Si la era Buss parecía terminada, ahora está a una firma —y posiblemente a varios abogados— de confirmarse al 100%. Cinco de los seis hijos del histórico Jerry votaron desprenderse del 17,8% que la familia todavía conserva de Los Angeles Lakers de la NBA.
Los Buss votaron vender lo último que les quedaba de los Lakers, pero Jeanie no se va sin pelear
Cinco de los seis hermanos aprobaron vender a Bob Iger y Josh Kushner el 17,8% familiar. Jeanie rechazó la votación y abrió una batalla legal que definirá el final de 47 años junto a una de las franquicia más históricas de la NBA.

Jim, Johnny, Janie, Joey y Jesse Buss aprobaron vender esas acciones a Bob Iger y Josh Kushner, los nuevos propietarios mayoritarios. La única que votó en contra fue Jeanie, actual gobernadora de la franquicia y elegida por su padre para conducirla tras su muerte.
Porque claro, ni siquiera el final de la era Buss podía ser sencillo.

El apellido quedó en minoría
Jerry Buss compró los Lakers en 1979 por 67,5 millones de dólares. En aquel paquete también estaban Los Angeles Kings de la NHL y el Forum de Inglewood, aunque el verdadero tesoro era una franquicia de básquet que todavía no sabía en qué iba a convertirse.
Días después llegó Magic Johnson. Luego aparecieron Kareem Abdul-Jabbar, James Worthy, Pat Riley y el Showtime. Más tarde vendrían Shaquille O’Neal, Kobe Bryant, Pau Gasol y, ya con Jeanie al frente, LeBron James.
Los Lakers ganaron 11 campeonatos durante los 47 años de la familia Buss. También pasaron de ser un equipo importante a convertirse en una de las marcas más reconocidas del deporte mundial.
La primera gran despedida llegó en junio del 2025, cuando el fideicomiso familiar vendió la mayoría accionaria a Mark Walter por una valuación de 10.000 millones de dólares. Los Buss conservaron el 17,8% y Jeanie acordó continuar como gobernadora.
Parecía el final de una época, pero todavía quedaba el apellido en la oficina principal. Ahora también eso está en discusión.

Una cláusula y cinco votos
Walter, menos de un año después de su compra, decidió vender su participación a Iger y Kushner por una valuación récord de 12.500 millones de dólares. Esa operación activó una cláusula de acompañamiento que les permitía a los accionistas minoritarios desprenderse de sus porcentajes bajo las mismas condiciones.
El fideicomiso está integrado por los seis hermanos: Jeanie, Jim, Johnny, Janie, Joey y Jesse. Para activar la cláusula se necesitaban cuatro votos. Hubo cinco.
La familia incluso difundió un comunicado en el que aseguró que decidió vender las acciones restantes y consideró que era el momento de “seguir adelante y retirarse con elegancia mientras todavía podemos”.
Pero Jeanie no participó de esa “elegancia”.
La dirigente votó en contra y, pocas horas después de que Shams Charania, uno de los hombres con más contactos dentro de la NBA, informara la operación, su abogado Adam Streisand calificó el supuesto acuerdo como falso y sostuvo que la votación es inválida desde su origen.

Jeanie Buss prepara otra batalla
Streisand explicó que el fideicomiso tiene tres administradores actuales: Jeanie, Janie y Joey Buss. De acuerdo con su interpretación, las acciones no pueden venderse sin la aprobación de los tres.
También recordó una orden judicial de 2017 que obliga a los administradores a conservar al menos el 15% de la franquicia y utilizar ese porcentaje para garantizar que Jeanie continúe como propietaria controlante.
Por eso, la defensa considera que cualquier intento de avanzar con la venta podría representar un incumplimiento del fideicomiso, una violación del deber fiduciario y hasta un desacato judicial.
Además, exigió que los otros hermanos aclaren públicamente que Jeanie continúa como gobernadora y que no tomarán ninguna medida para ejecutar la operación.
No es la primera guerra familiar por los Lakers. En 2017, Jeanie acudió a la Justicia para impedir que Jim y Johnny intentaran desplazarla. Ganó aquella pelea, reemplazó a Jim como administrador y consolidó el poder que Jerry le había dejado.
Desde entonces despidió, apartó o terminó enfrentada con prácticamente todos sus hermanos. Incluso produjo Running Point, la comedia de Netflix inspirada en su vida, donde una heredera capaz debe tomar el control de una franquicia mientras sus hermanos aparecen como egocéntricos, torpes o directamente incapaces de manejarla.
La serie no es una biografía literal, pero la comparación era demasiado evidente. Ahora, aquellos mismos hermanos encontraron la posibilidad de cobrar por sus acciones y, al mismo tiempo, sacar a Jeanie de la conducción. Casi como escribirle el último capítulo a su propia versión de la historia.

El último capítulo de la era Buss
Si la venta avanza, Iger y Kushner pasarán a controlar aproximadamente el 83% de los Lakers. Jeanie quedará sin el porcentaje mínimo que le permitía mantenerse como gobernadora y el apellido Buss desaparecerá por completo de la estructura propietaria.
La operación todavía necesita la aprobación de la Junta de Gobernadores de la NBA, que tiene previsto analizar el cambio de manos a mediados de septiembre.
Hasta entonces, existe una decisión mayoritaria, un comunicado familiar y un acuerdo para vender. También existe una oposición formal de Jeanie y una orden judicial que su abogado considera suficiente para frenar todo.








