El dato de inflación de julio se conocerá este semana y el Gobierno espera que el índice se ubique por debajo del 2%. Sin embargo, las estimaciones privadas plantean un escenario algo más elevado y advierten que el proceso de desinflación podría haber perdido velocidad.
Inflación de julio: cuánto espera el Gobierno y qué proyectan los analistas
El economista Germán Rolladi analizó el escenario previo a la publicación del índice y explicó por qué el proceso de desinflación perdió velocidad, además de advertir sobre el impacto del dólar y el año electoral.

El economista Germán Rolladi analizó las expectativas para el nuevo índice y explicó cuáles fueron los factores que podrían haber impulsado los precios durante el último mes. Además, se refirió a la demanda de dólares, el comportamiento de los consumidores y el escenario económico de cara al próximo año electoral.
Qué se espera para julio
Según explicó Rolladi, el Gobierno apunta a que la inflación de julio se mantenga por debajo del 2%, en línea con el registro del mes anterior.
Uno de los elementos que genera dudas es el dato de inflación de la Ciudad de Buenos Aires, que pasó del 1,8% en junio al 2,9% en julio. Para Rolladi, parte de esa diferencia se explica por el comportamiento de determinados sectores durante las vacaciones de invierno. “Donde subió la recreación y cultura, restaurantes y hoteles y las tarifas, de transporte, vivienda y servicios básicos”, detalló.
El economista señaló que esos rubros tuvieron una incidencia importante en el índice porteño, mientras que alimentos registró una variación del 1,9%, un valor más cercano a la expectativa oficial.
El número de los analistas
Rolladi explicó que el Banco Central releva periódicamente las proyecciones de un grupo de entre 30 y 40 analistas económicos a través del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM).
Según indicó, las primeras proyecciones apuntaban a una inflación mensual cercana al 1,5%, pero posteriormente las estimaciones debieron ser corregidas. “Todos los analistas esperaban que esa inflación baje muy rápidamente, cosa que no sucedió”, señaló.

Para julio, las expectativas se ubican actualmente alrededor del 2%, aunque algunos especialistas calculan un resultado algo superior, cercano al 2,2%.
La diferencia respecto del indicador porteño también estaría relacionada con la composición de las canastas. “La composición de la canasta de Buenos Aires es diferente a la del IPC Nacional”, explicó Rolladi, al señalar que algunos gastos vinculados a las vacaciones tienen un impacto distinto según la región.
La desinflación perdió velocidad
Más allá del dato puntual de julio, el economista puso el foco en la tendencia de los próximos meses. Según su análisis, la inflación podría continuar descendiendo, pero a un ritmo mucho más lento. “Esto lo que muestra es que la tendencia a la desinflación está estancada”, afirmó.
Rolladi sostuvo que las proyecciones actuales apuntan a una inflación anual cercana al 30% para 2026, mientras que para 2027 los analistas esperan alrededor del 20%.

Sin embargo, recordó que las expectativas pueden modificarse, especialmente porque el próximo año estará atravesado por un escenario electoral. “Por lo tanto, esperar que el año que viene sea 20 por ciento es también una cuestión de fe. Porque en el medio también tenés elecciones”, advirtió.
La demanda de dólares
Otro de los puntos centrales de su análisis fue el comportamiento de los argentinos frente al peso. Rolladi explicó que una parte de la población no logra ahorrar, mientras que quienes tienen capacidad de hacerlo tienden a refugiarse en el dólar ante la incertidumbre. “La gente todavía no está convencida de tener más pesos”, sostuvo.
En ese sentido, distinguió entre quienes no conservan pesos porque no llegan a fin de mes y aquellos que cuentan con capacidad de ahorro pero prefieren dolarizarse. “La gente no llega a fin de mes. No es una cuestión de no querer tener pesos, es no tener”, explicó.
Según el economista, los argentinos vienen registrando una importante demanda de dólares durante los últimos meses, lo que genera presión sobre el mercado cambiario.
El desafío del Gobierno: generar confianza
Para Rolladi, uno de los principales desafíos de la política económica pasa por recuperar la confianza de los consumidores y ahorristas. “El centro de la política monetaria y de la política económica del Gobierno debe ser generar confianza”, afirmó.
El economista consideró que una desinflación sostenible no depende únicamente de mantener estables los precios o el tipo de cambio, sino también de generar perspectivas que permitan a las personas volver a ahorrar, consumir y tomar créditos en pesos.
En ese contexto, advirtió sobre el efecto que puede tener una suba de las tasas de interés para contener la demanda de dólares. “Las tasas están caras, los créditos están caros, la gente está endeudada y la economía no repunta”, sostuvo.
Para Rolladi, este escenario puede llevar a una situación en la que la inflación permanezca relativamente elevada mientras la demanda interna continúa debilitándose.
Qué dato sería una buena noticia para el Gobierno
De cara a la publicación del índice de julio, el economista consideró que un resultado cercano al 2% sería positivo para el Gobierno y permitiría sostener la tendencia registrada durante los últimos meses. “Para mañana, que no hay expectativas por parte del Gobierno, pero apuntemos a un dos por ahí. Yo creo que el Gobierno estaría también cómodo”, señaló.
Además, explicó que un registro de ese nivel permitiría mantener las expectativas de inflación mensual en torno a los valores proyectados por los analistas para los próximos meses.
“Rompe la tendencia que había empezado el mes pasado de 1,9 y también le pone un piso hacia delante”, concluyó Rolladi.










