La gloria y la felicidad por los títulos obtenidos en Qatar 2022 y las Copas continentales opacaron la década de sequía que tuvo la selección Argentina entre 2010 y 2019. Muchas finales, muchos segundos puestos y un breve retiro de Messi.

El arquero con más partidos en la historia de la selección albiceleste anunció su retiro del fútbol profesional este lunes. A casi 12 años de su hazaña, recordamos una tanda de penales histórica.

La gloria y la felicidad por los títulos obtenidos en Qatar 2022 y las Copas continentales opacaron la década de sequía que tuvo la selección Argentina entre 2010 y 2019. Muchas finales, muchos segundos puestos y un breve retiro de Messi.
Pero mirando para atrás, con una estrella más en el escudo y sin rencor con los “culpables” de los torneos perdidos, hubo momentos en los que el pueblo argentino tocó el cielo con las manos. En este caso, no fue un gol de antología de Messi, Di María o cualquier otro tocado por la varita mágica.
El 9 de julio de 2014, Sergio “Chiquito” Romero atajó 2 de los 4 penales de Holanda y metió a la Selección Argentina en otra final del mundo después de 24 años. Este lunes, casi 12 años después de esa hazaña, el arquero que se encuentra sin equipo desde 2025, anunció su retiro del fútbol.

Como antes del “Dibu” hubo un “Chiquito”, antes de De Paul, hubo otro “Motorcito”: Javier Mascherano. Con el diario del lunes es fácil criticar a los ex portadores de la albiceleste, pero en aquellos tiempos Masche era para muchos (por debajo de Messi) el jugador más importante de la selección.
En esta historia en particular, el ahora DT de Messi y De Paul en Inter Miami, cumple un rol estelar; previo a que Romero se acerque a defender el arco argentino, se acercó y le dijo: “Hoy te convertís en héroe”.
En la Selección atajaron arqueros legendarios como el “Pato” Fillol, Sergio Goycochea y Nery Pumpido entre otros y, luego de este partido, aunque su historial posterior no lo ayude tanto, Sergio “Chiquito” Romero se ganó su lugar en los libros de la albiceleste.
Ron Vlaar, defensor holandés, caminó hacía el punto penal con la fatiga de los largos 120 minutos que se habían jugado en San Pablo. Se perfiló, le pegó al palo izquierdo de Romero y “Chiquito” se puso la capa de superhéroe y la tapó. Luego la pelota rebotaría raramente mientras Argentina festejaba y quedaría en la línea, dejando uno de tantos momentos inolvidables de ese partido.

Messi, con su característica frialdad metió el primero del seleccionado de Sabella. Para la anaranjada, Robben llevó tranquilidad. Garay le rompió el arco a Cillessen y ahí, otra vez, Romero se puso el traje e hizo lo impensable…
Por aquellos años, uno de los mejores “10” del mundo era Wesley Sneijder. No tan rápido pero habilidoso como muy pocos. Siempre hacía lo que se tenía que hacer, ya fuera una gambeta, un gol o una asistencia increíble, el holandés se equivocaba poco.
Pero “Chiquito” lo hizo. Con el autoestima altísima luego del primer penal y con la frase “Hoy te convertís en héroe” trabada en su cabeza, atajó a Sneijder y Argentina ganaba 2-1. La final estaba cada vez más cerca.

Metió el Kun; Kuyt pasó la barrera que había formado Romero en el arco y con la Albiceleste arriba 3-2, pateaba el rosarino Maxi Rodríguez. El mítico jugador de Newell’s completó el trabajo que había empezado “Chiquito”. Tras 24 años, varios mundiales con fracasos evitables y el sentimiento de “este equipo daba para más”, el seleccionado de Sabella lo logró.
Mirando para atrás se pudieron haber hecho mejor algunas cosas. La final contra Alemania dejó un gusto amargo y un resentimiento con la selección que recién una década después se fue apagando. Pero algo quedó claro en ese mundial: Sergio “Chiquito” Romero fue un héroe y sin él, Argentina no jugaba 7 partidos.