Ese dato ayuda a entender por qué los demandantes describen una operatoria basada en muchos despachos pequeños, cuentas múltiples y una rápida reaparición tras cada suspensión. En el universo de los marketplaces, esa fragmentación vuelve más difícil tanto el control aduanero como la persecución legal posterior. Esta relación entre la estadística oficial y la mecánica descripta en la demanda es una inferencia apoyada en ambas fuentes.
Qué pide la presentación judicial
Messi y LMGM reclaman una batería de medidas cautelares y económicas. Entre ellas figuran el retiro inmediato de publicaciones, el bloqueo de cuentas vinculadas a la operatoria, la inmovilización de fondos asociados a las ventas y una compensación por daños, además del reintegro de ganancias y honorarios legales.
La lógica detrás del caso es proteger una marca que hoy tiene peso global mucho más allá del fútbol. La elección de Nueva York también responde a que la comercialización denunciada habría impactado en consumidores y derechos marcarios dentro del territorio estadounidense.
Una ofensiva legal en defensa de un negocio global
La marca Messi está respaldada por registros y licencias en distintos mercados, y su valor comercial se potenció todavía más desde su desembarco en Inter Miami y la expansión global de su imagen. En ese contexto, la falsificación ya no representa solo una molestia reputacional: también golpea un negocio de licencias, acuerdos y ventas oficiales que se volvió cada vez más grande. Esa lectura es una inferencia razonable a partir del tipo de reclamo y del uso de LMGM como codemandante.
El expediente recién empieza y los demandados todavía deben ser formalmente notificados. Pero la señal ya es clara: Messi decidió judicializar en Estados Unidos una red de ventas que, según su presentación, venía aprovechando el peso de su nombre para colocar mercadería falsa en plataformas masivas.