La posibilidad de que las motos más rápidas del mundo vuelvan a girar en la Ciudad de Buenos Aires antes de lo previsto ha cobrado fuerza en las últimas horas.
MotoGP en Buenos Aires: el plan para que el Gálvez reciba un test oficial antes de fin de año
El Gobierno porteño analiza realizar pruebas de MotoGP en el Autódromo Oscar y Juan Gálvez este noviembre. El objetivo es evitar fallas de asfalto y garantizar estándares de seguridad para el 2027.

Fabián Turnes, secretario de Deportes de la Ciudad de Buenos Aires, confirmó que está "en carpeta" la realización de un test oficial de MotoGP para el mes de noviembre.

Si bien la fecha formal del Gran Premio en el renovado Autódromo Oscar y Juan Gálvez está proyectada para los primeros meses de 2027, la intención de la organización es utilizar el último tramo de este año como una prueba de fuego para las obras de remodelación.
Este movimiento no es casual. El regreso del Mundial a la Capital Federal, tras su última visita en 1999 y el exitoso paso por Termas de Río Hondo (2014-2025), requiere una precisión quirúrgica en la infraestructura.

"Para noviembre la pista va a estar prácticamente en su etapa final", señaló Turnes en diálogo con Motorsport.com, destacando que realizar un ensayo con meses de antelación permitiría ejecutar cualquier ajuste técnico necesario en la cinta asfáltica o en las zonas de escape antes de la homologación definitiva de la FIM.
Lecciones aprendidas: el fantasma de Goiania
La urgencia de un test previo nace de una preocupación colectiva en el paddock tras los incidentes ocurridos en el reciente Gran Premio de Brasil.

La experiencia en Goiania dejó cicatrices en la credibilidad de las nuevas plazas: inundaciones previas, la aparición de baches estructurales tras la clasificación del sábado y, lo más grave, el desprendimiento del asfalto entre las curvas 11 y 12 durante las carreras del domingo.
Estos problemas obligaron a recortar la competencia principal de MotoGP en ocho vueltas, generando críticas de pilotos y equipos.
Ante este escenario, la organización de Buenos Aires busca diferenciarse mediante la previsibilidad. Pecco Bagnaia, referente de Ducati y actual protagonista del certamen, fue tajante al respecto durante el último fin de semana en Austin.

"Necesitamos absolutamente hacer una prueba antes de correr en un circuito nuevo. Llegar a una pista desconocida, como ocurrió en India o Goiania, es extremadamente difícil para los pilotos y peligroso para la integridad de las motos".
La intención de Turnes y su equipo es, precisamente, escuchar este reclamo y ofrecer el Gálvez como un trazado ya "testeado" por pilotos de pruebas o incluso por algunas figuras de la categoría reina.
El antecedente de Termas y el camino a 2027
La estrategia de realizar un test previo tiene un antecedente exitoso en suelo argentino. Antes del debut de Termas de Río Hondo en 2014, se llevó a cabo una sesión de prácticas en la que participaron figuras como Cal Crutchlow, Stefan Bradl y Álvaro Bautista, junto a referentes de Moto2 como Tito Rabat y Nico Terol.
Aquel ensayo no solo sirvió para recolectar datos electrónicos vitales para los equipos, sino que permitió a los organizadores locales ajustar los protocolos de seguridad y logística.

Hoy, el desafío del Autódromo de Buenos Aires es doble: por un lado, recuperar el brillo de su historia internacional y, por otro, cumplir con las exigencias tecnológicas de las motos actuales, que han evolucionado radicalmente en carga aerodinámica y velocidad de paso por curva desde la última vez que la categoría pisó el asfalto porteño en el siglo pasado.
Aunque el diálogo formal con Dorna Sports —la empresa dueña de los derechos del mundial— para este test de noviembre aún está en etapas iniciales, la voluntad política y técnica de la Ciudad es clara: Buenos Aires no quiere dejar nada librado al azar en su camino a convertirse, nuevamente, en la catedral del motociclismo sudamericano.








