La inflación de la Ciudad de Buenos Aires volvió a desacelerarse en mayo y registró una suba del 2,1%, según informó la Dirección General de Estadística y Censos porteña.
La inflación porteña bajó al 2,1% en mayo y refuerza las expectativas de una nueva desaceleración nacional
El índice de precios de la Ciudad de Buenos Aires marcó una suba del 2,1% en mayo. El dato alimenta las previsiones de una inflación nacional en torno al 2,3%.

Se trata de la segunda baja mensual consecutiva y del nivel más reducido desde agosto de 2025, un dato que fortalece las expectativas de que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) nacional también muestre una nueva moderación cuando el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) difunda su informe esta semana.
El resultado porteño se ubicó por debajo del 2,5% registrado en abril y confirmó una tendencia de desaceleración que comenzó a consolidarse durante el segundo trimestre del año. En términos interanuales, la inflación en la Ciudad alcanzó el 33,1%, mientras que el acumulado de los primeros cinco meses de 2026 se mantiene por encima del 12%.

Un anticipo
Si bien las mediciones de la Ciudad y del Indec tienen metodologías diferentes, históricamente el IPC porteño funciona como una referencia para anticipar la dinámica de los precios a nivel nacional.
En ese contexto, el mercado espera que la inflación nacional de mayo se ubique entre el 2,1% y el 2,5%, con una estimación promedio cercana al 2,3%, según distintos relevamientos privados y el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) elaborado por el Banco Central.

De confirmarse ese escenario, el índice nacional mostraría una nueva desaceleración respecto de abril, cuando había alcanzado el 2,6%.
El dato oficial será difundido por el Indec el jueves y es seguido de cerca tanto por el Gobierno nacional como por analistas y empresas, ya que permitirá evaluar si la tendencia descendente de la inflación logra consolidarse en los próximos meses.

Qué esperan las consultoras
Las estimaciones privadas coinciden en que mayo mostró una menor presión inflacionaria respecto de los primeros meses del año. Entre los factores que explican la desaceleración aparecen la estabilidad cambiaria, una menor incidencia de los aumentos estacionales y una moderación en algunos rubros vinculados al consumo masivo.
Sin embargo, los especialistas advierten que el desafío continúa siendo perforar de manera sostenida el umbral del 2% mensual. Aunque las proyecciones para los próximos meses mantienen una trayectoria descendente, todavía existen factores de riesgo asociados a ajustes tarifarios, costos regulados y eventuales movimientos del tipo de cambio.

Para el Gobierno, una inflación nacional cercana al 2,3% representaría una señal positiva en el objetivo de consolidar el proceso de desinflación. En cambio, una cifra más próxima al 2% reforzaría las expectativas de una desaceleración más rápida de los precios durante el segundo semestre.
La respuesta llegará esta semana, cuando el Indec publique uno de los indicadores económicos más esperados del mes.








