Cómo repercute el conflicto bélico
en el deporte: ¿se juega la Finalissima?
Tras los bombardeos en el Golfo Pérsico y los ataques a Doha, la UEFA y la Conmebol se encuentran en estado de alerta máxima. El Gran Premio de Bahréin de Fórmula 1, pautado para el 12 de abril, se encuentra en una zona de alto riesgo por los recientes ataques.
Estadio de Lusail, donde Argentina enfrentará a España por la Finalissima. Crédito: Suhaib Salem / Reuters
El panorama geopolítico actual ha dado un vuelco dramático que repercute directamente en el calendario deportivo internacional. Tras una serie de ofensivas sorpresivas por parte de Estados Unidos e Israel hacia territorio iraní, la respuesta de Irán no se hizo esperar, ejecutando bombardeos sobre puntos estratégicos y bases navales en el Golfo Pérsico. Esta escalada bélica ha alcanzado ciudades clave de la región, entre ellas Doha, la capital de Qatar, que hoy se encuentra bajo fuego.
Esta situación crítica coloca un manto de dudas sobre la Finalissima, el esperado duelo entre el campeón de la Copa América y el vencedor de la Eurocopa, programado originalmente para el 27 de marzo. A falta de tan solo 27 días para el evento, la seguridad de las delegaciones y de los miles de aficionados que ya agotaron las entradas es la prioridad absoluta.
Humo en el cielo tras los reportes de ataques con misiles iraníes, tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, vistos desde Doha, Qatar. REUTERS/Mohammed Salem
La postura de UEFA y Conmebol
“Ante la gravedad de los hechos, las máximas entidades del fútbol, UEFA y Conmebol, han entrado en estado de alerta máxima”, publica el sitio digital de la tradicional revista deportiva El Gráfico.
Según ha trascendido, ambos organismos mantienen un monitoreo constante del conflicto en tiempo real. Por el momento, han optado por la cautela: no se tomarán decisiones apresuradas, pero el escenario de una posible suspensión o cambio de sede está sobre la mesa si la integridad física de los protagonistas no puede ser garantizada en suelo qatarí.
Finalissima 2022. REUTERS/David Klein
Efecto dominó en el deporte de élite
El impacto de la guerra ya se siente en otras disciplinas. Este sábado, la definición del ATP de Dubái entre Tallon Griekspoor y Daniil Medvedev no pudo concretarse de manera normal; una lesión de Griekspoor evitó la final, dándole el trofeo al ruso, aunque el clima de tensión en la zona ya condicionaba el evento.
Por su parte, la Fórmula 1 también observa con preocupación el tablero internacional. El Gran Premio de Bahréin, pautado para el 12 de abril, se encuentra en una zona de alto riesgo por los recientes ataques. Aunque la categoría reina del automovilismo aún no ha anunciado cancelaciones, la empresa Pirelli ya suspendió los test de neumáticos previstos en dicho país. Además, equipos y pilotos están modificando sus rutas de viaje hacia el GP de Australia para evitar escalas en Dubái o Doha, buscando rutas más seguras ante el cierre de espacios aéreos y el peligro de nuevos bombardeos.